Las ventas guadalupanas y la fe como un gran negocio
José Gómez Villareal *
La fe es para muchas personas un fenómeno que no debe explicarse, se cree o no se cree en aquello que es muy cercano a la razón de ser
Sin embargo para otras es simplemente un negocio. La fe es una fuente de negocios con alcances que quizá sorprendan a algunos.
Existen las organizaciones religiosas de varios credos con su brazo que articula los procesos para generar recursos para los propósitos que son parte de su razón de existencia; el hacer el bien.
Estos fondos también se utilizan para que la estructura interna de estas organizaciones tenga los recursos necesarios para su operación. Por otro lado, encontramos que hay muchos comerciantes y productores, inclusive allende fronteras, se dedican a extraer los beneficios derivados de las necesidades que la fe propicia en las personas.
Recordemos los casos de las imágenes y otros artículos religiosos que son producidos en un país del oriente y que se venden en México. La demanda supera a la oferta nacional.
Este negocio también encuentra un origen en aquellas tradiciones y habilidades artísticas que casi desde siempre, han florecido gracias a mecenas favoreciendo la producción de obras de arte de naturaleza sacra.
En el mundo y en el país, hay artesanos con o sin esa habilidad sobresaliente y por supuesto empresas, dedicadas a producir imágenes, representaciones de personajes y cosas preciosas para el culto, escenas extraídas de los libros sagrados, y otros afiches, que sirven para que además de lo que las propias organizaciones religiosas tienen en sus templos, las personas los carguen consigo, tengan en sus hogares, vistan prendas, carguen accesorios (medallas, llaveros, rosarios y análogos), calcomanías, etcétera, que inclusive rayan en lo trivial, pero que se han puesto actualmente de moda en algún segmento de nuestra sociedad.
Debemos incluir además la literatura donde los fieles de las religiones encuentran en libros, folletos y demás medios propicios para esto, los principios fundamentales de su fe y otros relatos e historias que propician o resaltan los valores o cualidades de personas que las reflejan en su comportamiento pío en algún momento del tiempo.
En fin, el negocio de la fe es vasto, con canales propios de la misma religión y otros, no conectados directamente con las iglesias, pero que capitalizan en la necesidad de las personas de creer en algo que es superior a todos nosotros y poseer, tocar, ver, escuchar algo derivado de esta fe.
*Académico del Instituto Tecnológico de Monterrey
El Universal
13 de diciembre de 2011 |
No se puede negar que hay lucro con el guadalupanismo. Igual que Pare de Sufrir o Iglesia Universal del Reino de Dios, el guadalupanismo lucra con estampas y amuletos de toda indole.