REPORTAJE

El Cardenal Norberto Rivera vive hoy una vergonzosa impunidad

Una Corte de Los Angeles podría procesarlo por encubrir a sacerdote pederasta

Nora Rodríguez Aceves

El cardenal no ha sido emplazado o notificado oficialmente de la demanda. No obstante, decidimos comparecer ante el Tribunal Superior del estado de California haciendo valer la falta de jurisdicción del mismo.

Norberto Rivera Carrera es considerado “un santo” en su tierra natal, La Purísima, Tepehuanes, Durango, donde nació el 6 de julio de 1942, así reza un mensaje electrónico en Internet; es el trigésimo quinto sucesor de Fray Juan de Zumárraga, custodio de la venerada imagen de la Virgen de Guadalupe del Tepeyac.

 
Norberto Rivera

Fue uno de los cardenales electores que participaron en el cónclave de abril de 2005 en el que fue elegido el papa Benedicto XVI. “Vive hoy —dice Sanjuana Martínez— una de las etapas más vergonzosas de impunidad. Independientemente de lo que suceda en la acusación que enfrenta, el hecho mismo de existir una duda sobre la conducta que ha tenido cuando fue obispo de Tehuacán, Puebla, significa un oscuro pasaje en su ascendente y brillante carrera eclesiástica”.

El cardenal no ha sido emplazado o notificado oficialmente de la demanda. No obstante, decidimos comparecer ante el Tribunal Superior del estado de California haciendo valer la falta de jurisdicción del mismo.
 
De acuerdo a un comunicado de prensa de la arquidiócesis primada de México, Rivera Carrera “siempre ha deplorado y condenado públicamente el crimen perverso de la pederastia; ha advertido a sus sacerdotes que si alguno de ellos delinque tendrá que enfrentar  las  consecuencias  de  sus   actos
ante los tribunales canónicos como civil, sin que goce de ninguna protección por parte de la arquidiócesis y también, en reiteradas ocasiones, ha pedido públicamente a los fieles que si conocen algún caso de abuso sexual que sea denunciado tanto a las autoridades civiles como eclesiásticas”.

Sin embargo, hoy podría ser procesado por el delito de encubrimiento en una Corte estadounidense.

El pasado 19 de septiembre del 2006, Joaquín Aguilar y la Red de Sobrevivientes de Abuso de Sacerdotes interpusieron una demanda ante la Corte Superior del Estado de California, acusando a los cardenales Norberto Rivera, de México, y Roger Mahony, de Los Angeles, de “conspiración internacional” por encubrir a sacerdotes acusados de pederastia, de manera particular al cura Nicolás Aguilar. Acusación que niega de manera categórica Bernardo Fernández del Castillo, abogado del cardenal Rivera: “Se niegan todas las acusaciones, pues no existe y nunca ha existido encubrimiento, conspiración o negligencia”.

Joaquín Aguilar y abogados, mienten: Fernández del Castillo

“El cardenal Norberto Rivera—argumenta el abogado Fernández del Castillo—, como se ha manifestado al día de hoy, no ha sido emplazado o notificado oficialmente de la demanda. No obstante, por decisión de los abogados, decidimos comparecer ante el Tribunal Superior del estado de California haciendo valer la falta de jurisdicción del mismo, ya que se trata de una demanda presentada por un mexicano, por hechos sucedidos en México hace 13 años y en contra de ciudadanos mexicanos”.

“Además —prosigue— de que: 1) el cardenal jamás ha tenido ni tiene relación jurídica alguna con el arzobispo de Los Angeles, por lo que la vinculación que pretende hacer Joaquín Aguilar y sus abogados carece de fundamento alguno. 2) Los hechos que dice el señor Aguilar de que fue víctima del sacerdote Nicolás Aguilar, sucedieron hace 13 años y según confiesa el propio Joaquín y sus abogados, los mismos fueron del conocimiento de la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal en su oportunidad, los cuales nunca fueron acreditados. 3) En 1987 el sacerdote Nicolás Aguilar fue temporalmente, por decisión propia y con sus propios recursos, a vivir con su familia a Los Angeles. A partir de esa fecha jamás se ha vuelto a presentar ante el obispo de Tehuacán, es decir, ni ante el cardenal Rivera cuando era obispo de Tehuacán ni a sus sucesores. 4) Finalmente, al no existir relación jurídica alguna entre el obispo de Los Angeles y el cardenal Norberto Rivera, las acusaciones de que existe entre ellos una conspiración para proteger al cura Nicolás Aguilar es falsa. Por lo tanto, el señor Joaquín Aguilar y sus abogados mienten”.

Contra corriente y víctima de acoso y amenazas “por parte de las autoridades civiles y eclesiásticas” Joaquín Aguilar confía en que “el señor cardenal será procesado aquí —en Estados Unidos—. Obviamente que ellos desestiman todo. Primero querían un juicio, luego ya no, ahora quieren que la Corte no proceda para hacerlo. Sin embargo, mandan una carta por escrito a la Corte de Los Angeles, en la cual Norberto Rivera habla de que la Iglesia se verá afectada, ¡es algo absurdo! Es una institución y no se puede ver afectada por una persona si ésta no está presente. Habla de que no tiene dinero para enfrentar la demanda, cuando viaja con todo lujo y tiene todo, ¡absurdo también! Y lo principal es que habla un lenguaje secreto que manejan en la Iglesia para encubrir sacerdotes. Por primera vez en la historia un cardenal está aceptando una cosa de esas.

Un lenguaje secreto en el cual se indica que dentro de la Iglesia se usa la frase por motivos familiares y de salud cuando se tiene problemas, esa es la carta de un cardenal. Por eso recomendé aquí en Estados Unidos que se revisaran todos los archivos que tienen todas las demandas para ver cuáles son por motivos familiares y de salud y darnos cuenta hasta dónde está llegando este problema”.
 
"¿Cómo es posible que me estes haciendo esto, si tú vienes de Dios?, ¿por qué Dios me hace esto?, sostiene Joaquín Aguilar, una de las víctimas del clérigo Nicolás Aguilar.

El próximo 26 de marzo será la audiencia. La Corte Superior del Estado de California llamará a las respectivas partes, no es necesario que estén presentes, sólo pueden estar sus abogados si así lo desean, y entonces comienza una etapa de recuperación de pruebas, entrevistas con involucrados, testigos, y posteriormente la Corte dará la fecha de cuándo da inicio el juicio.

“Hay pruebas suficientes —abunda Joaquín Aguilar—, y Norberto Rivera nos sigue dando más pruebas y la mayor prueba que existe es que no quiere enfrentar el proceso. Por eso creemos que al final el cardenal Rivera se va a retirar por motivos familiares y de salud seguramente en este año, para no enfrentar la situación, pues el Vaticano no permitirá un enfrentamiento público de dos cardenales”.

El marco de la ley

“México registra altos índices de abuso infantil, en donde las víctimas son, en su mayoría, niñas y la edad promedio de las víctimas es de 5.7”, señaló Ruth González Serratos, especialista de la UNAM, en el marco del VII Congreso Latinoamericano y II Iberoamericano Sobre la Violencia Contra Niñas y Adolescentes.

Los daños a las víctimas de un sacerdote pederasta no se pueden cuantificar, ya que abarcan varias áreas del ser: la traición, la confianza y cualquier daño en el ámbito médico.
 
Frente a este contexto y el rechazo de la alta jerarquía religiosa, el Senado de la República aprobó recientemente modificaciones a los códigos Penal Federal y de Procedimientos Penales, y a la Ley Federal Contra la Delincuencia    Organizada.   Reformas
que permitirán al Ministerio Público federal destituir a sacerdotes y miembros de cualquier culto religioso que viole o abuse de menores, así como inhabilitar a curas pederastas.

Voces de todos los ámbitos se han congratulado con esta decisión del Congreso de la Unión. Sin embargo, piden que no sólo sea una ley, sino que aquí lo más importante es que se aplique.

Haidé García, responsable de relaciones interinstitucionales de Católicas por el Derecho a Decidir, comenta que “la jerarquía católica ha protestado en contra de esta ley. Obviamente, porque durante mucho tiempo ha habido pactos que no son explícitos, pero sí implícitos de que las leyes civiles protegen a los sacerdotes. Eso lo hemos visto en diferentes casos y muy concretamente en el de Joaquín Aguilar”.

Católicas por el Derecho a Decidir advierte que junto con esta ley también son necesarias reformas al interior de la Iglesia, la cual “tiene que mirarse hacia estos nuevos tiempos modernos donde se reconozca que los sacerdotes tienen vida sexual. Que se reconozca, se retire o se deje el celibato a una decisión libre de los sacerdotes; que se reconozca la homosexualidad al interior de la Iglesia cuando sea el caso; que se reconozca que hay pederastas y que éstos deben ser retirados. Porque lo grave es que se sigan ocultando este tipo de cosas, encubriendo. Lo peor de todo es que esto se sigue reproduciendo, en lugar de que la jerarquía de la Iglesia ponga límites hasta dónde los curas deben seguir ejerciendo, ¡no!, los cambian de parroquia y esto nos da el caso muy concreto de Nicolás Aguilar, a quien se le acusa de más de 90 abusos sexuales en México y Estados Unidos. Es una situación muy grave que no puede seguir ocultando la Iglesia, tiene que abrir estos casos, que se reconozcan, que se pongan en términos de delitos que han ocurrido al interior de la Iglesia y, por lo tanto, que sean juzgados ante los juicios civiles y penales”.

Daño interior no cuantificable

Los curas pederastas deben ser enjuiciados, tienen que ser encarcelados; retirados de la Iglesia católica y no ejercer el sacerdocio, por ser una cuestión criminal al interior de la Iglesia, demandan las víctimas y diversos sectores de la sociedad.

“Cuando pasas por un abuso sexual por parte de un sacerdote sufres una afectación terrible de tu vida: drogas, alcoholismo. Inclusive, muchos terminan suicidándose, porque un sacerdote es como si fuera Dios. Por eso cuando sufres este tipo de situaciones choca con todo lo moral y piensas: ¿cómo es posible que me estés haciendo esto, si tú vienes de Dios?, ¿por qué Dios me hace esto?”, sostiene Joaquín Aguilar, una de las víctimas del clérigo Nicolás Aguilar.

“Por esto —dice el doctor Jorge Erdely, director del Centro de Investigaciones del Instituto Cristiano de México—, los daños a las víctimas de un sacerdote pederasta, no se pueden cuantificar, ya que abarcan varias áreas del ser: la traición, la confianza y cualquier daño en el ámbito médico, el físico, que no siempre es una violación o un abuso sexual con violencia física. Sin embargo, deja cicatrices para toda la vida”.

“De eso —continúa Erdely— se han dado cuenta los psiquiatras que tratan a este tipo de población. Como cualquier abuso sexual tiene un alto impacto sobre el desarrollo emocional, sobre las relaciones en la vida futura, pero el hecho de que haya sido perpetrado en este caso por un sacerdote o por un ministro de cualquier otra organización, tiene un efecto que todavía acentúa más el daño psicológico, porque se trata de una figura de autoridad. La mayoría de las veces, las personas no se animan a denunciar el asunto. Pongámoslo, desde este punto de vista, en el caso de los niños: es la palabra de un niño contra la de un sacerdote, que muchas veces es venerada en su comunidad y tiene altísima credibilidad en el seno de las familias católicas, lo cual también provoca una tremenda confusión en la mente del niño. No son pocos los casos que terminan en suicidio cuando ha habido abuso sexual”.

Reconocido experto en el tema de los derechos humanos, religiones y sectarismo, el doctor Erdely apunta:

“Lo que estamos viendo es que las personas normalmente denuncian estos asuntos cuando ya son adultos, cuando tienen el apoyo de un psicoterapeuta calificado, de un círculo de apoyo médico, abogados, ONG de derechos humanos; inclusive, activistas dentro de la misma Iglesia católica que quieren modificar las cosas, y este tipo de redes de soporte. Pero, cuando son niños es muy raro   que  lleguen   a    denuncias,   puesto  que    no
 
Sanjuana Martínez, periodista y autora del libro Manto púrpura enfatiza: "Las autoridades eclesiásticas en México no han estado a la altura de as circunstancias en el caso de los sacerdotes pederastas.
solamente implica un asunto de delito sino un asunto extremadamente penoso y a veces se utilizan amenazas fuertes contra los niños, a quienes se les amenaza con que se perderán eternamente y pecarán contra la Iglesia si dicen algo contra el cura; o el cura mismo los amenaza diciéndoles que matará a su familia. Hay casos documentados al respecto. Entonces, el daño es gravísimo, los marca, los cicatriza, para toda la vida en el ámbito psicológico y emocional”.

Sanjuana Martínez, periodista y autora del libro Manto púrpura, enfatiza: “Las autoridades eclesiásticas en México no han estado a la altura de las circunstancias en el caso de sacerdotes pederastas, dado que sólo se han dedicado a desacreditar de manera impune a las víctimas de abuso sexual por parte de sacerdotes; en lugar de acogerlas y brindarles el cariño que pregonan a través del Evangelio de Jesucristo”.

Revista Siempre
Páginas 17 - 21
31 de mayo de 2007