Por fin, ante un juez

Rodrigo Vera

Por primera vez, el fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel, comparecerá ante un juzgado civil para que responda a la demanda interpuesta por los padres de un niño del Colegio Oxford, quien fue víctima del abuso sexual por parte de uno de sus mentores. La cita es el 8 de marzo, en un juzgado de la Ciudad de México. Lo tendrá que acompañar en esa audiencia el actual dirigente de dicha congregación religiosa, Álvaro Corcuera, el coacusado.

Los sacerdotes Marcial Maciel y Álvaro Corcuera Martínez del Río, el fundador y el actual dirigente de los Legionarios de Cristo, respectivamente, fueron citados a comparecer ante un juzgado de la Ciudad de México, el próximo 8 de marzo, para que testifiquen sobre el abuso sexual que sufrió un menor de edad en el Colegio Oxford, que depende de esa congregación.

La juez Maricela Cruz Sánchez, del juzgado 19 de lo civil, fue quien pidió la presentación de Maciel y Corcuera, para que expliquen, en una audiencia pública, la manera en que los actos de pederastia de los que está acusado el fundador de la Legión de Cristo han “permeado” en las instituciones educativas que maneja esa agrupación religiosa.

Será la primera vez que Marcial Maciel comparezca ante un tribunal civil, pues las anteriores acusaciones en su contra se habían ventilado en los tribunales eclesiásticos, hasta que, el año pasado, el Papa Benedicto XVI lo condenó a renunciar a “todo ministerio público” debido a los escándalos por abuso sexual en los que está involucrado.

A través de un auto de admisión de pruebas, expedido el martes 13, la juez Cruz Sánchez solicitó la presentación de Maciel y Corcuera.

“Mediante notificación personal, cítese a los testigos Marcial Maciel Degollado, Álvaro Corcuera Martínez del Río, Rosa María Mirón López y Norma Ivonne Jiménez Caballero, en los domicilios que fueron proporcionados para tal efecto, para que el día y hora señalados para la audiencia de ley, comparezcan al local de este juzgado a rendir su testimonio”, se lee en el documento obtenido por Proceso.

Ahí mismo se les advierte que, en caso de no presentarse a declarar, serán remitidos a prisión:

“Apercibidos que para el caso de no comparecer sin justa causa, se les hará efectivo el apercibimiento consistente en un arresto hasta por treinta y seis horas, por desacato a un mandato judicial.”

Finalmente, la juez les indica el día y la hora en que deben presentarse:

“Para que tenga verificativo la audiencia para el desahogo de las pruebas, se señalan las once horas con treinta minutos del día ocho de marzo del año en curso.”

 

La gran oportunidad

La instrucción girada por la juez es la respuesta a una demanda civil contra el Colegio Oxford, que interpusieron Lisset Slimna Aldrete y José Bonilla Sada, los padres de Patricio, un niño de cuatro años que según la denuncia fue objeto de abuso por un maestro de ese colegio de los Legionarios.

José Bonilla está sorprendido por la decisión de la juez, pues no esperaba que citara a declarar al poderoso líder moral de los Legionarios:

“¡Caray!, francamente estoy muy sorprendido. No me la creo. Logré hacer lo que, durante muchos años, no pudieron hacer ninguno de los exlegionarios que acusan de abuso a Maciel; sentarlo en el banquillo de un juzgado.

“Creo que esta decisión judicial está rompiendo la coraza de impunidad que anteriormente protegía a Marcial Maciel. Y será la punta de lanza que abrirá el camino para que más gente se anime a denunciar los atropellos de Maciel.”

–¿Usted tendrá oportunidad de interrogarlo durante la audiencia?

–Por supuesto, por ley tengo ese derecho. Incluso ya estoy preparando un cuestionario. Mis preguntas girarán en torno del papel que ha jugado la conducta de Maciel para influir en los abusos sexuales que se cometen en las escuelas de los Legionarios, y concretamente en el Colegio Oxford, donde mi hijo Patricio fue abusado por su profesor de educación física, cuando apenas tenía tres años de edad.

“Los actos de pederastia de Maciel han permeado en toda la organización que él fundó. Según algunos analistas, instauró toda una tradición no sólo de abusos sexuales, sino también de prácticas institucionales de encubrimiento e impunidad. Ya hay, se dice, una tercera generación de legionarios que continúan desarrollando estas prácticas ilícitas. El patrón de conducta de Marcial Maciel encaja, pues, perfectamente con el del Colegio Oxford. Y obviamente que lo cuestionaré al respecto.”

–¿También a Álvaro Corcuera?

–Sí, claro. Al actual dirigente de los Legionarios le pediré, sobre todo, que establezca la relación que existe entre su organización religiosa y el Colegio Oxford. Y, por supuesto, que declare también todo lo que sabe respecto a los abusos de Maciel.

En 2005, Marcial le cedió la dirección de los Legionarios a Corcuera, uno de sus incondicionales y de quien se dice que, cuando tenía 12 años de edad y estudiaba en un colegio de la congregación que ahora dirige, también fue víctima de los abusos de Maciel (Proceso 1474).

El demandante José Bonilla considera que, ahora, será una “gran oportunidad” el tener juntos a ambos personajes, rindiendo sus testimonios en ese juzgado del séptimo piso del Tribunal Superior de Justicia del Distrito Federal.

“¡Imagínese! La audiencia será pública. Podrá estar la prensa. Por mi parte, yo invitaré a algunos exlegionarios que fueron víctimas de Maciel, como a don José Barba y a Alejandro Espinosa. Lo mismo, invitaré al padre Alberto Athié, quien en un tiempo hizo gestiones para que se castigara a Maciel.”

–¿Podrán ellos hacer preguntas a Maciel?

–No, durante la audiencia nada. Estarán en calidad de espectadores. Ahí solamente la juez y yo podremos cuestionarlo, de acuerdo con la técnica procesal jurídica. Pero eso sí, fuera de esa reunión, en los pasillos del Tribunal de Justicia, lo podrán abordar personalmente. Lo tendrán en bandeja de plata para preguntarle lo que quieran.

Calcula José Bonilla que, esta semana, a Marcial y Corcuera les llegarán los citatorios a sus domicilios en la Ciudad de México, para que el 8 de marzo se presenten en el juzgado.

Indica que, de acuerdo con sus credenciales del Instituido Federal Electoral (IFE), Marcial radica formalmente en la calle José Cevallos número 1, de la colonia San Miguel Chapultepec; mientras que Corcuera vive en Sierra Amatepec número 122, en las Lomas de Chapultepec.

“A esos domicilios les llegarán los citatorios de la juez. No habrá manera de que pongan pretextos, diciendo que no los recibieron.”

–Pero Álvaro Corcuera reside principalmente en Roma. Y de Marcial se dice que está de pronto en Europa y de pronto en Cotija, su pueblo natal…

–No importa dónde estén. Su estancia en otro lugar no es pretexto para que eludan la acción de la justicia o para hacerse los desentendidos. Si lo hacen, les espera la cárcel por desacato.

–Aun así, podrán encontrar argumentos para no asistir al juzgado…

–Sí, es cierto. Marcial Maciel podrá argüir que está muy viejo y enfermo. Corcuera quizás escoja otro buen pretexto. Pero no adelantemos vísperas con ese tipo de conjeturas. No podemos adivinar. Primero habrá que esperar cuál es la reacción de los Legionarios de Cristo. Por mi parte, haré todo lo posible para que se nos haga justicia.

Los esposos José Bonilla y Lisset Slimna supieron de los abusos sexuales a su hijo Patricio cuando éste mismo les contó, en abril del año pasado, que su profesor de educación física en el Oxford Preschool, Joaquín Francisco Mondragón Rebollo, lo obligaba a tener sexo oral con él.

Los padres protestaron ante los directivos de la institución educativa –que a toda costa protegían al profesor– y pusieron, ese mismo mes, una denuncia penal contra Mondragón Rebollo, a quien se le giró una orden de aprehensión. Pero el profesor se dio a la fuga (Proceso 1560).

Después, el 27 de octubre, pusieron la demanda civil contra el Oxford, cuya razón social es Centro de Educación y Cultura Ajusco, S.C., demanda que provocó el citatorio a Marcial Maciel.

En esta demanda se mencionaban las ligas del Oxford con los Legionarios de Cristo. Y también la decisión del Papa Benedicto XVI de obligar a Maciel a llevar “una vida reservada de oración y penitencia, renunciando a todo ministerio público”.

Recalcaba la demanda que el Oxford “pertenece a una red de instituciones educativas que en el país conforman los Legionarios de Cristo bajo las guías espirituales y morales de los padres Marcial Maciel Degollado y Álvaro Corcuera Martínez del Río, los cuales dirigen y norman los destinos de dichas instituciones educativas”.

 

Deslinde

En su respuesta formal a la demanda, el abogado del Oxford, Ricardo Sodi, negó totalmente que la escuela tuviera relación con los Legionarios:

No existe relación jurídica alguna entre la asociación religiosa con reconocimiento por parte de la Secretaría de Gobernación, Legionarios de Cristo A.R., y mi representada Centro de Educación y Cultura Ajusco S.C.

Enfatizó Sodi que es “falso” que el Oxford “sea propiedad” de “la organización religiosa de los Legionarios de Cristo”.

Así, pese a los intentos por desligar a Marcial del Oxford, la juez decidió llamarlo a declarar.

Comenta José Bonilla:

“En la audiencia tendrá que salir a relucir la verdad. Ojalá Marcial y Corcuera no tengan la desfachatez de negar también la relación de la escuela con los Legionarios.”

Y asegura que Sodi “estuvo preso por fraude”, mientras que el profesor que abusó de su hijo, Mondragón Rebollo, continúa prófugo y está siendo protegido por integrantes de esa congregación:

“El Regnum Christi, que es el brazo laico de la Legión, apoya económicamente al profesor, a través de una cuenta bancaria que muy pronto lograré identificar.”

El citatorio a Maciel se da casi al mismo tiempo de la primera audiencia que, en la Corte de Los Ángeles, tendrán los abogados del cardenal Norberto Rivera Carrera, quien siempre defendió a su amigo legionario y ahora –ironías del destino– es acusado allá de encubrir casos de pederastia sacerdotal.

Igualmente coincide con la aprobación, por parte de la Cámara de Senadores, de una reforma penal para que se les endurezcan las sanciones a los sacerdotes pederastas. Aprobada el pasado miércoles 14 por las comisiones de Justicia y de Estudios Legislativos, la reforma considera incluso prohibirles a los ministros de culto ejercer su ministerio religioso.

A los senadores todavía les falta precisar la forma en que se dará esta prohibición, actualmente sólo reservada a las leyes canónicas que norman la vida interna de la Iglesia.

Por lo pronto, el dictamen para reformar los códigos Penal Federal, de Procedimientos Penales y la Ley Federal Contra la Delincuencia Organizada ya fue aprobado por esas comisiones senatoriales.

El año pasado, esas reformas recibieron el visto bueno de la Cámara de Diputados. En ellas se estipulan penas más severas para los sacerdotes que, como Marcial Maciel, corrompan o abusen de menores de 18 años.

 

Proceso
19 de febrero de 2007