Marcial Maciel: al juicio de Dios
Eugenia Jiménez
El fundador de la Congregación de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel Degollado, falleció el 30 de enero en Estados Unidos, dejando tras de sí “una amplia obra externa”, según sus seguidores, y una “deuda pendiente”, de acuerdo con ex legionarios que mantuvieron una lucha permanente por décadas al denunciarlo de pederastia.
Ocho hombres lograron colocar en los últimos años de su vida al fundador de los Legionarios de Cristo Marcial Maciel Degollado en “jaque”. Una lucha por más de dos décadas donde denunciaron abusos sexuales y encubrimiento de las autoridades eclesiásticas que, no concluye con la muerte de quien logró crear el emporio religioso más rentable del siglo pasado.
Marcial Maciel nunca imaginó que con todo el poder eclesiástico, político y económico acumulado por casi siete décadas, acabaría su vida disminuido en su magisterio por una orden de un Papa (Benedicto XVI) y señalado ante la comunidad internacional como pederasta por las denuncias de sus ex discípulos, quienes por décadas guardaron silencio, porque aseguran “no habíamos podido superar psicológicamente una dolorosa prudencia y discreción...”. Trataron al interior de la Iglesia se escuchara su verdad, inútilmente esperaron una respuesta de las autoridades eclesiásticas a las que decidieron acudir, las cuales optaron por el silencio y el encubrimiento, sin contemplar que ellos persistirían en denunciar.
Las denuncias conocidas en los últimos diez años no eran las primeras de las que tuviera conocimiento la Santa Sede en las que se le acusaba de consumo de heroína y de abuso de menores, después de una investigación realizada en la década de los 50 fue suspendido de sus responsabilidades al frente de la congregación de 1956 a 1958.
Una carta fechada en enero de 1956 firmada por el franciscano Callisto Lopinot, dirigida a la Sagrada Congregación de Religiosos reveló los problemas de consumo de morfina que tenía el fundador de los Legionarios de Cristo. “Un médico católico practicante y hombre concienzudo al que conozco ha venido hacia a mí y me ha hecho una declaración que tiene que ver con el reverendo padre Marcial Maciel Degollado.
“(...) El médico declara que este sacerdote es morfinómano y que ha tenido una fuerte crisis como efecto de la morfina que ha tomado y que sigue tratando de conseguirla para sí. (...) El padre Maciel es jefe de un instituto recientemente fundado (...); dicho sacerdote se encuentra en un puesto de gran responsabilidad. Por esta razón el médico se sentía obligado a comunicarme el estado del padre y el peligro para su persona y para el Instituto, y de pedirme y que presentara yo la denuncia a las autoridades eclesiásticas competentes”. (Marcial Maciel. De Fernando González, editorial Tusquets).
Uno de los ex legionarios, Juan José Vaca, envió a la Santa Sede una carta en 1976 y después en 1978 y 1989 dos más dirigidas al Papa Juan Pablo II, en donde se denunciaban los abusos sexuales. Sin recibir respuesta de parte de las autoridades eclesiásticas a las que habían recurrido, el 23 de febrero de 1997 se publican en el diario The Hartford Courant, de Connecticut Estados Unidos, las acusaciones en contra del superior general de los Legionarios de Cristo cometidos en las décadas de los 40, 50 y 60; en ese entonces los denunciantes eran nueve, posteriormente uno ante notario se desdijo de su dicho.
La respuesta no se hizo esperar, y el 12 de marzo de 1997 el fundador de los legionarios respondió en una carta al diario y las calificó de “difamaciones y falsedades sin fundamento”. Y “no sé qué los condujo a hacer estas acusaciones totalmente falsas a 20, 30 y 40 años de sucedidos los supuestos hechos”.
Y agregó: “estoy sorprendido porque aún conservo cartas de algunos de ellos, escritas en la década de los 70, en las cuales me expresan su gratitud y amistad. A pesar del dolor moral sufrido, no les deseo mal. Rezo para que recuperen la paz y borren de sus corazones cualquier resentimiento que los haya movido a lanzar esas falsedades...”.
El escándalo
Pese a ese señalamiento, Maciel los denunció por insidia y falsedad, designando al bufete de abogados Kirkland and Ellis de Chicago y Washington uno de los más famosos de esas ciudades. Fue entonces cuando inició el golpe publicitario. La información se difundió a todo el mundo y en México se hizo eco de esas denuncias el periódico La Jornada que publicó un reportaje con los ex legionarios que provocó el enojo de algunos jerarcas católicos, entre ellos el cardenal Norberto Rivera Carrera.
El 8 de diciembre de 1997 MILENIO Semanal publicó íntegra la carta de ocho ex legionarios: Félix Alarcón Hoyos, José de J. Barba Martín, Saúl Barrales Arellano, Alejandro Espinosa Alcalá, Arturo Jurado Guzmán, Fernando Pérez Olvera y Juan José Vaca Rodríguez.
En ésta se exponen los motivos por el que guardaron silencio durante décadas: “Somos un pequeño grupos de ex miembros de la Legión de Cristo los que, con pleno derecho, y ahora aún más en legítima defensa, nos decidimos a declarar la terrible y dolorosa verdad del oscuro mal oculto, casi desde la fundación de su institución , durante más de cuatro décadas acerca de la encubierta conducta inmoral del mismo fundador y superior general de la Legión de Cristo, el padre Marcial Maciel Degollado, en quien penosamente de alguna manera aún creíamos, antes de descubrir que el caso de nuestro abuso no era aislado ni único, sino muy general, y que había sido envuelto en palabras engañosas, que nuestra poca edad entonces y la devoción y obediencia ciega que estábamos obligados a tenerle como padre y superior nos hicieron creer.
“Tanto el Estado como la Iglesia deben considerar que si nuestros testimonios son falsos, somos acreedores a sanciones civiles, penales y eclesiásticas. ¿Por qué, entonces, habríamos de insistir? ¿Hay, como se ha dicho hace meses, detrás de nosotros alguno o algunos grupos de poder interesados en desacreditar al padre Marcial Maciel, o, como él ha dicho, a la Iglesia a través de su persona? Bien sabemos que es éste en el padre Maciel Degollado un viejo empleo astuto de la yuxtaposición como todo. Lo justo, creemos es que todo puede y debe quedar sujeto a investigación, sin acepción de personas, a menos que se trate de una discriminación positiva a favor de los más débiles y víctimas”.
Y se cuestionan en la carta, “¿qué es lo que está en riesgo? ¿Qué con la investigación solicitada por nosotros se afectaría el prestigio y la respetabilidad públicas de la persona aquí acusada?: no más que el prestigio y la respetabilidad de cualquier hombre perteneciente a una sociedad bien constituida que posee leyes uniformes para todos sin acepción de personas, y para la cual la Iglesia quiere ser modelo de doctrina y práctica de la justicia. Si lo que hemos dicho y estamos diciendo no es cierto, que esa misma justicia argumentadamente nos lo impute, que inflexiblemente nos lo pruebe y que seamos castigados duramente; y que ante Dios y ante los hombres brille íntegramente a favor del padre Marcial Maciel Degollado el esplendor de la verdad. Si, en cambio, sometidos todos, él y nosotros, al escrutinio completamente imparcial de una comisión libre y capaz, formada por hombres y mujeres, laicos y eclesiásticos, especializados en las ciencias apropiadas para el caso, se reconociese que decimos lo cierto, como afirmamos, en las acusaciones que hemos presentado, que entonces también la verdad resplandezca y que igualmente se aplique la justicia. Que todos seamos tratados con la misma regla, como corresponde a hombres libres y adultos, miembros de la Asamblea Católica, en una sociedad y en una Iglesia dignas. Porque, de lo contrario, debería otorgarse a todo hombre y toda mujer el privilegio de deshacerse fácilmente de la responsabilidad moral de sus actos ante los grupos humanos legalmente constituidos, con el simple silencio o con declaraciones autónomamente exoneratorias, y con la facultad añadida de acusar de calumniadores, difamadores y falsarios a sus antiguas víctimas, reveladoras públicas ya de las injusticias infligidas contra ellas.
“Santo Padre, en caso de reconocer la culpabilidad del padre Marcial Maciel Degollado, ¿sería ello tan oneroso para la Iglesia? Más grandes errores ha reconocido en su historia. Permitidnos la osadía de decir que por razones múltiples lo oprobioso para la Iglesia sería dejar de aclarar cuál es la verdad y no hacerse la debida justicia, se extenderá un escándalo mayor y quedará siempre en duda para muchos la credibilidad misma al magisterio de la Iglesia, la cual, por su parte ofrecen ocasiones disculpas generales por los delitos de sus clérigos y publica documentos hermosos y ricos en fuentes escriturísticas sobre la debida pureza del sacerdote, sobre la dignidad de la persona humana y sobre el respeto a ésta debido y, por otra parte, oculta y calla cuando la acusación se refiere a alguien encumbrado dentro de su propio sistema”.
También denunciaron la actitud de algunos jerarcas católicos en su contra, como la del cardenal Norberto Rivera Carrera, y concluyen: “entendiendo cuán difícil será para vos, Santo Padre, comprendernos mientras no se lleve a cabo la necesaria investigación y un juicio canónico, rogamos al señor por vuestra luz, salud, bienestar y paz. Y os expresamos que deseamos permanecer unidos a vos, con nuestra esperanza puesta en el esplendor de la verdad y en el triunfo de la justicia”.
Al siguiente año los ex legionarios le entregaron esa carta al nuncio apostólico en México, Justo Mullor, quien les aseguró que ese documento lo había hecho llegar. Posteriormente decidieron presentarse en Roma para buscar a un canonista experimentado y llevara el caso ante los tribunales eclesiásticos, ahí designaron a Martha Wegan, de origen austriaco, quien les advirtió que sería un proceso difícil, pero ella buscaría un juicio justo.
En un documento entregado el 18 de febrero de 1999 a la Congregación para la Doctrina de la Fe a cargo de Joseph Ratzinger, los ex legionarios se querellaron contra Maciel por supuestos abusos sexuales y se solicita que se le dé curso. En diciembre de ese mismo año la abogada Wegan les informó que la causa estaba “por ahora en suspenso” y hay que dejar que el tiempo haga su trabajo “y quién sabe lo que pueda resultar más allá”.
En noviembre de 2002 José Barba viajó a Roma acompañado del padre Antonio Roqueñí y entregaron una carta escrita en polaco dirigida al Papa Juan Pablo en la que solicitaba reabriera el caso del padre Marcial Maciel y fue entregada a su asistente el entonces obispo Stanislaw Dziwisz. También intentaron buscar una respuesta por parte de la Congregación para la Doctrina de la Fe a sus denuncias presentadas. Para hacer frente a las críticas en julio de 2003, se publicó el libro Cristo es mi vida una especie de autobiografía, donde se destaca cómo fundó la congregación.
El canonista y sacerdote Antonio Roqueñí, quien fuera vicario general de la Arquidiócesis de México por más de 20 años fue una de las primeras víctimas de estas denuncias, por haber asesorado a los ex legionarios y acompañarlos a Roma a entregar la denuncia. El cardenal Rivera Carrera lo retiró del Arzobispado y no le fue entregada su jubilación.
Otro sacerdote que sintió la fuerza implacable de los protectores de Marcial Maciel fue Alberto Athié Gallo, quien era párroco en la Arquidiócesis de México y después de dar a conocer el testimonio del ex rector de la Anáhuac, Manuel Fernández Amenábar, fue destituido de sus encargos pastorales por orden de Rivera Carrera; posteriormente decidió abandonar el sacerdocio, pero no su lucha por denunciar lo confiado por Fernández Amenábar.
Después de abandonar a la legión, Juan Manuel González regresó a México y enfermo se refugió en el Hospital Español; ahí fue visitado en 1994 por Marcial Maciel y ahí le mostró su diario a la doctora Gabriela Quintero Calleja donde mencionaba los abusos que había sido objeto por parte de su superior.
El sacerdote que lo visitaba era Alberto Athié quien conoció esas revelaciones, las cuales hace públicas posteriormente. El 6 de enero de 1995 firmó su testamento en donde daba a conocer los abusos de Maciel y su adicción a la droga; el 7 de febrero de ese año falleció a la edad de 57 años.
Sin abandonar su verdad, los ex legionarios continuarán al tanto de la respuesta de Roma e insistiendo en los medios de comunicación que se abrieron a su información el seguimiento de su caso. Algunos, de los cuales como el Canal 40 sufrieron las consecuencias y empresas afines a los Legionarios de Cristo les retiraron su publicidad.
El 2 de diciembre de 2004, la abogada Martha Wegan les informa que el caso se reabrirá. Ante esa decisión, de manera sorpresiva el 23 de enero de 2005 se anuncia que por razones de edad, Marcial Maciel renuncia reelegirse como director general de los Legionarios de Cristo y en su lugar es elegido el sacerdote Álvaro Corcuera.
Reapertura y vida privada
La reapertura del caso, siguió su curso y por primera vez, después de años de denuncias la Santa Sede envió a México al fiscal de la Congregación para la Doctrina de la Fe, Charles Scicluna, a entrevistar a las víctimas. Ante la sorpresa de enviado papal no sólo recibiría el testimonio de los ocho denunciantes y del ex sacerdote Alberto Athié, el número declarantes aumentó a 30 y entre éstas se encontraron algunas mujeres, entre éstas esposas de ex legionarios que habían fallecido y a quienes sus parejas les habían confiado el abuso sexual del que fueron objeto por parte del superior de los legionarios.
Posteriormente, el fiscal Scicluna viajó a España e Irlanda de donde se mencionó había otras denuncias en contra de Maciel Degollado. El 19 de mayo de 2006 se anuncia oficialmente que tras una investigación cuidadosa bajo el cardenal William Nevada, prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe que teniendo en cuenta la avanzada edad de Maciel, así como su débil estado de salud, renunciar a un proceso canónico y se le invitó a mantener una vida privada, de rezos y de penitencia, renunciando a todo ministerio público. Y que esa decisión es aprobada por el Papa Benedicto XVI.
Destaca que independientemente de la persona de su fundador, se reconoce con gratitud el apostolado de los Legionarios de Cristo y de la Asociación de Regnum Christi. La oficina de prensa de la legión, en un comunicado dio a conocer su postura, señala “el P. Marcial Maciel ha recibido a lo largo de su vida un sinnúmero de acusaciones. Los últimos años, algunas de ellas fueron presentadas a la Santa Sede para que abriera un proceso canónico.
“Ante las acusaciones hechas en su contra, él afirmó su inocencia y siguiendo el ejemplo de Jesucristo optó siempre por no defenderse de ninguna manera”. Y agrega que Maciel aceptó la decisión “con total serenidad y con tranquilidad de conciencia, sabiendo que se trata de una nueva cruz que Dios, el Padre Misericordia, ha permitido que sufra y de la que obtendrá muchas gracias para la Legión de Cristo y para el Movimiento Regnum Christi”.
Pero con esta decisión del Papa no concluyó el capítulo de esa congregación, en noviembre de 2007 se informó que al interior de la Congregación para la Vida Consagrada y Sociedad de Vida Apostólica se analizaron los votos privados que profesaban los seminaristas y sacerdotes de la congregación, los cuales fueron cancelados.
Éstos consistían en impedir toda clase de crítica de los miembros hacia los superiores y sus decisiones. Y la otra prohibía a los religiosos desear cargos en la misma congregación. Estos votos se encontraban incluidos en los textos de las constituciones de la congregación “nunca desear, buscar o maquinar para obtener responsabilidades o posiciones en la congregación para uno o para otros”.
Además de “nunca criticar hacia el exterior actos de gobierno o la persona de cualquier director o superior a través de la palabra, escrito o cualquier otro medio. Y si se sabe por cierto que un religioso ha roto este compromiso, informar al inmediato superior”.
Después de conocer este nuevo oficio se informó que el superior general Álvaro Corcuera se dedicó a visitar las casas de los Legionarios de Cristo para explicar el contenido de ese documento.
Su refugio en cotija
Después de mayo de 2006, cuando se le retiró a la vida de oración, el fundador de los Legionarios de Cristo regresó a su natal Cotija, Michoacán, donde la gente del pueblo lo estima y respeta. Constantemente se le observaba caminar en el parque del poblado tranquilamente y recibía los saludos de las personas. Sin embargo, en el último año sus enfermedades le impidieron caminar y realizaba sus paseos en silla de ruedas.
Viajaba constantemente a Miami, Florida en donde era revisado por un médico para tratarle un problema de la columna vertebral.
Protegido por la gente que ayudó en Cotija, sus últimos días los vivió rodeado de sus familiares quienes el pasado mes de diciembre se reunieron en su entorno para celebrar las fiestas navideñas.
El pasado jueves los Legionarios de Cristo anunciaron en un breve comunicado que había fallecido Marcial Maciel Degollado en Estados Unidos de causas naturales.
Mientras el vocero en México, sacerdote Rafael Jácome declara que había muerto en Houston otras fuentes aseguraron que fue en Florida mientras oficiaba una misa o la escuchaba. Con esta última versión se cuestiona si desde este momento se empieza a crear el mito para intentar llevarlo a los altares.
Sobre una posible santificación de Maciel Degollado, advierte el ex sacerdote Alberto Athié que se abre una posibilidad porque el comunicado de la suspensión de su ministerio público por parte de la Santa Sede fue escueto y nunca se afirmó si fue sometido a un proceso administrativo y fue una suspensión la que se le impuso.
Su tío Rafael Guizar y Valencia fue canonizado en 2006 y había recibido una sanción administrativa de la Santa Sede, retirado de su ministerio mientras se le investigaba y reintegrado a su sacerdocio. Al respecto, el investigador en religiones Bernardo Barranco consideró que esta tentación siempre estará presente en el ambiente de la comunidad legionaria, por eso consideró El Vaticano tiene que aclarar si murió con alguna suspensión que le imposibilite acceder a los altares.
“Él juzgará...”
—Echando una mirada hacia atrás, desde la altura a la que ha llegado su vida, ¿puede decir que está contento con lo que ha hecho?
—…Tengo que confesarle que no me gusta echar una mirada hacia atrás, porque pienso que lo urgente es ver lo que se puede hacer en este momento por la Iglesia. Lo que se ha hecho o dejado de hacer, está en las manos de Dios. Él juzgará de nuestros actos. Me gusta mucho esa frase de san Pablo a los filipenses cuando les decía: ’Olvidando lo que dejo atrás, me lanzo a lo que está delante de mí y corro hacia la meta para obtener el precio de la vocación celeste de Dios en Cristo Jesús’ (Fil 3, 14). Me preocupa más el futuro que el pasado, porque todavía hay mucho que hacer…
—Todos los hombres atraviesan en sus vidas pruebas más o menos grandes, que Dios permite para santificarlos. También usted ha pasado las suyas. ¿Qué es lo que le ha ayudado a perseverar en las pruebas y a no amargarse ante las mismas, sobre todo si el dolor es causado por la mala voluntad humana?
—… En relación con los hombres que han podido ser causa de mis sufrimientos, he tratado de verlos cristianamente. Muchas veces no había mala voluntad, simplemente creían hacer el bien. En otras ocasiones que pudo haber maldad consciente si la ha habido, sólo Dios lo sabe, he procurado perdonar de corazón a mis hermanos que me han podido herir. He rezado por ellos y he visto todo esto como parte del plan de Dios, que trata siempre de purificarnos y de hacer más perfecto nuestro amor. Una de las gracias más grandes que Dios me ha concedido en la vida es no haber aprendido a odiar, no dar cabida en mi corazón a los rencores, resentimientos o deseos de venganza, y esto me proporciona una vida llena de paz y felicidad en el servicio de Dios… (Tomado del libro Mi vida es Cristo)
“No le guardo rencor”: Félix Alarcón
El sacerdote Félix Alarcón, quien se encuentra retirado y vive actualmente en Madrid, fue uno de los ocho ex legionarios que denunciaron a Marcial Maciel. Afirmó que le ha perdonado todo el daño que le hizo.
En entrevista con MILENIO, comentó no haber guardado nunca rencor en contra de su persona: “fui llevado a ser parte de las acusaciones no por mi voluntad propia, sino por razones inevitables; fue un episodio triste de mi vida. En mi corazón le he perdonado, aunque muchas cosas fueron tristes y dolorosas.
“Hubiera querido y se lo sugerí abiertamente que debía pedirnos perdón y jamás se lo hubiéramos negado, pero eso no paso nunca; no hizo el esfuerzo por alcanzarnos, encontrarnos y decirnos, sí los ofendí les ruego que me perdonen…, me pareció triste que se defienda la dignidad de la persona, pero no se reconozcan las fallas”.
Marcial Maciel “tuvo su lado oscuro. Pero no le guardo rencor en absoluto”.
La Virgen de Guadalupe
El periódico oficial de la Santa Sede, L’Osservatore Romano, publicó el primero de febrero la noticia en forma escueta: “Ha fallecido el padre Marcial Maciel, fundador de la Legión de Cristo”, reza la cabeza de primera plana, y después: “Los Legionarios de Cristo y el Movimiento Regnum Christi comunicaron que el miércoles 30 de enero falleció en Estados Unidos, a los 87 años de edad, su fundador, el padre Marcial Maciel. El padre Maciel nació en Cotija de la Paz (Michoacán, México) el 10 de marzo de 1920. A los veinte años, el 3 de enero de 1941, fundó la congregación de los Legionarios de Cristo. El 26 de noviembre de 1944 recibió la ordenación sacerdotal. La Congregación cuenta actualmente con 750 sacerdotes y 2.500 seminaristas”.
Un día antes, a través de una carta, el P. Álvaro Corcuera, director general de los Legionarios de Cristo, informó del deceso y dijo que “expresamente Nuestro Padre me había pedido que, en el momento de su muerte, le acompañase una imagen de la Virgen de Guadalupe, a quien siempre tuvo como Madre fiel y amorosa. Que Ella nos ayude a continuar nuestra misión de servicio total a la Iglesia católica que tanto amamos, en una adhesión plena y filial al Santo Padre. Los funerales se celebrarán en un clima de oración, de forma sencilla y privada. Lo acompañaremos con las oraciones que todos estaremos ofreciendo por su eterno descanso”.
Marcial Maciel Degollado en el libro Mi vida es Cristo, donde responde decenas de preguntas, explica que “mi amor a Ella surge espontáneo y natural en mi vida, aprendido en mi hogar, especialmente de mi madre. De pequeños, mis hermanos y yo acostumbrábamos a llevarle flores a su imagen, como signo de nuestro amor, en el mes de mayo. Descubrí mi vocación en este mes, dedicado especialmente a Ella y en sus brazos la puse, así como mi sacerdocio y la fundación de la Legión y del Regnum Christi”.
La pregunta 127 del libro —¿qué ha supuesto en su vida la figura de la Virgen María?— también tiene la siguiente anotación: “Ella estuvo a mi lado en los años duros de la fundación de la Legión; bajo su manto, en la colina del Tepeyac, recibí el sublime don del sacerdocio. Recuerdo una gracia muy especial que recibí por su intercesión en uno de mis viajes a Roma en los años cuarenta, y que ya referí anteriormente. Habiéndoseme negado la aprobación de las Constituciones, antes de salir de la Ciudad Eterna, hice una visita a un altar lateral de la basílica de San Pedro dedicado a la Virgen Gregoriana. Allí, en diálogo con Ella, recibí una fuerza especial de Dios para seguir en ese camino fatigoso de la fundación y la certeza espiritual de que esa aprobación tan deseada vendría por intercesión de Ella, como efectivamente así fue. Como acción de gracias, vuelvo todos los años con la comunidad de legionarios de Roma a celebrar la Santa Misa en este altar y vuelvo a poner en sus manos mi vida y mi sacerdocio”.
Registro oficial
La Santa Sede, a través de su portal de Internet, identifica dentro de las asociaciones internacionales de fieles del Consejo Pontificio para Laicos, al Movimiento Apostólico Regnum Christi fundado en 1959 por el padre Maciel, y registra su historia de la siguiente manera: “Regnum Christi nació en México por iniciativa del padre Marcial Maciel, fundador de la Congregación de los Legionarios de Cristo, de la que comparten la espiritualidad centrada en el amor personal a Jesucristo.
“Regnum Christi es un movimiento de laicos cristianos —hombres y mujeres— de todas las edades que, en fidelidad al Sucesor de Pedro y motivados por el amor a Dios y al prójimo, desean hacer del Evangelio una realidad en la propia vida y en la sociedad, respondiendo a la llamada universal a la santidad y al apostolado. El movimiento quiere despertar en sus miembros la conciencia de la propia vocación bautismal, ofreciéndoles medios para vivir el Evangelio en las circunstancias cotidianas de la vida personal, familiar y profesional, formándoles y organizándoles para que vivan y realicen en sí mismos y en la sociedad la civilización del amor y la justicia; ayudándoles a concebir la misión apostólica como participación a la misión redentora de Jesucristo. Bajo la guía espiritual de los Legionarios de Cristo, que les ofrecen la atención sacramental y una orientación moral mediante cursos de formación cristiana y apostólica (escuelas de fe), los miembros de Regnum Christi llegan a ser apóstoles dispuestos a consagrar una parte o la totalidad de su tiempo a la tarea de anunciar y dilatar el reino de Cristo, conscientes de la vital necesidad de su inserción en la Iglesia universal y en la Iglesia particular a la que pertenecen. Con el fin de perseverar en una vida cristiana auténtica, los laicos de Regnum Christi, que nutren una devoción filial por la Virgen María, modelo excelso de la nueva humanidad, se comprometen en la oración diaria, la frecuente participación a los sacramentos, la lectura semanal del Evangelio en grupo, la periódica evaluación de los progresos de la propia actividad apostólica. En colaboración con los Legionarios de Cristo, los miembros del Movimiento prestan su labor sobre todo en las siguientes áreas de apostolado: misión, promoción humana y cristiana de grupos socialmente más necesitados, difusión de la doctrina católica, formación de la juventud e instituciones educativas y de enseñanza, promoción de la familia, medios de comunicación social, colaboración con los sacerdotes diocesanos.
“Regnum Christi cuenta con más de 47 mil miembros y está presente en 34 países distribuidos del siguiente modo: África (1), Asia (1), Europa (14), Norteamérica (7), Oceanía (3), Oriente Medio (1), Sudamérica (7). SEDE CENTRAL: Movimento Apostólico Regnum Christi c/o Legionari di Cristo, Via Aurelia 677, I - 00165 Roma”.
Su vida en síntesis
Marcial Maciel Degollado, fundador de la Legión de Cristo y del Movimiento Regnum Christi, nació en Cotija de la Paz, Michoacán, cuna de seis obispos, el 10 de marzo de 1920. Su madre fue Maura Degollado Guízar, sobrina de san Rafael Guízar y Valencia y es Sierva de Dios.
—Enero de 1936, ingresó al seminario.
—3 de enero de 1941. Fundación de la Apostólica Misional de los Misioneros del Sagrado Corazón de Jesús, en los sótanos prestados de una casa en la calle Turín 39, México, D. F. Esta fecha se considera el día de la fundación de la Legión de Cristo.
—26 de noviembre de 1944, es ordenado sacerdote en manos de Mons. Francisco González Arias, obispo de Cuernavaca, en la antigua Basílica de Nuestra Señora de Guadalupe.
—12 de junio de 1946. Primera audiencia del padre Marcial Maciel, con S.S. Pío XII, en Roma.
—13 de junio de 1948. La congregación de los Legionarios de Cristo se erige canónicamente bajo la autoridad del obispo de Cuernavaca. Para fundar la congregación fue fundamental el apoyo del Papa Pío XII, quien permitió la constitución de la orden, que tendría el encargo expreso del pontífice de dedicarse a la formación de líderes. “Líderes, padre Maciel, tenemos que formar y ganar para Cristo a los líderes de América Latina y del mundo”, le había dicho el Papa a Maciel durante una audiencia privada en el Vaticano.
—Febrero de 1954. Fundación de la primera obra de apostolado de los Legionarios de Cristo: el colegio Cumbres (Ciudad de México).
—1964. Apertura de la Universidad Anáhuac en la Ciudad de México.
—6 de febrero de 1965. Concesión del Decretum laudis. La congregación pasa a depender ahora de la Santa Sede.
—23 de mayo de 1970. El Papa Pablo VI crea la Prelatura Territorial de Chetumal y confía este territorio de misiones a los Legionarios de Cristo.
—29 de junio de 1983. Aprobación definitiva de las Constituciones de los Legionarios de Cristo.
—26 de noviembre de 2004. El padre Maciel celebra su 60 aniversario de ordenación sacerdotal. Con esta fecha el Santo Padre Juan Pablo II concede el decreto de aprobación definitiva de los Estatutos del movimiento de apostolado Regnum Christi.
—20 de enero de 2005. El P. Maciel entrega el gobierno de la congregación a su sucesor, el P. Álvaro Corcuera Martínez del Río.
—30 de enero de 2008 El P. Marcial Maciel fallece en Estados Unidos. Por voluntad suya, el funeral se celebra en un clima de oración, de forma sencilla y privada.
Por invitación del Papa Juan Pablo II, el P. Maciel participó en los sínodos de los Obispos sobre la formación sacerdotal (1990), sobre la vida consagrada (1994), sobre América (1997) y en la IV Conferencia General del Episcopado Latinoamericano en Santo Domingo (1992). Participó en la presentación oficial a la prensa de la exhortación Pastores dabo vobis (1992) y en dos congresos organizados por dicasterios de la Santa Sede (1995 y 2000). Juan Pablo II le nombró, en 1993, miembro de la Comisión Interdicasterial Permanente para una Distribución más Equitativa del Clero en el Mundo y, en 1994, consultor de la Congregación para el Clero.
Milenio Semanal
03 de febrero de 2008