En Bancarrota diócesis de San Diego
Hay 150 demandas por abuso sexual
SAN DIEGO, California.- La diócesis de San Diego se declaró sorpresivamente en bancarrota poco antes de la medianoche del martes, para evitar los juicios alentados por al menos 150 demandas de presunto abuso sexual.
La solicitud de protección bajo las leyes de bancarrota fue presentada ante la Corte federal unas horas antes de que comenzara el primer juicio en un tribunal de San Diego.
Las demandas datan de 1950 e involucran a 60 sacerdotes y podría haber más casos, dijo una fuente cercana a las denuncias.
La diócesis de San Diego es la quinta y la más grande que se declara en bancarrota en Estados Unidos, con el fin de buscar la protección por el escándalo que implica las acusaciones de abuso sexual atribuidos a sacerdotes.
La Iglesia de San Diego previno a sus feligreses de la posibilidad de declararse en bancarrota en un boletín entregado en las misas de sábado y domingo. El texto distribuido por la diócesis hablaba de sólo 140 demandas de abuso sexual contra sacerdotes, contra las 150 que se mencionan en la investigación.
En dicha carta pastoral que llevaba la firma del obispo Robert Brom, se expresaba que si no se llegaba a acuerdos justos con las víctimas de abusos "la diócesis puede verse forzada a recurrir a la reorganización estipulada en el capítulo 11 en una corte de bancarrota".
Otras diócesis que han recurrido a la quiebra son las de Portland, Oregon; Spokane, Washington; Davenport, Iowa y Tucson, Arizona.
La Diócesis de Tucson ya ha salido de la bancarrota, mientras que en Spokane y Portland se espera que se aprueben acuerdos.
La Diócesis de Iowa se declaró en bancarrota días antes de que comenzara el juicio civil del obispo retirado de la ciudad de Sioux, Lawerence Soens.
La diócesis comprende los condados de San Diego e Imperial, tiene 98 iglesias, 50 escuelas y cerca de un millón de feligreses.
De acuerdo con el esquema de bancarrota estadounidense, una corte supervisa la reorganización de las obligaciones de contratos y deudas de la diócesis.
En una carta publicada en el sitio de internet de la diócesis de San Diego, el obispo Robert Brom indica que se ha "decidido no litigar nuestros casos debido al excesivo tiempo que tomaría este proceso y sobre todo porque el temprano resultado a favor de algunas de las víctimas podría mermar los recursos del seguro de la diócesis, que dejaría nada para las otras víctimas".
Oficiales de la diócesis y los abogados demandantes no pudieron llegar a un acuerdo durante dos días de negociaciones ante un juez del Tribunal Superior de Los Ángeles que cerró el caso el lunes.
En este contexto, el periódico La Opinión publicó que el abogado de la diócesis Michael Webb llamó a los abogados defensores de los ofendidos el martes pasado en la mañana para hacerles una "mejor" oferta de acuerdo final. Sin embargo, rechazó especificar cuánto había ofrecido la Iglesia, aunque dijo que fue más de lo que se ofrecido en otras diócesis del país.
"Cuando ellos la rechazaron, nos quedamos sin otra opción", dijo Michael Webb.
Los abogados demandantes dijeron que la cantidad que la Iglesia había ofrecido era insuficiente. "Es insignificante", dijo Andrea Leavitt. También acusaron a la Iglesia de usar la bancarrota como una forma de mantener información vergonzosa en secreto. Al retrasar los juicios civiles se impide que los sacerdotes de la diócesis sean llevados a los tribunales o que se revelen documentos relacionados con una cadena anterior de abusos por parte de sacerdotes.
El Universal
01 de marzo de 2007 |