Se murió sin pedir perdón
Eugenia Jiménez
Sus seguidores ven las obras externas, pero nunca el daño hecho a muchas almas.
México.- “Engaño” es la palabra para definir al fundador de los Legionarios de Cristo, Marcial Maciel Degollado, quien dejó una deuda pendiente: “no pedir perdón” a quienes abusó sexualmente, afirmaron los ex legionarios José Barba y Saúl Barrales, quienes lo acusaron ante el Vaticano por ese delito y por absolución del cómplice.
“Su vida es una de las páginas negras de la historia de la Iglesia”, señaló Alberto Athié Gallo, quien renunció al sacerdocio por las presiones ejercidas en su contra por parte del cardenal Norberto Rivera después de haber dado a conocer el testimonio de Fernando Amenábar, ex rector de la Universidad Anáhuac, otra víctima de Maciel.
José Barba, vocero de los ex legionarios que denunciaron los abusos, lamentó que no haya sabido afrontar la verdad y que las autoridades eclesiásticas le hayan solapado sus abusos.
Sus seguidores, algunos fanáticos, solo ven sus obras externas, pero nunca la destrucción interna y desmoralizante que causó a muchas almas.
Se pudieron haber saneado las cosas y cortado la cadena de daño moral, si las autoridades eclesiásticas hubieran querido, pero no fue así y entonces se tiene “un mito” y la legión se hará cargo de diseñarlo y construirlo.
Dentro de la congregación quedan sus copartícipes, quienes callaron y conocían lo que sucedía, por eso “le llamo a ésto un pecado estructural”.
Alberto Athié consideró que las víctimas esperarían una respuesta oficial por parte del Vaticano; no se llevó un juicio canónico, pero sí se le aplicó un proceso administrativo y tiene que existir un acta en la cual se le impone el retiro a la vida de oración y la suspensión de su ministerio.
“Justicia para las víctimas no hubo y ésta hace falta para quienes han sufrido esas vejaciones”. Por eso “para mí es una de las páginas más negras de la historia de la Iglesia y que me hizo dar cuenta con mucho dolor que la institución prefiere salvaguardar su imagen y el prestigio de quienes han aportado dinero y recursos ante la verdad y la justicia que son valores evangélicos fundamentales”.
Saúl Barrales, ex legionario, señaló que Marcial Maciel se manejaba como un dictador al interior de la Legión de Cristo, con su trato amable. Después de la suspensión “creo que entró en una depresión y eso es mortal para un hombre de su edad”.
Por parte de la Conferencia del Episcopado Mexicano, el vicepresidente y arzobispo de Morelia, Alberto Suárez Inda, pidió respeto a su memoria ante las acusaciones de pederastia de que fuera objeto.
Y dijo que si el sacerdote fundador de los Legionarios de Cristo cometió algún error, este es el momento para orar por él y pedir por la salvación de su alma.
Al cuestionarlo sobre si las acusaciones de pederastia manchan el legado que deja a la Iglesia católica, contestó: “Todos estamos manchados, todos los hijos de Adán nacimos manchados del pecado, pero Dios es misericordioso y su buena intensión no tiene duda y fue servir a la Iglesia”.

Milenio
01 de febrero de 2008 |