La "mezquita del odio" Autor: Leonardo Boix LONDRES.- Todas las pistas de Scotland Yard parecen terminar en la mezquita de Finsbury Park, al norte de Londres. Sus modernas cúpulas y torretas, sus paredes mal pintadas de marrón anaranjado y su ubicación en un barrio pobre de la capital británica son sólo algunas de las señas físicas de un lugar donde muchos han orado por Alá y en el que otros se dedicaron a planear buena parte de los atentados terroristas más sangrientos en la historia de Gran Bretaña. Según pudo confirmar esta semana la Policía Metropolitana y efectivos del departamento antiterrorista de Scotland Yard, los supuestos ocho autores de los dos atentados con bombas en Londres, los del jueves 7 y 21 de julio pasados, tenían un nexo muy profundo que los unía, más allá de la religión, con dicha mezquita del norte de la ciudad. Sin embargo, el edificio de Finsbury Park no ha sido un lugar extraño o ajeno al terrorismo o el extremismo islámico. Más bien es símbolo en la capital británica de la proliferación de centros de prédica radicales. Ya los servicios de seguridad e inteligencia lo habían señalado como lugar de plegaria para extremistas adeptos a las causas de grupos como Al Qaeda y el lugar de reunión por parte de jóvenes que alababan a líderes como Osama Bin Laden. De sus recintos alfombrados y habitaciones oscuras salió el polémico clérigo Abu Hamza al Masri, eximán egipcio británico célebre por sus frases "inflamatorias e incendiarias" contra la política del primer ministro Tony Blair y el presidente estadunidense George W. Bush, en relación con Medio Oriente y otros rincones del mundo. El clérigo, de 46 años, está preso en la cárcel de máxima seguridad de Bellmarsh y se le acusa de instigar y glorificar al terrorismo, una nueva ofensa en la ley de seguridad que planea introducir Blair en los próximos meses. Tras prohibírsele predicar dentro de la mezquita a causa de sus frases radicales, fue común ver a Hamza orar en tono desafiante afuera de ella contra la política exterior angloestadunidense: alababa los atentados suicidas y los ataques de grupos extremistas mientras era escuchado por una veintena de hombres, en su mayoría jóvenes, algunos de los cuales llevaban cubierto el rostro con el tradicional keffieh palestino, quienes recibían dócilmente el discurso contra "los incroyants, la policía y otros credos occidentales". "Es la mezquita de Dios y la Yihad", declaró Hamza en una entrevista. El clérigo está acusado de 11 cargos, entre ellos de haber financiado una toma de rehenes extranjeros en Yemen en diciembre de 1998, y por instalar un campo de reclutamiento terrorista para Al Qaeda en Oregón (noroeste de los Estados Unidos), entre octubre de 1999 y 2000. Ciudadano egipcio con pasaporte británico gracias a que contrajo matrimonio en Inglaterra a principios de los años 90, a Hamza se le retiró la nacionalidad a finales de mayo de 2004. Desde abril de 2003 las autoridades de Gran Bretaña iniciaron un procedimiento destinado a privarlo de su pasaporte británico. Tras preguntársele en qué medida consideraba que la comunidad islámica en Inglaterra estaba dispuesta a integrarse a la sociedad, Hamza fue categórico: "integración... extremismo... Estos términos son demasiado generales. ¿Integrarse a qué? ¿Bajo qué condiciones? ¿Extremista en qué? Se puede ser extremista en su combate contra el mal... Cuando se habla de extremismo e integración, se plantean cuestiones como ¿quién se integra a quién, con respecto a quién? "Si piensan en la asimilación de musulmanes a no musulmanes en el marco de prácticas que el Islam no prohíbe, como la protección de la naturaleza, la defensa de los derechos humanos, la lucha contra la corrupción, el desgaste y el adulterio, entonces, sí, hay integración. Pero si se toma (el término) integración en su sentido más amplio, y que nos integramos todos, esto es pura charlatanería occidental", señaló. En este escenario de odio y divisiones religiosas que fue la mezquita de Finsbury Park, según admiten los mismos investigadores policiales, se habrían "adoctrinado" al menos ocho de los terroristas que participaron en los atentados de Londres. Los cuatro autores de los ataques suicidas del 7/J y los de los fallidos del 21/J eran asiduos concurrentes a este centro. Otro clérigo "famoso" que pasó por la mezquita de Finsbury Park fue el británico Richard Reid, conocido también por el apodo de Shoe Bomber (bombardero de los zapatos) y quien en 2001 estuvo a punto de hacer explotar una bomba que llevaba en sus zapatos en un vuelo de American Airlines que cubría la ruta París-Miami. También oró por Alá en esta mezquita de Londres otro británico con vínculos con Al Qaeda, Zacarias Moussaoui, considerado por las autoridades británicas y estadunidenses como el "decimonoveno cabecilla" de los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Estados Unidos. Para Scotland Yard, uno de los autores de los atentados del 21/J era "amigo personal" de Reid, muy conocido entre los concurrentes de Finsbury Park. Mientras que en los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid los terroristas que perpetraron el ataque eran de origen africano y los del 11/S en Estados Unidos procedían de Arabia Saudita, en Londres pertenecían a diversas razas y culturas. Esa característica tiene un correlato directo con la mezquita de Finsbury Park, ya que allí cientos de musulmanes de distintos países islámicos se unen en plegarias para leer el Corán y narrar historias personales. Aunque en la actualidad es frecuentada por musulmanes moderados, ese lugar tiene una historia "tenebrosa" desde la década de los ochenta, con una gran mayoría de extremistas y clérigos radicales exiliados o refugiados en Inglaterra, según han podido confirmar los servicios de seguridad británicos. Entre quienes solían frecuentar esa mezquita estaban argelinos que huían de la guerra civil y que eran infiltrados por grupos terroristas o seguidores de "células durmientes" de Al Qaeda o la Yihad egipcia. Además, el lugar no sólo es un centro de plegaria musulmán; en sus cinco espaciosos pisos existen recámaras amuebladas donde en el pasado la policía encontró manuales radicales y panfletos antioccidentales. La "mezquita del odio", como ya se le conoce en Gran Bretaña, cerró sus puertas al público entre diciembre de 2003 y agosto de 2004, luego de un allanamiento policial enfocado a abortar un supuesto plan para utilizar armas químicas en el sistema de transporte de Londres. Aunque las autoridades actuales de la mezquita de Finsbury Park se apresuran a aclarar que los dueños del lugar "ya no son los mismos", hoy los londinenses miran con desconfianza ese centro que congregó a tantos terroristas y extremistas británicos y extranjeros y que fue, supuestamente, caldo de cultivo para los sangrientos atentados de Londres.
Fuente: Revista Proceso No 1500
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