Los pecados de Maciel

 

Guadalupe Loaeza


Después de conocer la extraña y confusa, por decir lo menos, resolución que hiciera la Santa Sede, respecto a que el padre Maciel no se vería sometido a un proceso canónico por actos de pederastia por más de 20 de sus víctimas, pero que sin embargo, sí era condenado, me quedé muy pensativa. En primer lugar me pregunté por qué la Iglesia le aplicaba una sentencia tan benévola la cual consiste simplemente en llevar "una vida reservada de oración y penitencia", como si el perpetrador Maciel hubiese sido un simple feligrés más confesando sus pecadillos en el confesionario. Por otro lado, me pregunto si alguna vez se confesó de estos abusos sexuales a menores de edad, y qué fue lo que le dijo su confesor. ¿Cuál habrá sido su penitencia? Algo me dice, sin embargo, que el sacerdote Maciel jamás se confesó de estos agravios. Tal vez ni siquiera los consideraba pecado. No hay que olvidar lo que escribiera en abril del 2002: "Ante Dios, y con total claridad de consciencia, puedo declarar categóricamente que las acusaciones presentadas en mi contra son falsas". ¿Acaso no les decía a sus víctimas que para hacer sus actos impíos y criminales, le había dado permiso el papa Pío XII con el fin de obtener alivio de un dolor relacionado con un problema estomacal no especificado? ¿Acaso no les dijo así a Berry y Renner coautores del libro Vows of Silence: The Abuse of Power in Papacy of John Paul II (Free Press) cuando a los 16 años abusó de ellos? ¿Cuántas veces habrá reincidido en su conducta enferma el sacerdote siendo que los pedófilos rara vez se curan a pesar del empleo de tratamientos de todo tipo? ¿Y cuántas veces habrá racionalizado su alevoso comportamiento detrás de una multitud de pretextos, además de los malestares estomacales?

Por otra parte, me pregunté una vez que me enteré de la ligera admonición hecha al padre Maciel y no obstante su penitencia y su oración a la que lo invitaba el Vaticano, si al morir el fundador de los Legionarios de Cristo terminaría en el cielo o en el infierno, o simplemente se quedaría varado en el purgatorio por toda la eternidad. ¿Qué le diría San Pedro si Marcial Maciel llegara a las puertas del cielo? Imaginemos el siguiente diálogo:

"Ah, con que eres tú el famoso fundador de los Legionarios de Cristo. De los 'millonarios' como dicen en la tierra. Hasta aquí ha llegado tu fama... tu mala fama... Hasta aquí nos han llegado noticias de tu ambición desmedida, de tu soberbia y de tu hipocresía. Pero lo más importante, Maciel, es que hasta aquí han llegado las graves denuncias de abuso sexual de tus víctimas. Debes de saber, hijo mío, que aquí en el Reino del Señor, no han de funcionar tus influencias. Sé que la legión tiene 600 sacerdotes y 2 mil 500 seminaristas. También sé que mantienen una universidad en Roma, y muchos colegios privados donde se cobran colegiaturas millonarias. Porque, eso sí, siempre te has dedicado a los ricos... a los ricos de toda América Latina. Y éstos te adoran porque siempre supiste cómo adularlos. Por eso siempre fuiste amigo de empresarios muy influyentes, así como de políticos, de presidentes, de cardenales, pero especialmente del papa Juan Pablo II. Pero aquí, hijo mío, esas cosas no funcionan. Al contrario... estorban. Pero lo peor de todo ha sido tu doble moral. Ésa sí que es inaceptable. Y pensar que muchos de tus seguidores estaban convencidos que hasta podías llegar a ser santo. ¿Tú crees que aquí en el cielo podemos admitir que prevalezca la imagen de tu institución o el prestigio de sus ministros por encima de la dignidad de las personas de sus derechos fundamentales y de la justicia que les corresponde? ¿Tú crees que aquí cometeríamos tal injusticia con tal de no provocar escándalos? Tal vez así se comporte la Iglesia en la tierra, pero aquí no. Porque es cierto que tu caso estuvo mucho tiempo silenciado debido a que el Vaticano siempre te estuvo muy agradecido por tu gran obra. Lástima, Maciel, pero aquí no hay lugar para ti. Los que, sin embargo, sí se encuentran en el paraíso, son tus dos tíos Antonio y Rafael Guízar y Valencia, el primero arzobispo de Chihuahua y el segundo de Veracruz, por cierto, ahora rumbo a la canonización. Ellos sí que son un ejemplo sacerdotal, sobre todo nuestro hijo Rafael, quien al ser exhumado su cuerpo fue hallado incorrupto. Lo siento, hijo mío... pero tanto en la vida como en la muerte somos consecuencia de nuestros actos. Por lo tanto, Maciel, te invito pasar al purgatorio donde deberás orar mucho y hacer mucha, mucha penitencia hasta que pagues por todos tus pecados".

Hasta aquí con la llegada imaginada y frustrada del padre Maciel al cielo.

Otro aspecto que me preocupó muchísimo respecto al caso Maciel fue la reacción que tuvo el cardenal Norberto Rivera Carrera en relación a la respuesta de la Santa Sede. Según él, la "invitación" que le hiciera el Vaticano al sacerdote, de retirarse a una vida tranquila, no implica una condena. "Todo lo que dicen que fue condenado e impedido es puro cuento, porque el documento sólo lo invitó a retirarse a la vida privada", dijo el domingo pasado. Más adelante, el cardenal también rechazó que las acusaciones de abuso sexual contra el legionario pusieran en riesgo la credibilidad de la institución religiosa: "La Iglesia está firme en sus decisiones y sabe con conocimiento, hasta ahora con los elementos que tiene, por qué tomó esa decisión". Es evidente que el cardenal no está nada preocupado respecto a las acusaciones de abuso sexual en contra de Maciel. Tan es así que hasta lo comparó con Jesucristo: "Esto es muy evangélico, si no hubiera este tipo de situaciones, pues entonces uno dudaría si está siguiendo el Evangelio, porque todos le aplauden, todos le quieren, todos lo aceptan, porque no le pasó esto a Jesucristo. A Cristo lo crucificaron; siendo el Hijo de Dios, lo crucificaron, e incluso los que había curado gritaban: crucifícale, pues ¿qué esperamos de otra gente?", se preguntó Norberto Rivera.

Y para que no quedara la menor duda de su amistad y admiración por Maciel, el cardenal agregó: "Yo que conozco al padre Maciel, a mí me ha impresionado ( no los casos de abuso sexual), me ha impactado (no los testimonios de las víctimas), me ha llamado mucho la atención siempre (no la negación por parte del padre Maciel) la santidad y el carisma de atracción tan grande que él tiene (pero no se refiere a la que sentía Maciel por esos jóvenes de los que abusó)".

 

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Fuente: Reforma
30 de mayo de 2006