Entrevista: Alberto Athié • Ex sacerdote
“El Papa reivindicaría la imagen de Marcial Maciel”


A dos meses de que el Vaticano condenara al padre Marcial Maciel , se ha anunciado que éste podría reaparecer públicamente el 15 de octubre.

 

En 1994, Alberto Athié escuchó en confesión el testimonio de un hombre moribundo que se dijo destrozado por los abusos sexuales del padre Marcial Maciel. Se trataba del ex Legionario de Cristo Juan Manuel Fernández Amenábar, rector de la Universidad Anáhuac entre 1982 y 1984. Ante él, Athié se comprometió a buscar justicia. Lo intentó sin fortuna como sacerdote católico. Decepcionado, renunció a su ministerio y se sumó al grupo de denunciantes de Maciel. Su demanda ante la Congregación para la Doctrina de la Fe, expuesta en 1998, desembocaría ocho años después en la sanción a Maciel.

¿Cómo debe leerse esta invitación al padre Maciel? ¿Puede un religioso sancionado por la Santa Sede aparecer en un acto público en el propio Vaticano?

Por lo visto, sí, a pesar de los valores religiosos y morales en juego. Me refiero a que el padre Maciel fue acusado de absolver a sus cómplices, que eran niños indefensos que, después de ser violados por él, eran perdonados, absueltos y enviados a comulgar. Esos valores son los más importantes para la Iglesia católica, pero si no los toma en consideración, quiere decir que el proceso judicial de Maciel efectivamente no se llevó a cabo en términos oficiales, y sólo se le aplicó una especie de sanción disciplinaria que puede ser reinterpretada en términos distintos.

¿Sería una suerte de reivindicación social?

Sí, sería una intencionalidad en términos de imagen pública. Para mí, en el fondo, se está buscando reposicionar la imagen de Maciel, porque estamos hablando de un acto de canonización, del reconocimiento público de la santidad del obispo Rafael Guízar. Es decir, de un hombre que vivió la verdad y la caridad cristianas en forma heroica. Se hace dentro de la eucaristía, que implica el máximo gesto de la comunión eclesial, y delante de la máxima autoridad de la Iglesia, que es el Papa. La reivindicación de la figura de Maciel en este contexto es una total contradicción con el mensaje de lo que se va a celebrar.

¿Por qué querría el Vaticano reivindicar a Maciel?

Hay personas muy importantes desde el punto de vista económico y político alrededor de su figura. Reivindicarlo públicamente intentaría equilibrar un poco las cosas con esos grupos de poder.

¿Crees que veremos la foto del papa Benedicto XVI abrazando al padre Maciel?

A lo mejor no la de un abrazo, pero sí la de un Maciel de rodillas, en actitud de obediencia incondicional y de sumisión total a la autoridad de Benedicto XVI, que según la relectura que hicieron los Legionarios de Cristo, es el Pilatos actual, que le impuso una nueva cruz a Maciel en su proceso de santificación.

¿Dónde quedaría entonces la autoridad moral del Vaticano?

Esa es la pregunta más importante para quienes estamos preocupados por lo que está pasando en la Iglesia católica respecto de los numerosos casos de abuso sexual que han cometido sacerdotes, obispos y cardenales, y sobre los que la Iglesia no termina por definir una posición clara en términos de condenación, no sólo moral, sino de procedimientos internos y de denuncia ante las autoridades civiles correspondientes, como procede en todo delito grave.

¿No le resta credibilidad al Papa esta contradicción?

Por supuesto. Hay que recordar que el papa Ratzinger fue severísimo con todos aquellos teólogos que, desde su punto de vista, contradijeron la fe de la Iglesia. Pero no con aquellos sacerdotes que han violado las máximas normas morales y sacramentales de la Iglesia, pero que son importantes para la institución.

Ustedes, los denunciantes de Maciel, ¿sostienen su intención de llevar el caso a los tribunales internacionales?

Sí. Hasta este momento, el papa Benedicto XVI y la Sagrada Congregación para la Doctrina de la Fe no han dirigido una sola palabra a las víctimas. Esto es inaceptable. Por ello, hemos decidido presentar el caso ante el representante del Alto Comisionado de los Derechos Humanos de las Naciones Unidas, para que se sepa que en todo el procedimiento interno de denuncia que se llevó a cabo desde los años setenta, la Iglesia nunca ha obrado conforme a la justicia en relación con las víctimas. Todo lo que ha hecho ha sido para salvaguardar su propia imagen institucional y el prestigio de sus ministros.

¿Qué tipo de denuncia será?

Ya no vamos a ir contra Marcial Maciel, porque el caso está concluido por parte de la Iglesia católica. Vamos a ir contra la institución por haber violado los derechos humanos de las víctimas del padre Maciel en los procedimientos que se llevaron a cabo y de los que nunca se recibió respuesta. Y también por encubrimiento de la Iglesia al proteger al padre Maciel y a otros pederastas.

¿Iniciaron ya las gestiones?

El caso ya fue aceptado por la representante del Alto Comisionado para su estudio. También tuvimos una reunión con el presidente de la Academia Mexicana de Derechos Humanos, y van a asesorarnos. Y estamos estudiando la posibilidad de que todas las víctimas de Maciel autoricen la publicación de sus testimonios para que la opinión pública mundial los conozca.

¿Hay antecedentes de casos similares en las cortes internacionales?

Estamos ante un caso inédito en términos de jurisprudencia internacional, porque se trata de más de 40 personas, de diferentes países del mundo, que fueron abusados sexualmente en total indefensión. Después de años, quisieron dar a conocer sus testimonios a la Santa Sede y nunca recibieron respuesta. Por eso, aunque la ONU respondiera que sí hay una violación a los derechos humanos de las víctimas, pero que no puede proceder porque la Iglesia no es sujeto de jurisprudencia internacional, ahí quedaría el testimonio de la denuncia pública de que la Iglesia exige el respeto y el cumplimiento de los derechos humanos de todos los seres de la tierra, por parte de todas las autoridades del mundo, pero ella no tiene por qué hacerlo.

 

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Fuente: Milenio
20 de julio de 2006