Sectas
Destructivas:
Definiciones y Metodología de Análisis
Introducción
En 1978 la opinión
pública mundial fue sacudida por el suicidio colectivo de 914 personas en
Jonestown, Guyana. Todos eran seguidores del Rev. Jim Jones quien también se
autoinmoló. Desde entonces y conforme se acerca el fin del siglo y de milenio,
se han observado una mayor frecuencia de acontecimientos de este tipo o
parecidos.
En Marzo de 1993 más de
80 personas se suicidaron junto con David Koresh en Waco, Texas, por motivos
religiosos. 1994. El grupo esotérico La Orden del Templo Solar sorprendió a los analistas socio-religiosos efectuando suicidios diferidos en
Suiza y Francia. Todos eran seguidores del Dr. Luc Jouret. Murieron 48 en el
primero y otros más posteriormente. En el mes de noviembre de ese mismo año
las autoridades de Ucrania impidieron el suicidio colectivo de los seguidores
de Marina Tsvygun quien afirmaba ser la reencarnación de Cristo. Fueron
arrestadas 779 personas en Kiev. El culto tiene actualmente 150,000 seguidores
en la ex-Unión Soviética y se llama La Fraternidad Blanca.
Terrorismo
Religioso sin Límites
El 20 de marzo de 1995
en Tokyo, Japón, Shoko Asahara ordenó a sus seguidores de la secta La
Verdad Suprema, colocar bombas con gas sarín neurotóxico en el sistema de
transporte del metro. El resultado fueron más de 5000 intoxicados y 12
personas muertas. Seis semanas más tarde, los mismos adeptos de La Verdad
Suprema (Aum Shinrikyo) efectuaron un acto terrorista más en otra
estación. Afortunadamente hubo un retraso en el mecanismo de la bomba y pudo
ser desactivada a tiempo. De no haber sucedido esto, la mezcla de cianuro e
hidrógeno que contenía el artefacto explosivo hubiera privado de la vida en
minutos a 20,000 usuarios del tren subterráneo.
Sectas
Destructivas
Las anteriores, son
algunas sectas destructivas a nivel internacional, que han llamado la atención
de especialistas y medios de comunicación por igual. Sin embargo, a pesar de
su popularidad, son tan solo la punta del iceberg. Solamente en la Unión
Americana se calcula que existen 3000 grupos considerados sectas
destructivas (Hassan 1997). Cabe señalar que no todas tienen la capacidad
para provocar actos masivos de terrorismo como los que realizó La Verdad
Suprema, o metas de inducir suicidios colectivos como lo hizo Jim Jones. Hoy
por hoy, la violación, el abuso sexual de menores, el daño patrimonial a
través del fraude organizado y el inducir distintas enfermedades mentales son
las secuelas más comunes que día a día dejan cientos de grupos religiosos y
pseudo-científicos que forman parte de una nueva patología social: La
Proliferación de las Sectas destructivas. (Rodríguez 1988).
Previniendo a la
Sociedad
Dicha problemática, que
según todos los indicadores confiables llegó para quedarse y tiende a crecer y
a volverse más compleja, hace necesario tener un marco de clasificación y
metodología de análisis para prevenir responsablemente a la sociedad
acerca de la existencia de esta innegable realidad. El conocer y analizar las
diferentes definiciones que se manejan en este campo evitará que la sociedad,
especialmente los medios de comunicación y los líderes de opinión, caigan en
el extremo de catalogar ligeramente como secta a cualquier agrupación, generando a su alrededor un clima de intolerancia, rechazo y
hostilidad.
Esto debe ser
especialmente tomado en cuenta, ya que tradicionalmente la palabra secta tiene una connotación peyorativa en el sentido de herejía ideológica o
heterodoxía doctrinal (esto según la perspectiva de una u otra mayoría
religiosa y dependiendo del país que se trate). Sin embargo, la carga negativa
de la palabra secta se ha hecho más fuerte a partir de 1978, año en que
ocurrió el suicidio colectivo de Jim Jones en Guyana. Desde entonces, la
opinión pública mundial comenzó a percibir el significado de la palabra secta como una agrupación antisocial, siniestra, de conducta fanática y
peligrosa. Es pues así, que hoy en día el concepto de secta trae a
la memoria no sólo la disidencia religiosa doctrinal sino, sobre todo y más
conforme pasa el tiempo, la idea anteriormente descrita.
Ética Profesional
En este contexto, el
calificar de secta a un grupo social conlleva una responsabilidad ética
importante, responsabilidad que no se puede descargar pertinentemente sin un
marco analítico correcto, ni repitiendo acríticamente los epítetos y nombres
que otros dicen sin entender realmente de lo que se habla. En otras palabras
¿por qué considerar sectarias a unas organizaciones y a otras no?
¿Porque lo dice la mayoría? ¿Porque se mencionó así en la televisión o en la
radio? ¿Porque lo dice el cura, el pastor, el intelectual o una u otra
asociación que estudia el campo socio-religioso? El periodista, el analista,
el académico o el padre de familia que llama secta a un grupo
simplemente porque oyó a alguien más clasificarlo así, no sólo actúa en forma
irresponsable y/o poco profesional, sino que se convierte en ocasiones en
títere de intereses obscuros, en cómplice pasivo quizás de antagonismos
religiosos cuya profundidad no conoce, o de intentos de grupos mayoritarios
por monopolizar las conciencias a través de la descalificación a priori de las demás opciones.
¿Sectas o Nuevos
Movimientos Religiosos?
Otro extremo en el que
se evitará caer al tener un conocimiento preciso de las definiciones en este
campo, es el de intentar eliminar del lenguaje común el término secta, o en su caso autocensurarse en cuanto a su uso. Hoy en día hay
movimientos ideológicos internacionales que proponen precisamente esto,
demandando que se utilice exclusivamente el concepto Nuevos Movimientos
Religiosos para referirse a cualesquiera organizaciones, minoritarias o de
reciente creación, independientemente de que constituyan o no un peligro para
la sociedad.
Preocupación por
la Intolerancia Religiosa
Los proponentes de la
eliminación del término secta del lenguaje académico y de los medios de
comunicación, se hallan preocupados por encontrar un término neutral, que no
haga juicios de valor sobre las creencias de uno u otro grupo ya que esto los
puede estigmatizar socialmente. La preocupación es ciertamente loable, ya que
religiones mayoritarias en diferentes partes del mundo, utilizan como arma la
palabra secta, para descalificar por igual a minorías religiosas de
toda índole, sólo porque no se conforman a los dogmas populares o de las
religiones de Estado. (Sucede por ejemplo en países islámicos y ocurrió en
Inglaterra cuando la Iglesia oficial, la Anglicana, persiguió a los
Cuáqueros). Este abuso del uso del término secta, ciertamente crea un
clima de desconfianza, difamación y hasta de agresión en contra de personas
que pertenecen a minorías religiosas. Más adelante se detallarán otras
consecuencias.
Sin embargo, y por más
loable que sea la intención, los líderes de opinión, especialmente algunos
sociólogos, que propugnan porque se elimine la palabra secta del
lenguaje y clasificaciones por igual, cometen en su planteamiento, errores por
demás elementales.
Primeramente pasan por
alto que, aunque la palabra ha sido por mucho tiempo sinónimo de herejía
intelectual, el uso de este concepto se ha ido restringiendo cada vez más a
los ámbitos religiosos. La sociedad en general, percibe cada vez más el
término secta, como representativo de conductas antisociales realizadas
por organizaciones engañosas que fomentan el fanatismo irracional y
espiritualizan el delito.
Secta:
¿Disidencia Ideológica o Conducta Antisocial?
En otras palabras, la
sociedad, que está cada vez más secularizada, identifica más la idea de secta con organizaciones como La Verdad Suprema o Koresh y
compañía, que con Wycliffe y sus Lolardos o con Leonardo Boff. Visto de
esta manera, el énfasis está sobre todo en la conducta antisocial
aunque se considere que en muchos casos tenga una motivante religiosa. En este
contexto, sociólogos, psicólogos clínicos y médicos especialistas han aportado
al campo del conocimiento científico definiciones académicas de lo que
constituye o no una secta, acompañados de criterios rigurosos para su
clasificación.
A continuación exponemos
esquemáticamente las principales definiciones del término secta con un breve
análisis de cada uno.
Definiciones
y Metodología de Análisis
| I.- Definición Lingüística |
De acuerdo a una
definición estrictamente lingüística la palabra Secta (del latín secta) quiere
decir "Doctrina enseñada por un maestro y seguida por sus adeptos.
Particularmente la doctrina y el conjunto de sus adeptos". (María Moliner
1988: 1121)
Esta es una definición
que por general y literalista prácticamente se utiliza muy poco ya que es
demasiado amplia, pues cataloga como secta a cualquier ideología política,
social, religiosa, filosófica, etc., junto con sus seguidores. Esto incluiría
por ejemplo a cualquier religión, partido político, o partidarios de la
filosofía de Kant, Marx o el psicoanálisis de Freud.
| II.- Definición Histórico-
Lingüística-Cultural |
Secta: "Doctrina
religiosa (y sus adeptos), que se aparta de la tradicional u oficial". (María Moliner 1988: 1121).
Esta es una definición
lingüística de uso cultural que se desarrolló a través de la historia. Se hizo
especialmente popular con el dominio cultural del Catolicismo Romano en
Occidente, y en el Oriente con la Iglesia Ortodoxa.
Conforme el tiempo pasó
y dicha cultura se extendió, la palabra adquirió una carga peyorativa fuerte: los heréticos, los perversos doctrinales, los enemigos de la ortodoxia
confesional establecida, eran la secta. De hecho la etimología griega
Hairesis, de la cual deriva el vocablo secta, tiene relación con el concepto
de herejía.
Criterios Arbitrarios
Esta definición está
evidentemente muy limitada, pues se enfoca exclusivamente en el aspecto
religioso y constituye un criterio relativamente arbitrario para hacer
clasificaciones, pues según la definición de uso cultural, secta es: "Una
doctrina religiosa (y sus adeptos) que se apartan de lo tradicional u oficial" (Moliner 1988: 1121). Así, todo lo que no sea religión mayoritaria se
considerará secta dependiendo de la cultura y su tradición religiosa. O
de la religión oficial reconocida por el Estado, dependiendo del país y aun de
la época. Algunos ejemplos de esto son los siguientes: Hay países Islámicos en
que las minorías religiosas son en ocasiones catalogadas como sectas.
En Rusia los Católicos Romanos son llamados así por algunos sectores de la
Iglesia Ortodoxa. En Inglaterra, (Iglesia oficial, la Anglicana) los Puritanos
y los Cuáqueros fueron llamadas sectas en siglos pasados. En países
Budistas e Hinduistas las religiones distintas se llegan a considerar sectas.
En esta definición, se
transfiere completa la carga peyorativa que dicho término ha acumulado a
través de la historia a las minorías religiosas que se etiquetan así.
Recordemos sin embargo que el valor simbólico negativo de la palabra secta,
actualmente, abarca no sólo la idea de error doctrinal sino sobre todo desde hace dos décadas, se asocia a grupos de conducta peligrosa y antisocial.
El uso de la Palabra
Secta como Arma
En este contexto, el
uso de la palabra secta se usa como arma para descalificar a los de ideología religiosa distinta sin que su conducta sea necesariamente nociva. Asimismo es una etiqueta, un estigma, que fomenta la intolerancia religiosa, y evita a las religiones
tradicionales mayoritarias o de estado, el trabajo de refutar con
argumentación, las posturas ideológicas de otros grupos que tienen el mismo
derecho de ejercer la libertad de creencias y propagar sus propuestas.
Esta definición de uso
cultural es la más utilizada en México a nivel popular y en la mayoría de
medios de comunicación. Su uso es fomentado especialmente por sectores
intolerantes de la jerarquía Católica y se propaga pasivamente por la sociedad
en general.
Aquí cabe señalar que el
nuevo Catecismo de la Iglesia Católica, que representa la posición
oficial del Vaticano, actualmente no califica como sectas a las grandes
religiones históricas como el Budismo, el Judaísmo o el Islam. Las llama
religiones no cristianas. Tampoco llama sectas a las iglesias protestantes o
Anglicanas. Los antes llamados herejes y sectarios, pasaron posteriormente a
ser "los hermanos separados" y hoy el Vaticano, en aras del esfuerzo
ecuménico, los denomina simplemente iglesias y cristianos (Catecismo de la
Iglesia Católica, aprobado por Juan Pablo II el 25 de junio de 1992, pp.
195-202).
| III.- Definición
Teológica |
"Una secta es un
grupo de personas polarizadas alrededor de la interpretación particular que
una persona hace de la Biblia, que incurre en grandes desviaciones con
respecto a las doctrinas primordiales de la fe cristiana..." : Dr. Walter
Martín, Teólogo. Doctorado en Religiones Comparadas. California Coast
University. (Mc Dowell 1988:11).
El Mormonismo: Un
Ejemplo de Proselitismo poco Ético
Veamos por ejemplo el
caso del Mormonismo, una religión que al presente ha corregido conductas
sociales peligrosas que practicó a nivel cupular en sus inicios (poligamia,
inducción al adulterio, fraude y terrorismo, por ejemplo). A pesar de dichos
cambios, el Mormonismo aun se adhiere a formas poco éticas de proselitismo al
ostentarse como una religión cristiana. Una de las creencias básicas del
mormonismo es el politeísmo mientras que en cualquiera de sus variantes el
cristianismo es esencialmente monoteísta. El mormonismo es realmente una
religión sincretista que incorpora elementos clásicos del espiritismo,
ocultismo y politeísmo envueltos con una nomenclatura cristianizada (Decker op.
cit.).
El mormonismo, como
cualquier otra religión, tiene la libertad de difundir sus creencias, pero al
mismo tiempo la gente tiene derecho a saber, antes de decidir ingresar a dicha
religión, cuales son sus creencias reales, incluyendo la historia de la
organización (esta última suele ser ocultada o maquillada cuidadosamente
especialmente en lo referente a las relaciones de adulterio de su fundador
Joseph Smith con más de 80 mujeres) (Decker Op. Cit.). El mormonismo tiene la
libertad de difundir sus creencias, sin embargo otros sectores sociales tienen
derecho a la libertad de expresión para criticar el ocultamiento deliberado de
información y el hecho de que esta religión trate de comprar aceptación social
utilizando una fachada cristiana cuando en realidad promueve el politeísmo.
Este es sólo un ejemplo
de la aplicación académica de la definición teológica de lo que constituye una
secta, y parte de la ética que justifica su uso como instrumento de crítica
dentro del ámbito religioso.
| IV.- Definición
Sociológica |
Pepe Rodríguez,
periodista y asesor sobre sectas destructivas para Gobiernos Europeos, en su
libro "El Poder de las Sectas" define así el concepto: " Una Secta
destructiva (SD) será todo aquel grupo que en su dinámica de captación y/o
adoctrinamiento, utilice técnicas de persuación coercitiva que propicien:
- La destrucción (deestructuración) de
la personalidad previa del adepto o la dañen severamente.
- El que, por su dinámica vital,
ocasione la destrucción total o severa de los lazos afectivos y de
comunicación afectiva del sectario con su entorno social habitual y consigo
mismo.
- Y por último el que su dinámica de
funcionamiento le lleve a destruir, o conculcar, derechos jurídicos
inalienables en un estado de derecho (Rodríguez 1989:45).
Esta definición toma
como punto de referencia para su clasificación la conducta social. Hace
énfasis muy particularmente en aquellos comportamientos grupales que dañan a
la sociedad, que violan los derechos humanos y que destruyen al individuo. Una
secta es según la definición sociológica de Pepe Rodríguez, cualquier
organización que propicie esto, independientemente de su ideología.
Esta definición tiene la
ventaja de que no se circunscribe al ámbito religioso, pues abarca incluso a
subgrupos políticos, psicoterapeúticos, pseudocientíficos, culturales, etc.
La distinción "Destructivas" , añadida al término de "Sectas" , puede ayudar a
diferenciar a aquellos grupos que encuadran en las definiciones teológicas o de uso cultural pero que no muestran una conducta antisocial o
peligrosa, de aquellas organizaciones que si lo hacen.
| V.- Definiciones de los
Psicólogos Sociales |
Michael Langone, Ph. D.
Doctor en Psicología Clínica y editor una de la más prestigiadas revistas
científicas que estudian el fenómeno de las sectas, define así el concepto que
estamos analizando:
"Secta es un grupo o
movimiento, que exhibe una devoción excesiva a una persona, idea o cosa y que
emplea técnicas antiéticas de manipulación para persuadir y controlar (a sus
adeptos); diseñadas para lograr las metas del líder del grupo; trayendo como
consecuencias actuales o posibles, el daño a sus miembros, a los familiares de
ellos o a la sociedad en general" .
Después el Dr. Langone
añade que:
"Dado que la
capacidad para explotar a otros seres humanos es universal, cualquier grupo
puede llegar a convertirse en una secta. Sin embargo, la mayoría de las
organizaciones institucionalizadas y socialmente aceptadas, tienen mecanismos
de auto-regulación que restringen el desarrollo de grupúsculos sectarios" . (Langone 1988:1).
Ventajas de esta
Definición
Esta definición toma
como punto principal de referencia la conducta psicosocial; (no las
bases teológicas, la tradición, o la aceptación oficial del estado, etc.). Es
un concepto similar al sociológico y tiene las siguientes ventajas.
- Es amplia: Estudia cualquier
tipo de organización social; no sólo las religiosas, analizando
especialmente los mecanismos psicológicos de manipulación grupal.
- Clasifica en base a hechos
observables y comprobables.
- Ofrece la oportunidad de que un
determinado grupo corrija su conducta y se adapte socialmente, retirándose
de tal clasificación, si hace los cambios necesarios.
- Elimina la posibilidad de que un
grupo se escude en la ortodoxia de su credo, en la cantidad de sus miembros
o en su trayectoria histórica, para cometer ilícitos.
Perspectivas Científicas
El concepto del Dr.
Langone considera en particular el daño, potencial o actual, que se causa a
los individuos al involucrarse en una organización determinada. (En otras
palabras, trae implícito el concepto de Secta destructiva).
La existencia o no de la
explotación, de la falta de ética y transparencia al proselitar, los
mecanismos internos de autoregulación y la presencia de técnicas
psicofisiológicas de manipulación son las variables que se examinen a fondo
antes de catalogar como secta a una organización.
Aunada a su marco
metodológico de análisis esta es una de las definiciones seculares más
respetadas en el ámbito académico internacional, sin embargo tiene algunos
puntos débiles, por ejemplo:
Puede resultar díficil definir que es
una devoción excesiva.
Se necesita conocer y aplicar
rigurosamente sus criterios de análisis para no etiquetar injustamente a una
organización como secta.
Los conceptos son muy técnicos y
especializados, y por lo tanto poco accesibles para la mayoría de las
personas, inclusive profesionistas.
Steve Hassan,
ex-miembro de la secta Moon
El Profesor Steve Hassan,
Maestro en Psicología egresado de la Universidad de Cambridge, fue miembro de
la secta de los moonies por mucho tiempo. Actualmente tiene 20 años de
experiencia como asesor internacional y consejero sobre el tema de las Sectas destructivas.
Hassan define como secta
a cualquier grupo (religioso o no) que utilice técnicas de control psicológico
para suprimir la personalidad e inhibir el juicio crítico y la libertad de
decisión. Establece cuatro criterios para detectar la manipulación mental.
- Control de la conducta.
- Control de la información (la
que la gente tiene derecho a saber antes de ingresar a un grupo).
- Control de las ideas.
- Control de las emociones (Hassan
1997:2).
Aportaciones de la
Psicología Clínica
Por su parte la Dra.
Margaret Singer, Psicóloga Clínica y Profesora emérita de la Universidad de
California en Berkley, nos ofrece una definición bastante similar a la del Dr.
Langone. La misma se basa también en el comportamiento, no en las creencias de un grupo. En su obra, analiza 6 puntos bastantes técnicos
para definir la técnicas de persuación psicofisiológica que utilizan las
sectas. (Ofshe and Singer, 1986).
Una aportación nueva y
valiosa de la Dra. Singer es que Secta la constituye básicamente, la
estructura jerárquica y de poder de la organización, no los adeptos en sí.
| VI.- Definiciones de la
Ciencia Médica |
El Dr. Robert Lifton,
Psiquiatra y Sociólogo, definió en su obra clásica "La Reforma del
Pensamiento y la Psicología del Totalitarismo" ocho criterios para
detectar cuando se está implementando el llamado "lavado de cerebro". Basó su
estudio en las técnicas utilizadas sobre los presos políticos durante el
régimen dictatorial de Mao en China, para convertirlos bajo coerción a la
ideología comunista (Lifton 1989).
Actualmente muchos
médicos, psicólogos clínicos y sociólogos toman estos criterios como
referencia para evaluar si un grupo religioso o de otra índole, induce al
famoso "lavado de cerebro" para manipular la conducta de sus adeptos. La
utilización de estas técnicas de coerción constituye para muchos médicos hoy
en día el criterio para llamar secta a una determinada agrupación.
| Los Ocho Criterios
de Lifton |
A continuación se
enumeran, resumen y ejemplifican los criterios del Dr. Lifton:
- Control de la Atmósfera Social y
de la Comunicación Humana. Esto implica coartar la comunicación entre
los seres humanos que se intenta controlar, e incluye obstaculizar la
comunión del individuo consigo mismo [por ejemplo al evitar que tenga tiempo
libre para la reflexión personal].
- Manipulación Mística.- Construir premeditadamente atmósferas "espirituales" que parecen espontáneas pero que en realidad están planeadas y estudiadas para
producir un efecto. La gente interpreta este efecto como una
"experiencia espiritual", al ignorar que fueron situaciones fabricadas.
- Redefinir el Lenguaje. Controlar las palabras es útil para controlar el pensamiento de las
personas. Se adoctrina con conceptos simplistas y (por ejemplo cliches que tienden a desalentar más que alentar el razonamiento "nadie
puede utilizar su razón para alcanzar la iluminación". "Sólo los elegidos
pueden entender lo que sucede al interior de nuestra agrupación.)
- La Doctrina sobre la Persona. No importa lo que una persona esté experimentando en la realidad, es la
creencia en el dogma lo que es importante. La creencia del grupo rebasa
la conciencia individual y la integridad, en cuanto a comprobar
resultados. Un ejemplo es cuando algún grupo proclama que Dios ha realizado
milagros de sanidad pero se niega a hacer verificaciones científicas al
respecto. Puede ser inclusive que una persona esté gravemente enferma y se
asegure que no importa lo que se vea, ya está sana. Es más importante
sostener el dogma que el bienestar de las personas y lo que indica la
realidad.
- La Ciencia Sagrada. Doctrina
con el absoluto, científico y moral. El dogma es incuestionable.
- El Culto a la Confesión. Manipulación de la confesión pública para romper los límites personales.
Restricciones o prohibiciones a la privacía personal. Por ejemplo, la
confesión de faltas o problemas tiene usos y limitaciones bien definidas
tanto en el ámbito terapeútico como en el eclesiástico. En este caso se
abusa del uso, para denigrar y controlar a las personas a través de la
información vertida. Se intenta borrar la individualidad para ser controlado
en masa.
- Demandas de Pureza Inalcanzables. Estándar inalcanzable de perfección para crear culpabilidad y vergüenza
en los adeptos. La gente es castigada y enseñada a autocastigarse por no
llegar al ideal que de inicio es imposible de alcanzar.
- La Dispensación de la Existencia. El grupo decide quien tiene derecho a existir y quien no. No existe
ninguna alternativa legítima sino sólo el pertenecer a esa organización en
particular. En regímenes gubernamentales totalitarios esto es lo que
justifica la ejecución de disidentes políticos.
Los anteriores
mecanismos de influencia tienen efectos bien estudiados, tanto Psicológicos
como Fisiológicos, para crear estados de inhibición del razonamiento y alta
sugestibilidad para controlar la conducta de un grupo social.
| Otra Definición de la Ciencia
Médica: Los Parámetros del Dr. Hockman |
El Dr. John Hockman,
Profesor de Psiquiatría de la Escuela de Medicina de la Universidad de
California en los Angeles, publicó en 1990 los resultados de sus
investigaciones y ofrece la siguiente definición. Retomando el concepto de
Lifton, añade: "Las sectas son grupos que utilizan métodos de "Reforma del
Pensamiento" para reclutar y controlar a sus miembros y utilizan como
herramienta una triada" (Hockman 1990:180).
Los tres puntos que
definen una secta para Hockman son:
- El Milagro.
- Pensamiento mágico alrededor del
dirigente y/ o actividades del liderazgo.
- El Misterio.
- La secrecía que oculta la práctica y
creencias reales del grupo. Por ejemplo Shoko Asahara, gurú de la Verdad
Suprema en Japón ofrecía cursos de yoga para reclutar miembros, y jamás les
decía que su verdadero fin era formar guerrilleros "religiosos" para llevar
a cabo actos terroristas. Para lograr esto sujetaba a la gente a una serie
de técnicas psicofisiológicas de control sin que estos tuvieran
conocimiento.
- La Autoridad.
- Un régimen autoritario y absolutista
para utilizar a las personas para cubrir las necesidades del grupo.
Esta Triada se
Potencializa Mutuamente y es
Indispensable para Clasificar a un Grupo como Secta
Cuando esta triada se
encuentra presente en un grupo, religioso o de otra índole, sus componentes
ejercen un efecto sinérgico; esto es, cada elemento refuerza al otro en forma
recíproca para crear un ambiente extremadamente peligroso que puede desembocar
en daños a los procesos de funcionamiento en la mente de las personas, con sus
consecuentes efectos en la salud en general. El Dr. Hockman considera que para
clasificar a una organización como secta desde la perspectiva médica, es
indispensable que reúnan los tres puntos anteriormente resumidos.
Una de las aportaciones
más significativas de este estudio es la importancia que juega la secrecía,
para poder manipular la psique colectiva. En la secrecía del misterio,
hay un ocultamiento deliberado de información que la gente tiene derecho a
conocer para decidir en forma libre a que agrupación está ingresando. Cuando
hay secrecía, se deteriora la percepción de los seguidores adoctrinados acerca
de la realidad y verdadera naturaleza del grupo y los hace vulnerables.
En este caso, la gente
no presta su consentimiento con pleno conocimiento. Es víctima de una
especie de fraude en donde se convierte en sujeto de técnicas
psicofisiológicas para inhibir su razonamiento crítico y volverla pasiva y
suceptible de ser explotada y dañada.
Finalmente no podemos
soslayar la aportación médica de Hockman en el sentido de que las Sectas
Destructivas presentan un problema de salud pública por el impacto
social que tienen. La definición de Hockman sobre lo que constituye una secta,
trasciende aun el ámbito médico, para enriquecer la ética jurídica.
Analícese la frase: consentimiento con pleno conocimiento y se llegará
a la conclusión de que el espíritu mismo de este concepto es el que, al ser
violado, da lugar a la tipificación del delito de fraude en nuestra sociedad.
Perspectivas
a Futuro
Conforme se acerca el
fin de Siglo y de Milenio las Sectas destructivas irán en aumento,
especialmente las de corte religioso. Según el Dr. Hockman esto será
consecuencia no sólo de misticismos apocalípticos sino especialmente por el
deterioro de la sociedad en general. (Hockman 1990:179-187).
Esto implica que el tema
de las sectas tomará cada vez más relevancia. Así lo evidencía en
nuestro país el hecho de que estos temas ocupen cada vez más espacios en los
medios de comunicación. En vista de esto, es necesario contar con metodologías
confiables de análisis para hacer clasificaciones, acerca de qué constituye o
no una secta.
Los criterios deben ser
los más rigurosos posibles y se debe tener en cuenta que un grupo puede ser
clasificado como secta desde diferentes perspectivas. Por ejemplo: Los
Testigos de Jehová son considerados una secta desde el punto de vista
teológico por inculcar dogmas no cristianos. Al mismo tiempo son considerados
una secta sociológicamente, por impedir con técnicas coercitivas la
transfusión de sangre a sus adeptos, incluidos menores de edad, lo cual genera
muertes innecesarias cada año y viola los derechos universales de los menores
de edad.
El México de hoy es una
sociedad que comienza a pedir cuentas y exige que todas las instituciones sean
transparentes en sus fines y métodos de trabajo. Las organizaciones religiosas
no están exentas de rendir cuentas claras al igual que cualquier otra
institución.
Conclusiones
Dejando de lado por las
causas que en su momento se expusieron, la definición lingüística por
literalista y la de uso cultural por arbitraria, y acotando a su propio
ámbito las definiciones teológicas académicas tenemos que las
clasificaciones médicas, sociológicas y de los psicólogos clínicos nos ofrecen
parámetros bien definidos para hacer clasificaciones y analizar este tema con
bases científicas sólidas. Estas definiciones y las metodologías de análisis
que las acompañan, también se complementan, y a su vez posibilitan el
implementar estrategias educativas para prevenir a la sociedad acerca
de la creciente patología social de las sectas destructivas; a más de
ayudar a establecer tratamientos adecuados para las personas afectadas.
También aportan conocimientos al ámbito legislativo a fin de perfeccionar
leyes para que se proteja a la sociedad de organizaciones criminales,
religiosas y de otra índole, (pseudo terapeúticas sería un ejemplo). La
resolución del Parlamento Europeo en 1984 para proteger a los ciudadanos de
dichos países de las Sectas destructivas es un buen ejemplo (Cultic
Studies Journal, 1986:275-277).
Por su parte las
definiciones teológicas posibilitan la educación, restringida al ámbito familiar y eclesiástico, para prevenir que las personas sean objeto
de tácticas proselitistas poco éticas o fraudulentas y para proteger con todo
derecho, los valores de su preferencia.
Anexo:
Reflexiones Finales
Una definición bien
aplicada de lo que constituye una secta destructiva es instrumento útil
para prevenir a la sociedad al referirse a grupos con conducta peligrosa o
delictiva, que se amparan en las creencias religiosas para violar las leyes y
dañar a otros seres humanos. Este uso del lenguaje es congruente con la
aplicación social de calificativos como "mafia", "crimen organizado", "la
delincuencia", "funcionarios corruptos", etc., a determinados sectores para
distinguirlos del resto de la sociedad con el fin de alertar a los demás
acerca de sus conductas.
Así contextualizado y
aplicado a organizaciones que bajo engaños y usando pretextos de cualesquiera
creencias religiosas, son comprobablemente nocivas, el uso de la terminología Secta destructiva, es legítimo, necesario y útil.
Académicos como Massimo
Introvigne en Italia, el Dr. Shupe en Estados Unidos o Patricia Fortuny y
Roberto Blancarte en México, han promocionado la idea de un término libre de
juicios de valor sobre las creencias (Nuevos Movimientos Religiosos)
para denominar a grupos minoritarios y/o de reciente creación. Dicha postura
pasa por alto que la sociedad siempre requerirá en sus dinámicas, adjetivos
que contengan juicios de valor acerca de la conducta de individuos y
organizaciones independientemente de su orientación ideológica. Bastantes
adjetivos de el lenguaje español tendrían que dejarse fuera de circulación si
esto no fuera así, pues muchas palabras existen con el solo objetivo de
calificar el carácter y conducta de individuos u organizaciones.
No es el eliminar
palabras del lenguaje, ni conceptos socialmente útiles la solución al abuso
que se ha hecho del uso del término secta, pues pronto se crearían
otros que sustituirían a los primeros. Tal es el caso de lo que sucederá
con la inviable propuesta de sustituir secta por Nuevos Movimientos
Religiosos. Sencillamente, en un futuro la carga peyorativa y simbólica
del concepto de secta se transferirá entera al de Nuevos Movimientos
Religiosos y lo sustituiría como adjetivo calificativo. Un problema
adyacente es el que al estandarizar el nombre de Nuevos Movimientos
Religiosos a todas las minorías, o grupos de reciente creación, pronto
aquellos, que aunque con creencias peculiares, no constituyen un peligro
social, estarán en el mismo saco con los de conducta delictiva. Así, tendrán
que cargar moralmente con las cuentas pendientes y pésimos antecedentes de los
Jim Jones, los Shoko Asahara y grupos satanistas asesinos como los de Charles
Manson. Al fin y al cabo todos se considerarían Nuevos Movimientos
Religiosos. Esto, obviamente, es poco equitativo para las minorías o
nuevas opciones que desean construir una reputación en base a su propia
conducta y se seguirá prestando para provocar confusión y generar intolerancia
contra ellos. Al mismo tiempo los beneficiados serán precisamente los
conocidos grupos de comprobada conducta antisocial y explotativa que evitarán
el nombre de sectas, comenzando así a limpiar su imagen sin necesidad
de corregir su conducta. Al mismo tiempo quedarán parapetados entre muchos
otros grupos, usando la clásica Falacia de Transferencia, para absorver
la credibilidad social que otras pudieran obtener, al mismo tiempo que
intentaran diluir la pésima reputación que se han ganado a pulso.
Los sociólogos y líderes
de opinión que desean eliminar el concepto de secta y sustituirlo por Nuevo Movimiento Religioso, deberían añadir a sus buenas intenciones de
evitar la discriminación religiosa, una dosis de reflexión antes de
promocionar propuestas como éstas, pues es precisamente lo que intentan
evitar, lo que terminarán logrando. A más de fomentar la impunidad.
¿Estándar Filosófico o
Científico?
El único argumento que
podrían esgrimir para llevar a cabo esta propuesta sería decir que los
términos lingüísticos para describir a determinados grupos sociales nunca
deben hacer juicios de valor en cuanto a la legalidad o resultados de la conducta. En tal caso se estaría fomentando en realidad
la anarquía a través del relativismo moral y proveyendo de un parapeto ideal a
grupos criminales a expensas de la seguridad de la sociedad, que tiene derecho
a estar informada acerca del carácter y antecedentes de cualquier grupo
religioso que sea nocivo y que presente sus propuestas sin transparencia,
violando el derecho de información.
Finalmente, los que
afirman que siempre es incorrecto, erróneo o nocivo el utilizar el
término secta, ya están haciendo un juicio de valor, basado en un
código de ética con conceptos definidos de bien y mal. ¿En dónde queda allí el
relativismo moral? Es bastante relativo.
La incongruencia se
evidenciaría aún más si los apologistas de las Sectas Destructivas argumentaran que en todo caso no saben si sería correcto o no, llamar a los
grupos sectas o Nuevos Movimientos Religiosos. Pero el que no
tiene un parametro ético definido ¿Cómo puede señalar que es impropio usar un vocablo?
Como vemos, detrás de
algunos, que no todos, los proponentes de estandarizar el nombre Nuevos Movimientos Religiosos para referirse a grupos religiosos no
mayoritarios de reciente creación, independientemente de su conducta social,
parecen estar disfrazadas motivantes más bien filosóficas que científicas.
Dejando de lado las intencionalidades, sólo una ideología basada en el relativo relativismo moral, acompañada de una buena dosis de romanticismo
visceral puede hacer que se obscurezca a tal grado el raciocinio como para
proponer una medida inequitativa y absurda que intenta combatir la
intolerancia mientras genera impunidad y más intolerancia, a más de no preveer
la inviabilidad a futuro de una propuesta formulada tan a la ligera.
Una Alternativa Viable
Retomando el punto
acerca de la preocupación por promover un término neutral sin carga negativa,
con el fin de disminuir la intolerancia que se genera al catalogar
determinadas agrupaciones como sectas, el calificativo secta
destructiva puede servir para distinguir a las organizaciones religiosas
delictivas, indistintamente de su doctrina, de las que son vistas como
heterodoxas en cuanto a creencias, pero que no constituyen un peligro para la
sociedad. Nuevos Movimientos Religiosos para catalogar a los últimos y Sectas Destructivas para distinguir a los primeros puede ser una
alternativa viable en el campo sociológico y médico, mientras que en el ámbito
académico teológico se deben hacer puntualmente las distinciones. La
heterodoxia confesional no es equivalente a conducta antisocial o delictiva.
Al usar una definición teológica es correcto aclarar siempre el enfoque
religioso de dicha definición, sus propósitos y limitaciones.
Bibliografía
Catecismo de
la Iglesia Católica (1992). Santo Domingo; República Dominicana: Librería
Juan Pablo Segundo.
Cultic Studies Journal
(1986) "New Organizations Operating Under the Protection Afforded to Religious
Bodies". Resolucion del Parlamento Europeo adoptada el 22 de mayo de 1984.
Reproducido en el Vol. 2, No. 2 del CSJ.
Decker Ed, Dave Hunt
(1987) Los Fabricantes de Dioses. Miami: Editorial Betania.
Hassan, Steve (1997) The Resource Center for Freedom of Find. Internet Home Page.
Hochman, John (1990) "Miracle,
Mistery and Authority: The Triangle of Cult Indoctrination", Psychiatric
Annals, U.S.A.: Vol. 20, No. 4, pp. 179-187.
Langone, Michael
(1988) Cults and Mind Control. New York: International Cult Education
Program.
Lifton, Robert (1989) Thought Reform and the Psychology of Totalism. North Carolina: Chapel
Hill.
McDowell, Josh (1988) Estudio de las Sectas. Florida: Editorial Vida.
Moliner María (1988) Diccionario de uso del español. España: Editorial Gredos, S.A.
Ofshe Richard,
Margaret Singer (1986) "Attacks on Peripheral Versus Central Elements of Self
and the Impact of Thought Reforming Techniques"; Cultics Studies Journal, New
York: Vol. 3, No. 1.
Rodríguez, Pepe (Junio
de 1988). El sectarismo como índice de Patología Social, ponencia presentada
en el encuentro de discusión sobre sectas en España. Burgos: Fundación Sol
Hachuel.
Rodríguez, Pepe
(1989). El Poder de las Sectas. Barcelona, España: Ediciones Grupo Zeta.
Copyright ©
Todos los derechos reservados.
<--- Volver a ¿QUÉ ES UNA SECTA?
-- Ir a la Portada
---> |