La protesta, la condena, el anatema...

Columba Vértiz

Esta vez, las organizaciones de católicos laicos y los jerarcas de la Iglesia no lograron presionar a la Secretaría de Gobernación para que suspendiera la exhibición de la película El crimen del padre Amaro.

Pro-Vida, Católicos Unidos por México, La Voz de los Jóvenes Mexicanos y la Unión Nacional de Padres de Familia, entre otros grupos, además del obispo de San Cristóbal de las Casas, Chiapas, Felipe Arizmendi Esquivel; el cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez; el arzobispo primado de México, Norberto Rivera; el presidente de la Conferencia del Episcopado Mexicano, Luis Morales Reyes, entre otros jerarcas, y hasta los senadores panistas Diego Fernández de Cevallos y Carlos Medina Plascencia y el secretario del Trabajo, Carlos Abascal, sólo consiguieron hacerle publicidad al filme antes de ser estrenado el viernes 16 en 400 salas, en funciones desde las 10 de la mañana hasta las 11 de la noche.

La polémica ocupó las primeras planas de los periódicos y los principales espacios de la radio y la televisión.

En medio del debate, Jorge Serrano Limón, presidente de Cultura de la Vida (confederación de instituciones afiliada a Pro-Vida, del cual fue presidente), demandó el lunes 12 en la Procuraduría General de la República (PGR) a Santiago Creel, secretario de Gobernación, por violar el Reglamento de la Ley Federal de Cinematografía y dar la autorización de exhibición del filme; Sari Bermúdez, presidenta de Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y Alfredo Joskowicz, director del Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), por brindar apoyo financiero a la película (Proceso 1345).

El subsecretario de Desarrollo Político, José Francisco Paoli Bolio, declaró que Gobernación no cedería a las presiones de la Iglesia católica ni modificaría los criterios de exhibición cinematográfica, basados en la ley.

El jueves 15, Creel fue tajante en una conferencia de prensa: Con la administración del presidente Fox, la censura ha terminado en México. Esto debe entenderse con toda claridad porque será la política que ejerza esta administración a lo largo del sexenio.

Previamente, Gobernación invitó a varios jerarcas de la Iglesia católica a ver la cinta en una función privada, para discutir el contenido y la clasificación que le otorgó la Dirección General de Radio, Televisión y Cinematografía (RTC).

 

Errores humanos

El sacerdote jesuita Luis García Orso, representante en México de la Organización Católica Internacional de Cine (OCIC) —organismo que reparte premios en festivales mundiales, como Cannes y Venecia— fue a la premier de la película el lunes 12 de agosto y no le disgustó:

Le agradezco a Carlos Carrera, el director, que con esta película nos ayude a tomar conciencia a los sacerdotes y a la Iglesia en general de que somos seres humanos débiles y que cometemos errores, pero también podemos reaccionar, mejorar y superar estos errores. Me da pena que Carlos Carrera, un cineasta reconocido, profesional y serio, haya sido tan atacado por esta cinta.

Aseguró que la historia no ofende la labor de la Iglesia o la de los sacerdotes: La película presenta a unos curas y a un obispo, pero no pretende generalizar, o sea, decir que todos los sacerdotes cometen estos errores o estas fallas, o que los cometa toda la Iglesia, como se ha señalado en unas declaraciones. Eso es exagerado. Es sacar la historia, la ficción, de su presentación fílmica y de su verdadera pretensión.

Tenemos que reconocer que todos los sacerdotes somos seres humanos, cargamos nuestras propias debilidades, nuestra propia condición humana. La película presenta algunos pecados. Me parece valiente que Carlos Carrera los haya abordado. Es transparente y sincero al hacerlo. No se puede decir que pretende algo sucio o algo deshonesto o un ataque a la institución de la Iglesia.

Prosigue: Los dos padres, Benito y Amaro, se dan cuenta de los errores graves que han cometido y se arrepienten. Se abren a una confesión. Termina la cinta con un: ‘Yo confieso... y hay pocas películas que puedan finalizar así, tan religiosamente, como confesando esas culpas.

Es interesante cómo está construido cinematográficamente ese final. En los créditos se escucha el canto de Miserere nobis, que en español es: cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Consideró que la película ha resultado un detonador para que todos nos preguntemos qué actitud tomamos los católicos y los no católicos. Desearía que pudiéramos crecer con una actitud de mayor apertura y mayor humildad. También la Iglesia, como institución, necesita aprender, necesita abrirse, necesita más humildad para encontrar esa verdad que nosotros creemos viene de Dios, pero la encontramos manifestada de muchas maneras que a la mejor no es como nosotros hubiéramos querido encontrarla.

Repudió la actitud de Pro-Vida y algunos obispos y arzobispos que han criticado la película: Nadie debe dar un juicio, porque se vería muy imprudente y muy inmaduro, si no se está seguro a lo que se quiere referir. Me parece un tanto penoso que algunos religiosos y grupos hayan expresado una opinión sin haber visto la película. Aquí hay un supuesto que no me gusta, como si todo lo que viniera de alguien diferente pudiera ser un ataque, una agresión, una persecución. Además, todas estas declaraciones le han dado demasiada publicidad a la película. Exaltaron mucho la cinta antes de ser proyectada. Pudo haberse presentado tranquilamente a su distribución comercial. Ahora el público deseará verla simplemente por la curiosidad, por el morbo.

 

La campaña

Jorge Serrano Limón continúa la campaña en contra de El crimen del padre Amaro. Este lunes 19, acudirá a la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) a poner una queja.

Con RTC desistió: Ahí no quieren saber nada. No se van a meter ni a favor ni en contra.

Pero advierte que va a seguir el proceso legal de las demandas. Está convencido que la película es una porquería y que jamás la verá. Conoce el contenido de la cinta por un análisis por escrito que obtuvo. Se le pregunta cómo ve el problema del celibato en la película, y contesta:

Eso ya es cuestión de criterio. Esa situación no la estamos persiguiendo. Esto no va contra la ley. Son las escenas de mal gusto que pasan. La cinta es molesta porque desprestigia a los ministros de la Iglesia católica.

—¿Qué opina de la manera en que se aborda el aborto?

—Eso también no es cuestión para levantar denuncia. Estamos hablando de supuestos.

—¿Y del tema de las narcolimosnas?

—Son escenas de mala leche. Quieren desfigurar la acción evangelizadora de sus ministros. Es cuestión de mal gusto. Invitamos a los niños católicos a que no la vean.

 

Muy discreta

El actor Gael García Bernal, que encarna al padre Amaro, aclara que en la película no se juzga.

—¿Qué es lo más impactante de la cinta?

—El abordaje de la condición humana. Es terriblemente triste lo que sucede al final. Ahí una persona es obligada a hacer un aborto en una clínica clandestina. Eso sucede en todos los países.

Ana Claudia Talancón, Amelia en la trama, considera que el público apreciará lo bien hecha que está la película: Todos los diálogos son coherentes. La historia trata de las virtudes y los errores de los personajes dentro de la película. Me parece raro y ofensivo que alguien opine de algo que no ha visto. Son intolerantes porque no la han visto. No creo que tenga tanta fuerza lo que estas personas dicen en contra de la cinta, pues no tienen un fundamento.

Lorenzo de Rodas, quien protagoniza a don Paco, esperaba que fuera más dura: Cuando la vi en la exhibición privada, noté que incluso se había quedado débil. Es una película bien realizada. En esta época esa polémica no tiene razón de ser. La cinta presenta ciertos aspectos del clero, pero los problemas íntimos del clero salen todos los días en los periódicos y son mucho más fuertes, no sé por qué tanto escándalo. Esos grupos extremistas le han hecho la gran promoción. Va a tener mucho éxito.

Angélica Aragón, quien interpreta a la Sanjuanera, desmiente que sea el largometraje más fuerte de la historia del cine en México: Es discretísima. Es blanca en relación con lo que hemos visto en los últimos años.

Luisa Huertas, Dionisia en la historia, puntualiza: Uno de los más grandes venenos que tenemos ahora en la humanidad es este fanatismo y esta intolerancia religiosa que se ha soltado otra vez. Digo otra vez porque se supone que ya la habíamos superado, pero una vez más están árabes contra judíos, en fin, ahora como ya se acabaron los bloques, pues nos vamos con las religiones, el caso es darnos en la torre. Me pregunto dónde quedó todo el avance humanístico, estamos tan preocupados por la tecnología, la ciencia y el dinero.

Me molesta mucho cómo estos grupos cuestionan al gobierno por dar apoyo financiero a las películas, en lugar de protestar por el hambre que existe en nuestro país, se me hace absolutamente hipócrita. Por un lado, que bueno que haya habido tanta publicidad gratis, por otro lado, que pena que sea ese tipo de publicidad, pero independientemente de lo positivo y lo negativo en ese sentido, es una cinta con una excelente factura, con un guión padrísimo.

 

Fuente: Revista Proceso  No. 1346
Fecha: 18 de agosto de 2002
Por: Columba Vértiz