Se anticipan cintas a la realidad

REFORMA / REDACCIÓN.

Actores y especialistas sostienen que el Séptimo Arte no sólo ha expuesto desde hace muchos años la realidad, sino que hasta ha sido premonitorio de diversas situaciones

Ciudad de México (15 enero 2003).- Las relaciones sexuales que el sacerdote de Chihuahua, Salomón Palma Chaparro mantenía con su secretaria y que recientemente fueron dadas a conocer en imágenes por los medios de comunicación, ejemplifican claramente que el cine mexicano suele adelantarse a la realidad, coincidieron creadores y críticos.

Carlos Carrera y Ana Claudia Talancón, director y protagonista de El Crimen del Padre Amaro, así como los investigadores fílmicos Gustavo García y Rafael Aviña, sostienen que el Séptimo Arte no sólo ha expuesto desde hace muchos años aspectos de realidad social y política del País, sino que hasta ha sido premonitorio de situaciones que hoy son novedad informativa.

"El Crimen... justamente se hizo para mostrar que existen las situaciones de padres que tienen relaciones o que llevan una vida como la de cualquier persona. Nosotros nada más las retomamos", comentó Carlos Carrera.

Además de la polémica nacional desatada por la exhibición de El Crimen del Padre Amaro, que la Iglesia y Pro-Vida calificaron de "blasfema", el crítico Rafael Aviña considera que fue La Ley de Herodes, la cinta que se anticipó a la coyuntura electoral que enfrentaría el País en el inicio del Tercer Milenio.

La comedia, dirigida por Luis Estrada, dijo Aviña, anunció prácticamente el desgaste y caída del PRI, tras 70 años de gobierno.

El espectro social que el cine ha explorado por adelantado, explica Gustavo García, ha abarcado temas como el ahora popular "reality show".

Misterio -Estudio Q- (1979), de Marcela Fernández Violante, contó, mostraba ya una nueva forma de entretenimiento, como en la actualidad lo es Big Brother, mediante el juego de la realidad y ficción en un estudio donde las acciones de un grupo de artistas son captadas en todo momento por las cámaras.

Esta cinta ganó ocho premios Ariel.

Otro formato, como el de La Academia, resaltó Aviña, ya era narrado por José Estrada en Cayó de la Gloria el Diablo (1971), donde un traga-fuego (Ignacio López Tarso) se convierte de la noche en la mañana en celebridad después de ganar un concurso de televisión.

Ambos investigadores enfatizaron que hay películas que también predijeron terribles circunstancias para la ciudadanía.

Tal es el caso, relató Gustavo García, de El Año de la Peste (1978), de Felipe Cazals, que basada en un guión de Gabriel García Márquez, expone abiertamente la incapacidad de un sistema de gobierno de hacerle frente a catástrofes naturales.

Años después, se vería la misma estampa en los terremotos de destruyeron parte de la ciudad. El filme obtuvo tres premios Ariel.

Cascabel, de 1976, coincidieron García y Aviña, además de denunciar las prácticas que ejercía el Gobierno para reprimir la libertad de expresión ante casos de extrema pobreza y despojo de tierras, como en Chiapas, dejaba ver el clima de rebelión de la gente en la sierra, que en 1994 expresó su inconformidad a nivel mundial bajo el nombre del Ejército Zapatista de Liberación Nacional.

"Los directores de estas películas no eran adivinos, y si bien parecían aventurados sus mensajes y exageradas sus historias, lo cierto es que recogían algo que se sentía en el ambiente y que por desgracia se mantiene en el aire", dijo Gustavo García.

Incluso, añadió, una cinta de muy bajo perfil y de escasa propuesta artística, como Sida, ¡Casos de Alarma! (1987), de Benjamín Escamilla, dibujó el panorama actual que enfrenta el País ante el trato de discriminación y falta de atención a personas que adquieren el VIH.

"Obviamente, la trama era el pretexto para encuerar gordas en la pantalla y el mensaje claro era que te acostabas con alguien desconocido y pepenabas el virus".

En el tiempo en que se exhibió, manifestó García, ni siquiera era del conocimiento de la población la dimensión de la enfermedad y sus métodos de prevención.

Lo cierto es, abundó Aviña, que gracias a apego social que el cine mexicano tiene, las películas tienen relativo éxito fuera del País.

Y, pese al escándalo, El Crimen del Padre Amaro busca el Premio Goya, que otorga la industria española, como Mejor Película Extranjera.

"Durante el rodaje revisábamos notas periodísticas sobre el tema, recuerdo una en donde un cura hacía abortar a las mujeres y de que se encontraron fetos por toda la iglesia, en unas tumbitas.

"Hasta me llegaron a contar historias de curas que tienen su familia, aunque está prohibido para ellos, pero como se trata de sacerdotes que consideran buenos guías espirituales, a nadie le interesa denunciarlos.

"Esto que pasó es muestra de que son personas normales, no robots, y que tienen sensibilidad y pueden caer en tentaciones", indicó Ana Claudia Talancón.

El Crimen... se ha convertido en la película mexicana más taquillera en la historia por sus 162 millones de pesos recaudados, según datos de Columbia Pictures.

Por Omar Cabrera, César Huerta y Hugo Lazcano

 

Fuente: Periódico Refórma/Redacción.
Fecha: 15 de enero de 2003