SUICIDIOS COLECTIVOS: RITUALES DEL NUEVO MILENIO

Dr. Jorge Erdely

Prefacio del Autor a la Segunda Edición

Al escribir este prefacio a la segunda edición de Suicidios Colectivos, están todavía frescas en la memoria de la opinión pública las escenas de la toma del Teatro de Moscú por un comando suicida de separatistas chechenos apoyados en un discurso religioso dionisiaco. Impreso ha quedado también el trágico desenlace, con un alto costo de vidas, tanto de rehenes como de insurgentes. En el plano global, el drama de Moscú fue antecedido, como es sabido, por los sucesos del 11 de septiembre de 2001 en Washington y Nueva York, y más recientemente, por los atentados contra dos centros nocturnos en Bali, Indonesia, por parte de presuntos extremistas islámicos, en los que el saldo oficial fue de más de 180 muertos, en su mayoría turistas australianos.

Previo a dicho suceso, este mismo año, comandos suicidas de facciones religiosas atacaron el Parlamento de la India, a la par que hechos de similar naturaleza intensifican las tensiones de dicho país con Pakistán, por el conflicto sobre Cachemira.

 La globalización del terrorismo suicida con componentes religiosos se torna cada día en una realidad ominosa y creciente desde Medio Oriente a Nueva York y de Moscú a la India. La institucionalización de la autoinmolación como rito divino alcanza nuevas dimensiones y trascendencia y plantea retos y preguntas para las ciencias de la conducta. En el amanecer del nuevo milenio, las ideologías religiosas se transforman simultáneamente en tecnologías de guerra y en rituales salvíficos.

 Es en este contexto de radicalizaciones religiosas que presento a los lectores la segunda edición aumentada de la obra que nos ocupa. Como se anticipó en el prefacio a la primera edición, la parte medular de este estudio fue publicada en CIENCIA ergo sum, revista multidisciplinaria de la Universidad Autónoma del Estado de México*. Posteriormente, una versión ampliada fue presentada y discutida con antropólogos y sociólogos de varios países en el simposio sobre nuevos movimientos religiosos del VIII Congreso Latinoamericano sobre Religión y Etnicidad, realizado en Padua, Italia, el 2 de julio de 2000.

 La Revista Académica para el Estudio de las Religiones publicó dicha versión, incorporando, además de las notas de pie de página y reflexiones del congreso de Italia, dos apéndices pertinentes para actualizar y documentar el polémico caso de Waco y David Koresh, en particular su dimensión militar y la controversia sobre el desempeño del FBI.

 La mayor parte de la ampliación, sin embargo, la ocupó el trágico evento de Kanungú, Uganda, y la autoinmolación-homicidio de alrededor de mil seguidores del Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos. Este suceso recibió relativamente poca atención en el mundo Occidental a pesar de ser, hasta la fecha, el suicidio ritual contemporáneo más grande.

 Es este trabajo, revisado y actualizado, el que se presenta en esta edición. 

Dada la complejidad del fenómeno de los suicidios colectivos por motivos religiosos, y dada también la creciente difuminación entre las fronteras de los ámbitos políticos y religiosos, es razonable descartar para este estudio los modelos analíticos anquilosados y unidisciplinarios. Mi formación profesional inicial es en el campo de las ciencias biológicas, la psicología y las ciencias biomédicas, disciplinas todas que tratan desde diferentes ángulos el comportamiento humano. Del área de la humanidades, tomo como herramientas de investigación los métodos cualitativos clásicos y el análisis filológico y de discurso.

 El enfoque analítico del libro es obviamente interdisciplinario, y examina los suicidios colectivos desde la sociobiología y la psicofisiología con atención especial al estudio filosófico de contenidos teológicos, símbolos y ritos. La investigación etnográfica, de estudios de caso, e histórica, se utiliza en gran parte para recabar y examinar información.

La tesis central de este libro parte de la observación de elementos comunes en agrupaciones religiosas muy diversas y distintas entre sí, que han cometido suicidios masivos religiosos y/o actos de violencia sectaria organizada contra la sociedad. Algunos casos de terrorismo serían ejemplos pertinentes, pero de ninguna manera la observación se limita a un solo fenómeno. La discusión es de naturaleza primordialmente teórica y su objetivo es inteligir los mecanismos que hacen realidad sucesos como éstos para, como exige el quehacer científico, poder anticiparlos*.

 No ha sido por falta de espacio que me abstenido de incorporar y responder en este prefacio a algunas críticas bienintencionadas de colegas a este trabajo. Soy de la opinión que una crítica impresa, para ser tomada en serio, además de articularse de manera comprensible debe, o impugnar la tesis central, o la metodología, o señalar errores factuales.

La esencia del trabajo, como es sabido, ha sido publicada en dos revistas científicas habiendo pasado las respectivas revisiones de los comités editoriales. Aunque eso no hace infalible a ninguna investigación, dichos procedimientos existen para establecer estándares de calidad en la producción y divulgación de trabajos académicos. Es de esperarse que una refutación o crítica seria, sin que sea necesariamente conclusiva, no tendrá problemas para ser publicada en cualquiera de las varias revistas especializadas que tratan estos temas en distintos idiomas. 

Creo que de esta manera, no sólo se enriquece el diálogo académico, sino que los autores nos comprometemos, en público y por escrito, con los resultados de nuestras investigaciones, lo mismo que con nuestras refutaciones. Pienso que esto es particularmente apropiado cuando se trata de temas que involucran la vida y los derechos humanos de muchas personas. 

Jorge Erdely
Ciudad de México, octubre de 2002.


 

* Vol. 7, No 1, marzo–junio  2000, pp. 67–80.

* Para una aplicación de este modelo teórico al tema del extremismo islámico expresado en actos suicidas de Jihad —particularmente hechos como los ataques del 11 de septiembre al World Trade Center, en Nueva York—, véase: Jorge Erdely, Terrorismo Religioso: La Guerra del Siglo XXI, (México DF: Publicaciones para el Estudio Científico de las Religiones, 2001).

De Guyana a Uganda

El suicidio colectivo como rito es un fenómeno religioso reciente que hizo su aparición en la recta final del siglo XX. Dicho fenómeno, aunado a sucesos muy peculiares de terrorismo sectario apocalíptico, ha ido aumentando en frecuencia y notoriedad desde 1978.  Aparte de un alud de trabajos descriptivos, se han realizado pocas investigaciones de enfoque teórico que intenten explicar las causas de dicho fenómeno.  Algunos investigadores sociales se han visto paralizados por la complejidad del fenómeno. Otros han sido intimidados por los riesgos inherentes que trae consigo el estudiar a fondo agrupaciones totalitarias y agresivas que no toleran la crítica. Dichos sistemas totales, para usar el concepto de Goffman [1] , suelen tener mecanismos bien establecidos para disuadir investigaciones independientes —no importa qué tan serias y objetivas—, cuyos resultados pudiesen dañar su imagen institucional y estorbar sus proyectos. Como las sociólogas Renée de la Torre (México) y Lourdes Argüelles (Estados Unidos) lo han experimentado en carne propia, acceder a la información necesaria cuando se estudia a determinadas minorías religiosas puede ser un asunto no solamente extremadamente difícil, sino además riesgoso. Así lo documenta también Masferrer en su disertación doctoral sobre política y religión en México [2] . Por su parte, Mullins [3] registra las dificultades que puede haber para entrevistar a fuentes primarias con información relevante que permitan contrastar las versiones institucionales. Cuando el grupo Verdad Suprema en Japón intentó desencadenar el apocalipsis profetizado por su líder, detonando bombas en el metro de Tokio, ya llevaba asesinadas 78 personas entre miembros, disidentes, familiares y críticos de la secta [4] . Beit-Hallahmi toca otro punto importante cuando aborda el tema de la integridad académica en la investigación de los Nuevos Movimientos Religiosos: algunos investigadores han asumido como cruzada personal la defensa a ultranza de minorías religiosas específicas, ignorando o aun justificando la existencia de actividades delictivas o violaciones a los derechos humanos en su interior [5] . Algunos de ellos especialistas han sido severamente criticados por la comunidad académica internacional incluso por recibir, en forma encubierta, subsidios de los grupos que estudian [6] . Kent y Krebs, investigadores del Departamento de Sociología de la Universidad de  Alberta, confirman esta tendencia [7] . Se trata básicamente de estudios hechos a pedido para favorecer la imagen de esas agrupaciones. En otras palabras, es propaganda, no investigación científica.

 El resultado de todo esto ha sido una increíble escasez de hipótesis de trabajo para un tema de tanta trascendencia como el de los suicidios colectivos religiosos. En México, las opiniones a título personal y las especulaciones han abundado, por lo general, sin ser sustentadas con un mínimo de trabajo de campo o una revisión, aunque sea sumaria, de literatura relacionada. Es de notarse también que un reducido grupo de investigadores de la religión parece vivir en un estado de negación con respecto a este tema. Sencillamente, los suicidios masivos, al parecer, no existen para ellos o “no pueden ocurrir en México”.  El estudio científico, sin embargo, no tiene nada que ver con cuestiones como las anteriores.  Al contrario, la meta de la investigación científica de cualquier fenómeno es comprenderlo y explicarlo. El objetivo de este análisis es presentar, en estricto quehacer científico, una tesis para explicar las causas de los suicidios colectivos rituales que se han venido sucediendo en las últimas décadas.

 Uno de ellos, en particular, tiende a confirmar la tesis central de esta investigación.

Un caso reciente

Se trata de la tragedia de Uganda, poco examinada en Occidente, en donde más de mil integrantes de un grupo aparicionista escindido de la Iglesia Católica, protagonizaron el suicidio-homicidio colectivo ritual más grande de la historia contemporánea. El suceso sobrepasó el conocido caso de Jim Jones, en Guyana, y parece haber cumplido simbólicamente un ciclo histórico de terrorismo apocalíptico. Casi simultáneamente, mientras aun corria el año 2000,  se culmino  una nueva y controversial investigación ordenada por el gobierno estadounidense sobre el caso de los davidianos de David Koresh, en Waco, Texas. Se han incluido dos secciones al final para actualizar a los lectores.

Al momento de escribir este análisis no existen aún estudios terminados sobre el caso de Uganda y el Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos. Los investigadores que no radicamos en África estamos temporalmente limitados a obtener nuestra información de fuentes secundarias y eso hace que cualquier análisis sea necesariamente preliminar. Hay, asimismo, pocas fuentes primarias relevantes disponibles. Esto no es inusual si se consideran tres factores: uno, que el Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos realizaba sus actividades con un alto grado de secrecía, pues la cúpula estaba involucrada en actos criminales; dos, que mucho material fue destruido a propósito; tres, que muy pocos de los ex integrantes sobrevivieron. Muy pocos vecinos, conocidos, familiares de las víctimas o testigos de las actividades de la secta, han estado dispuestos a aportar información amplia y detallada. La razón es más que evidente. Una organización que cuenta con el poderío para llevar a cabo la desaparición sistemática de cientos de disidentes sin que una nación entera lo note y sin tener fugas de información debe haber tenido características bastante peculiares. Uganda, una nación que ha sufrido dictaduras como la de Idi-Amín con sus horrores, aún no sale de su shock y la gente que tuvo relación con la secta sigue presa del temor. A pesar de esto, la información de las fuentes secundarias y unas cuantas primarias, aunada a la evidencia circunstancial del caso, aportan suficientes datos para saber qué pasó el 17 de marzo del 2000. 

El Movimiento para la Restauración  de los Diez Mandamientos

El Movimiento para la Restauración de los Diez Mandamientos (MPRDDM) surgió en 1978 como una versión más de los grupos carismáticos que reclaman tener visiones de la Virgen María y eventualmente se convirtió en una escisión de la Iglesia Católica Romana de Uganda. Sus líderes más visibles eran Credonia Mwerinde, el sacerdote Dominic Kataribaabo y Joseph Kibwetere. Teológicamente, el grupo, que llegó a reclamar una membresía de cinco mil miembros, tenía una fuerte identificación con las tradiciones místicas y ascéticas del catolicismo histórico. Asimismo, incorporaba elementos sincréticos propios de la cultura y mitos populares de Uganda [8] . Entre los signos más evidentes del ascetismo están las prácticas cotidianas a que se sujetaban los miembros del movimiento: una sola comida al día, largas jornadas de trabajo, abstinencia sexual absoluta, privación del sueño y prohibiciones para hablar, comunicándose por períodos sólo a través de gestos y señales. Obtener la membresía en el Movimiento para La Restauración de los Diez Mandamientos implicaba renunciar a las comodidades terrenales y donar el dinero a los líderes. 

El elemento místico es más prominente aún: el grupo era esencialmente aparicionista y se guiaba por supuestas visiones donde la Virgen María daba mensajes directos a sus principales líderes, algunos de los cuales también funcionaban como oráculos vivos en otras categorías. 

Liderazgo del grupo aparicionista

Los dirigentes más prominentes eran el sacerdote D. Kataribaabo, quien tenía una maestría en Estudios Religiosos por la Universidad Jesuita de Loyola-Marymount en Los Angeles, Estados Unidos.  Kataribaabo no estaba excomulgado de la Iglesia Católica, como publicaron muchos medios de comunicación, sino que tenía una suspensión a divinis, término técnico para referirse a que su obispo lo había disciplinado para que no oficiara como sacerdote hasta que se resolvieran sus diferencias doctrinales. Joseph Kibwetere, quien era conocido como el profeta de la organización, era un laico activo con historial médico de crisis maniaco-depresivas. Había sido también un político reconocido. Su expediente clínico en el Hospital Psiquiátrico Butabika, en Kampala, capital de Uganda, menciona que en 1998 estuvo internado, por última vez, por esta causa. Kibwetere era uno de los principales videntes de la secta. 

Credonia Mwerinde había sido una mujer conocida por su vida promiscua. Hasta su ingreso al MPRDDM había sido dueña de una cantina en Kanungu, la cual administraba con gran éxito. Algunas monjas y otros sacerdotes también formaban parte del liderazgo, pero el consenso es que las tres personas antes descritas tenían la preeminencia, con un rol especial que se le adscribe a Mwerinde, como la más influyente de los tres. Es importante tener en mente la estructura de este liderazgo, pues es lo que se puede llamar un liderazgo mesiánico colectivo que en la práctica opera ante los seguidores como una misma entidad representativa de la divinidad.

Infierno en Kanungu

Con motivo del advenimiento del año 2000, los líderes del MPRDDM hicieron una predicción. El mundo acabaría el 31 de diciembre de 1999. Al no cumplirse esto, se fijó como nueva fecha el 17 de marzo del año 2000, pero en esta ocasión se le dio un nuevo giro a la predicción: no se trataría del fin del mundo solamente, sino que la Virgen misma descendería al encuentro de los fieles del MPRDDM para llevarlos de su templo al cielo, como recompensa por haber seguido sus instrucciones dictadas a los videntes. La tarde del 17 de marzo, alrededor de 530 miembros provenientes de distintas regiones de Uganda, incluidos al menos 78 niños, se dieron cita en el templo principal de la organización y cerraron con tablas las  ventanas y las puertas desde adentro. Después de algunas horas de cantar himnos religiosos, los vecinos escucharon un fuerte ruido y se percataron de que salían llamas del templo. Todos murieron en el interior en pocos minutos.

¿Suicidio u homicidio?

La confusión entre las versiones iniciales de que el hecho se trató de un suicidio colectivo por motivos religiosos, y la posición posterior, motivada políticamente, del gobierno de Uganda en relación con que realmente había sido un homicidio, se puede dilucidar simplemente atendiendo a los hechos objetivos.  Existe consenso entre los investigadores de que en sí misma la reunión de ese día no sólo era religiosa, sino tenían un carácter excepcional para los integrantes de la secta. Muchos habían viajado largas distancias desde el interior del país para estar allí a tiempo. En los días previos fue notorio que habían ido a despedirse de amigos y familiares por distintas villas y poblados, anunciando su partida de este mundo y dando un último mensaje proselitista. También vendieron sus posesiones, o las remataron a mitad de precio. Lo que no se pudo vender, se quemó en una fogata un día antes del suicidio. También se realizó un banquete de tres días, en el cual se consumieron tres bueyes y una gran cantidad de refrescos. El banquete tiene un valor simbólico muy especial si se considera el carácter ascético del MPRDDM. Los feligreses se vistieron de togas especiales blancas y de otros colores antes de entrar en el templo, el cual era considerado a la sazón, la sede del movimiento.

Elementos rituales presentes

Los elementos rituales que están presentes sustentan esta tesis: cuando entraron a ese templo a celebrar un culto de varias horas, los miembros de la secta estaban convencidos de que la Virgen se les aparecería para llevarlos al paraíso. Sólo así escaparían del fin del mundo que estaba por sobrevenir casi simultáneamente.  En tipología teológica, el templo se habría convertido en una suerte de “arca de la salvación”; sólo los que entraran allí se salvarían y el resto de la humanidad perecería. En similitud con Génesis 7:16, incluso hay un momento en que la “puerta del arca” se cierra en forma definitiva. Esto viene a ser representado por el sellamiento de accesos al templo desde adentro.

Dado lo anterior, la pregunta se centra entonces en si los miembros sabían o no el medio —muerte por incineración— por el cual tendrían acceso al paraíso, o en este caso, si creían que la Virgen utilizaría ese medio para cumplir dicho propósito.

La evidencia es contundente en el sentido de que la gran mayoría de adultos sí lo sabía. He aquí las razones:

El día de la predicción

Es un hecho comprobado en la escena de los hechos que lo que se quemó fue esencialmente la gente. El local, incluso objetos relativamente cercanos sufrieron daños de una naturaleza distinta a la de los cuerpos o ninguno en lo absoluto. En otras palabras, se quemaron las personas. No hubo un incendio del templo, sino de la gente. Reportes de los vecinos y los posteriores peritajes de la policía de Uganda, confirmaron que sólo se utilizó gasolina como combustible. La hipótesis inicial de que al combustible había sido añadido ácido sulfúrico para producir una mezcla explosiva, fue eventualmente descartada por los peritajes químicos. En otras palabras, los integrantes del MPRDDM no murieron víctimas de una explosión planeada secretamente por los líderes. Independientemente de la confirmación de los peritajes sería extraño pensar en bombas de capacidad tan selectiva que destruyen sólo seres humanos y no objetos flamables que estaban allí cerca.

La única explicación coherente para un escenario como el que se describe es una. La gente se roció de combustible o permitió que otros los rociaran. Es difícil imaginar que adultos empapados de gasolina junto con sus niños no supieran de qué se trataba el asunto. El simple olor de tal cantidad de combustible en un local encerrado y un elemental instinto de supervivencia hubiesen sido suficiente advertencia para que la multitud simplemente saliera despavorida del templo desde el inicio de los rociamientos. Unas cuantas tablas de madera en las ventanas y las mismas puertas cerradas con llave hubieran cedido fácilmente ante la presión de un tumulto de cientos de personas presas del pánico.  Es obvio también que si los dirigentes hubiesen pensado que la gran mayoría de la gente iba a querer escapar, hubieran recurrido a medidas de seguridad más eficaces. Jim Jones, por ejemplo, sabía que una parte de sus seguidores se negaría a autoinmolarse bebiendo cianuro. Para ello recurrió a dos cosas: una guardia armada con metralletas y el aislamiento en la selva de Guyana, que presumiblemente prevendría tanto huidas como ayuda oportuna del exterior. El suicidio colectivo de Jonestown duró varias horas al interior de la selva, pero el de Kanungu sólo unos cuantos minutos en plena ciudad.

Las ventanas cerradas con tablas por dentro del templo del MPRDDM pudieron haber tenido quizás la intención de detener a algún feligrés que cambiara de parecer a última hora y, seguramente, la de prevenir alguna intervención del exterior, en especial las miradas de curiosos, sobre todo en los momentos previos a la conflagración.

El fuego de la purificación

No sabemos si los dirigentes del MPRDDM prometieron o no a sus seguidores una autoinmolación sin dolor, pero hay antecedentes interesantes del pensamiento mágico que prevalece en ciertos grupos mesiánicos de Uganda.  Por ejemplo el llamado “Holy Spirit Movement”, una guerrilla religiosa sectaria que peleó contra el gobierno federal de Uganda durante años, prometía a sus seguidores que no sufrirían daño alguno de las balas de los fusiles enemigos si se untaban un aceite mágico.  Cientos murieron por esa creencia en ataques suicidas.  Por la misma razón, no es ilógica la explicación de que los pocos cuerpos apiñados alrededor de las salidas del templo del MPRDDM intentaron huir como simple reacción del sistema adrenérgico, al sentir el dolor del fuego y no porque fueran sorprendidos por el incendio.  El dictamen forense final indica como causa de la muerte de todos los participantes en el culto del 17 de marzo, shock neurogénico por quemaduras.

La naturaleza ritual del suicidio de Kanungu se confirma con sugestivas frases suicidas encontradas en los salones de clase en el mismo complejo donde ocurrió la tragedia. El fuerte énfasis de la escatología sectaria en el fuego y sus inherentes significados simbólicos como elemento de purificación en la teología católica del purgatorio, añaden sustento a esta posición.

El caso de Uganda fue por lo tanto un evento típico de suicidio colectivo como ceremonia religiosa de paso a otra dimensión de la existencia. El elemento del homicidio en los sucesos del 17 de marzo se restringe esencialmente al caso de los menores de edad que perecieron en el templo. No se trató de unos cuantos líderes que engañaron a medio millar de incautos, sino de un TPS (trastorno psicótico compartido), transmitido por los dirigentes a la feligresía a través de mecanismos específicos.

Los disidentes: fuera del Arca de la Salvación

El epílogo del caso de Uganda está lejos de escribirse y las investigaciones aún continúan. Como es del dominio público, la segunda parte de la tragedia se desarrolló en los meses previos al suicidio ritual, pero se descubrió hasta después. A la fecha, se han encontrado alrededor de 500 personas más asesinadas por la secta del MPRDDM, todas en fosas comunes dentro de propiedades del grupo y en algunas de las casas de los líderes. Este hallazgo duplicó la cifra de personas muertas, y añadió cientos de niños y mujeres a los conteos oficiales. Cálculos conservadores ubican el total alrededor de mil. Es evidente que, por su naturaleza y magnitud numérica, los sucesos de Uganda rebasan en muchos sentidos a la tragedia de Jim Jones, en Guyana.

¿Un nuevo paradigma de terror apocalíptico?

Varias características seguramente harán del caso del MPRDDM el nuevo paradigma para estudiar sectas destructivas y sus dinámicas internas. Mucho menos sofisticada que Verdad Suprema y menos dependiente de tecnología e imperios financieros para lograr sus propósitos, MPRDDM logró llevar a cabo un plan brutal y sistemático de eliminación masiva de disidentes y familiares de las víctimas que se aventuraban a pedir información sobre su paradero. En el proceso, cultivaron, a la vista de todos, plantas para extraer poderosos venenos, cavaron fosas comunes y las llenaron de cientos de cadáveres, sin tener un solo caso efectivo de deserción ni motivar denuncias de las comunidades donde vivían. Las implicaciones que esto tiene en términos de secrecía, uso del miedo como arma para controlar, coptación de autoridades gubernamentales, apología del delito e inhibición del juicio crítico mediante técnicas de manipulación, son difíciles de describir y seguramente serán objeto de muchos estudios en el futuro.

Hipótesis sobre la génesis del conflicto

No todos los disidentes de MPRDDM murieron por envenenamiento. Cierto número fue asesinado a golpes, otro más fue estrangulado, mientras el resto falleció por heridas de arma blanca. La mayoría eran mujeres y niños. Sobre la génesis de esta segunda parte de la tragedia de Uganda, hay varias hipótesis. Las que han obtenido más consenso son dos: 

1) Al no cumplirse la predicción del fin del mundo, el 31 de diciembre del 2000, muchos integrantes solicitaron, desilusionados, la devolución de sus bienes y propiedades que habían donado a los líderes.  Algunos habrían amenazado con iniciar acciones legales. 

2) Después de la fallida predicción, se gestó una disidencia al interior que intentó descalificar al liderazgo con base en la falta de precisión profética. Estas hipótesis no son mutuamente excluyentes. Cualquiera que haya sido la razón, la respuesta del liderazgo del MPRDDM y sus cómplices fue rápida, eficaz y bien planeada. Es probable que muchos de los adultos que después participaron en el suicidio religioso del 17 de marzo, hayan sido cómplices de la eliminación de los disidentes y demás víctimas. Matar a 500 personas a lo largo de varios meses y sepultarlas en fosas comunes en forma discreta, no pudo haber sido llevado a cabo por unos cuantos líderes, menos aún pasar inadvertido para el grueso de la comunidad religiosa. 

Un escenario familiar

Una mirada retrospectiva al culto de Kibwetere y Mwerinde evidencia elementos siempre presentes en las sectas destructivas más notorias de los últimos treinta años. Son prominentes el liderazgo mesiánico y las demandas de obediencia incondicional. Como argumento más adelante en mi tesis, estos factores son indispensables para que pueda existir potencialidad suicida. Están allí también la ritualización del suicidio como ceremonia escapista, la secrecía y los nexos políticos que detienen las investigaciones, así como el factor económico como punto importante en la dinámica sectaria, la aplicación sistemática de técnicas para inhibir el juicio crítico de los seguidores, y diversas actividades ilícitas paralelas en donde destaca, aunque no en todos los casos, la  eliminación de disidentes. [9]

A continuación se presenta una breve descripción de casos relevantes que abarcan el periodo histórico de Jonestown a Uganda, y el subsecuente análisis interdisciplinario de las causas de los suicidios colectivos rituales.

Casos prominentes: mesías modernos

El pasado 18 de noviembre se cumplió el vigésimo cuarto aniversario del suicidio colectivo de casi mil personas en Jonestown, Guyana. Esa fatídica tarde, cientos de personas incluidos niños, obedecieron la orden del reverendo Jim Jones de beber cianuro de potasio disuelto en refresco. Aquellos que se negaron fueron asesinados por la guardia paramilitar de Jones. El resultado fue de 914 muertos de la secta Templo del Pueblo, incluyendo al propio líder. [10]

Jim Jones inauguró la era moderna de los suicidios rituales colectivos, mismos que se suscitaron con mayor incidencia conforme se acercaba el fin de milenio. [11] Quince años más tarde de los hechos de Guyana, el 19 de abril de 1993, David Koresh, dirigente de los davidianos, se autoinmoló junto con más de 80 seguidores. [12] Semanas antes, Koresh y 528 de los suyos habían protagonizado un enfrentamiento a tiros con la policía, el cual dejó seis agentes federales y cuatro miembros de la secta muertos además de 20 heridos. El lugar de los hechos fue el Rancho Monte Carmelo, en Waco, Texas.

Octubre de 1994. La sociedad esotérica secreta, conocida como Orden del Templo Solar, sorprende a los analistas sociorreligiosos. Luc Jouret, de profesión homeópata, efectúa junto con sus seguidores, suicidios diferidos en Suiza y Canadá. Cuarenta y ocho personas murieron en el primer país y desde entonces hasta la fecha se han añadido más de dieciocho a la lista. [13] Las investigaciones más recientes indican que no todos los casos fueron realmente suicidios. Varios fueron homicidios y además se han documentado casos de ejecuciones de disidentes ocurridas previamente. [14]

La Orden del Templo Solar

Un año antes de que iniciaran los sucesos de La Orden del Templo Solar, precisamente en el mes de noviembre, las autoridades locales de Ucrania impidieron el suicidio, públicamente anunciado, de los seguidores de Marina Tsvigun, quien afirmaba ser la encarnación de Jesucristo. Para prevenir la tragedia, las autoridades arrestaron en Kiev a 779 de sus seguidores, incluida la lideresa, quien fue puesta en prisión. [15] El culto a Marina Tsvigun, quien se hace llamar también María Devi Christ, tenia alrededor de 150 mil seguidores distribuidos en distintos países de la desaparecida Unión Soviética.  El grupo es conocido como La Fraternidad Blanca.

Los efectos de la influencia social de distintos líderes religiosos con personalidad mesiánica no se restringen a inducir suicidios colectivos o a ordenar la desaparición de disidentes. En muchas ocasiones, la misma violencia que se genera al interior de dichas comunidades religiosas, es canalizada para incitar actos de violencia irracional contra los de afuera.

Un ejemplo de esto es lo que sucedió la mañana del 20 de marzo de 1995, en Tokio, Japón. Shoko Asahara, gurú de la comuna neo-budista Aum Shinrikyo (Verdad Suprema), ordenó a sus seguidores colocar bombas con gas Sarín neurotóxico para atacar a los usuarios de transporte del metro. El atentado, cuidadosamente planeado para llevarse a cabo en las horas de más afluencia, dejó como saldo doce muertos y más de seis mil personas intoxicadas. [16]

Seis semanas después, un error en el mecanismo de acción de otra bomba colocada por miembros de La Verdad Suprema en los andenes del tren subterráneo, evitó una tragedia de proporciones inimaginables.        El artefacto explosivo, ubicado para ser succionado por el sistema de ventilación, contenía una mezcla volátil de cianuro e hidrógeno que, según los especialistas, hubiera terminado con la vida de 20 mil personas casi instantáneamente. Fueron escasos minutos los que faltaron para que el apocalipsis japonés que había predicho Shoko Asahara comenzara a tener cumplimiento. [17]

Como Kaplan y Marshall señalan en su investigación, vale la pena hacer notar que el terrorismo con armas químicas en la era moderna no lo inauguró un grupo guerrillero con fines políticos, sino una secta destructiva. [18]

El mes de mayo de 1981, el gurú Bhagwan Shree Rajneesh dejó su país natal, la India, para establecer una enorme comuna en el estado de Oregon, en Estados Unidos. Rajneesh, conocido también como el gurú del sexo, había realizado previamente en su país experimentos con seres humanos sin supervisión médica y muchas veces sin el consentimiento de los mismos. Todos los participantes eran fervorosos adeptos de los sanyassines.

Las novedosas pseudoterapias religiosas New Age que aplicó el gurú dejaron una larga lista de personas con trastornos que iban desde psicosis inducidas hasta conductas suicidas. Existen documentadas prácticas durante los inicios del grupo, de violaciones tumultuarias como parte de sus ritos. Los problemas legales que tuvieron en la India y que dieron lugar a que el grupo tuviera que salir huyendo, no impidieron que los sanyassines de Bhagwan Rajneesh recibieran reconocimiento oficial como religión por parte de las autoridades de Estados Unidos. Los sanyassines establecieron una comuna con varios miles de seguidores cerca del poblado de Antelope, Oregon. A pesar de tener nexos comprobados con el narcotráfico y la información de que se violaban los derechos de los niños al negarles la educación, y de que muchos de los mismos eran víctimas de abuso sexual al interior de la comuna, el poderío económico de los sanyassines, aunado a una intrincada red de complicidades políticas, impidió durante largo tiempo que sus actividades fueran expuestas públicamente. A esto contribuyeron también especialistas en manejo de imagen pública, renombrados bufetes jurídicos y sobre todo, el estatus legal de religión que les otorgó el gobierno. [19]

Las autoridades federales de Estados Unidos nunca imaginaron el costo que tendría el haber otorgado dicho reconocimiento. Al igual que en el caso de La Verdad Suprema, a los sanyassines les resultó particularmente redituable la estrategia de gritar “intolerancia religiosa” cada vez que los medios de comunicación o grupos defensores de los derechos humanos denunciaban las actividades ilícitas de la organización.  

Finalmente, el procurador del estado de Oregon se vio forzado a intervenir debido a que los sanyassines crearon un conflicto político al tratar de adueñarse de puestos claves de la administración pública del condado, influyendo en las elecciones a través de la importación masiva de desempleados, de fuera del estado a su comuna, a cambio de votos para las elecciones. La maniobra fue denunciada por distintas organizaciones ciudadanas y el FBI investigó las actividades de la secta. Eso lo llevó a descubrir un complot de Rajneesh y sus seguidores para envenenar la presa que abastecía de agua a la población de The Dalles, Oregon. El plan se logró impedir, pero las investigaciones revelaron que anteriormente el grupo había sembrado cultivos bacteriológicos de salmonella en distintos restaurantes de su condado sede para castigar a los pobladores de Antelope por no comulgar con sus creencias y oponerse a su proyecto político teocrático. El resultado fue de 700 intoxicados, incluyendo niños. [20]

Bhagwan Shree Rajneesh sólo se declaró culpable de dos de los once cargos que se le imputaban.  Después de todo, él no había depositado directamente los cultivos de salmonella, y se esperaba una larga y costosa batalla jurídica para lo cual contaba con un ejército de abogados y millonarias cuentas bancarias.  Finalmente se le sentenció a diez años de cárcel y posteriormente fue deportado de Estados Unidos, tras pagar una multa de 450 mil dólares. Los más de 90 Rolls Royce de Rajneesh y el campo de entrenamiento paramilitar con decenas de rifles AK-47 quedaron abandonados cuando, una vez más, sus seguidores tuvieron que emigrar a otro país, esta vez bajo el liderazgo sustituto de Sheela, la secretaria personal de Bhagwan.

Bhagwan Shree Rajneesh, el nombre del gurú, significa traducido al español Señor Dios del Universo.  Él afirmaba ser una reencarnación divina. [21]

Actualmente, distintos especialistas están monitoreando el surgimiento de otro culto religioso apocalíptico relativamente desconocido: Jombola. Gestado en la empobrecida República Africana de Sierra Leona, en un contexto de intensa crisis sociopolítica, Jombola es dirigido por el místico Pa Kujah, quien junto con sus seguidores ha asesinado a 30 personas en sólo doce meses en el nombre del pensamiento mágico. [22]

La Puerta del Cielo: el caso de Heaven’s Gate

Antes del comienzo del nuevo milenio, el caso más reciente (1997) de suicidio colectivo por motivos religiosos que había atraído poderosamente la atención de la opinión pública y de los medios de comunicación, fue el que involucró a 39 seguidores de Heaven’s Gate, un reducido grupo religioso clasificado como un movimiento sincrético. [23]

Marshall Applewhite, maestro de música con una particular atracción por los ovnis y fundador de Puerta del Cielo, afirmaba ser un extraterrestre encarnado: específicamente E.T., el mítico personaje de la película de Steven Spielberg.  Para otros de sus seguidores era Jesucristo mismo.

Applewhite y el resto de sus discípulos dejaron de existir entre el 24 y el 27 de marzo de 1997, después de ingerir una mezcla de Fenobarbital con Vodka.  Cuando esto no bastó para terminar con sus vidas, se recurrió al suicidio asistido por medio de la asfixia, colocando bolsas de plástico sobre el rostro de algunos de los participantes. [24]

Al final se les encontró en sus respectivas camas.  Los cadáveres de hombres y mujeres de apariencia andrógina, todos vestidos de negro, con cortes similares de pelo y cubiertos con un paño en forma de diamante de color púrpura.

El rito final de los integrantes del grupo Puerta del Cielo tenía como objetivo, según su marco doctrinal, libertarlos de sus cuerpos, para poder unirse a una nave espacial que, de acuerdo con su líder, venía detrás de la caída del cometa Hale-Bopp, visible en esos días desde la Tierra. [25]

Los anteriores son algunos de los eventos de suicidio colectivo ritual que por sus características han llamado más la atención de investigadores sociales, medios de comunicación y opinión pública en las últimas dos décadas. No han sido los únicos. México y Corea del Sur, por ejemplo, han sido escenarios de este tipo de eventos aunque a menor escala. [26]

Por su parte, los casos de La Verdad Suprema y los sanyassines de Bhagwan Rajneesh, son ejemplos de organizaciones religiosas que realizan actos de violencia a gran escala contra la sociedad en general o contra aquellos sectores de la misma que perciben como obstáculos para la propagación de determinadas creencias, o simplemente para cumplir predicciones apocalípticas. Otro caso relativamente reciente que está en la mesa de discusión es el de Timothy McVeigh, autor del bombazo al edificio de oficinas federales en Oklahoma, el 19 de abril de 1995. El atentado se llevó a cabo como represalia, precisamente durante el segundo aniversario de la confrontación de la policía estadounidense con los davidianos de Waco, y dejó un saldo de 168 víctimas, incluyendo niños, [27] McVeigh era simpatizante de milicias fundamentalistas de extrema derecha. [28]

Una variante atípica del fenómeno del suicidio

El análisis de los casos anteriores desde una perspectiva interdisciplinaria, arroja como resultado datos que aportan claves importantes para tener una mejor comprensión del fenómeno del suicidio colectivo por motivos religiosos; particularmente, de su vinculación con los liderazgos mesiánicos.

Lo primero que salta a la vista al examinar dichos sucesos, es que estamos ante una variante bastante compleja del fenómeno social del suicidio.

Según la ciencia médica, la causa de suicidio que tiene primer lugar en incidencia en todo el mundo es la depresión clínica [29] , la cual es a su vez de etiología multifactorial. [30] Hechos como los de Jim Jones en Guyana o los suicidios de Puerta del Cielo difícilmente podrían encuadrar en dicha categoría. Es difícil imaginarse, en cuanto a causas se refiere, que 900 seres humanos, cada uno de ellos complejo en sí mismo, coincidieran en presentar al mismo tiempo los síntomas clínicos de una depresión del mismo grado y encausarlos, todos en el mismo día, en un acto suicida que además coincidiera en la forma de llevarlo a cabo.  Esto sería un absurdo.

Masada: ¿un antecedente histórico?

Los suicidios colectivos religiosos tampoco corresponden con un patrón de comportamiento histórico fácil de identificar.

Un hecho como el de Masada podría aparentar tener como motivación principal la religiosa, pero no podemos soslayar que se dio en un contexto de guerra y prolongado asedio. [31] Quitarse la vida antes de caer en manos de un adversario particularmente cruel como lo fue en su época el ejército romano, era una práctica común que tenía como objetivo evitar las torturas y vejaciones que acompañaba el ser capturado, hecho que finalmente culminaría, muy probablemente, en ejecuciones particularmente cruentas o en la venta de los prisioneros como esclavos. Suicidios como los de Masada ocurrieron también por razones similares, en los tiempos de las Cruzadas en hogares musulmanes.  Los mismos no sólo pudieron haber sido motivados exclusivamente por el miedo al sufrimiento. Algunas culturas de Medio Oriente tienen un muy particular sentido de dignidad personal y honor. En algunos casos, la muerte es preferible a la deshonra. [32]   Cualesquiera que hayan sido las motivaciones, una cosa es cierta, no se puede asegurar con base en los datos históricos que la motivación religiosa predominara ni mucho menos que se tratara de un rito. No existen bases para clasificar el caso de Masada como un suicidio religioso.

Distinciones importantes

Suicidios individuales que involucran motivaciones religiosas, se han presentado en distintos sistemas de creencias en diferentes épocas. Ejemplos de esto son los monjes tibetanos y budistas que se prenden fuego en actos políticos de protesta. También están los kamikazes japoneses de la Segunda Guerra Mundial y los terroristas palestinos contemporáneos de Hamas y grupos afines. Hechos como éstos, sin embargo, no suelen ser grupales, menos aún masivos, y se entremezclan las motivaciones políticas en  contextos muy concretos (guerras u ocupación por ejemplo). Esto los separa de aquellos que se analizan en este estudio, aunque es notoria una tendencia reciente a borrar dichas fronteras. Esto ultimo introduce una variable mas a un tema  de por si complejo.

Por otro lado, al definir el fenómeno del suicidio, se deben hacer las debidas distinciones con aquellos actos en los que personas arriesgan su vida en el cumplimiento de lo que consideran un deber religioso. Por ejemplo, misioneros de diversas organizaciones que se exponen, con conocimiento de causa, a probables enfermedades o peligros en lugares inhóspitos para propagar sus creencias o brindar ayuda humanitaria. En estos casos la muerte no es buscada como un fin; tampoco es deseada, sino que los involucrados actúan siguiendo sus convicciones a pesar de los riesgos. De manera similar, los soldados cumplen con deberes patrióticos a pesar de los peligros, sin que por ello se considere suicida su conducta. Lo mismo ocurre con los activistas de derechos humanos, luchadores políticos y sociales que, aun a sabiendas de que su vida puede correr peligro, no abandonan las causas por las que luchan. Aquí caben también los competidores en deportes de alto riesgo.

Un análisis psicológico cuidadoso de éstos y otros ejemplos puede demostrar fácilmente que dichas personas suelen además esperar escapar de la muerte, y si se llegan a habituar a esa idea, sería más como mecanismo de defensa, por librarse del miedo a la misma, que porque estén realmente resignados a ella. En los casos de individuos con creencias religiosas, entra además sin lugar a dudas, el elemento de la fe. Allí es común que se esperen no sólo circunstancias favorables dentro del margen de la probabilidad, sino aun circunstancias providenciales, o sea intervenciones de cualesquiera de las deidades en que se crea. Este mecanismo suele motivar a individuos de una u otra religión a enfrentar peligros reales de muerte, teniendo fuertes expectativas de ser librados para seguir adelante con su labor.

En aquellos eventos en los cuales la muerte se percibe como un suceso altamente probable o aun inminente, y no se abandona la conducta que pudiese conducir a la misma, los actores pueden estar imbuidos por la idea de que en caso de que ésta sobreviniera, la pérdida de sus vidas traería un beneficio importante a posteriori (libertad a la patria, una sociedad más justa, etcétera). A pesar de los riesgos en que se puede incurrir con un esquema ideológico de esta naturaleza, dicha conducta no se clasifica tampoco como suicida.  Correr riesgos es distinto a terminar con la existencia propia. El correr riesgos da siempre cabida a la posibilidad de la esperanza de que para lograr un objetivo determinado, no se tenga necesariamente que llegar al momento actual de la muerte. El suicidio, por el contrario, implica una acción dirigida a terminar con la vida propia.

Finalmente, se deben hacer las debidas distinciones, con aquellos actos de heroísmo en que seres humanos arriesgan la vida para salvar la de otros. El instinto de protección, la falta de tiempo para reflexionar sobre un riesgo en situaciones de peligro, y toda la gama de reacciones que provocan las descargas de cortisol y adrenalina en el sistema nervioso central, eximen este tipo de acciones del calificativo de suicidas, sobre todo cuando consideramos que la intencionalidad del acto es la de ayudar a quien se encuentra en peligro, no la de quitarse la vida.

Definiendo el concepto de Suicidio Colectivo Ritual

Con base en las consideraciones anteriores se puede afirmar que casos como los de Waco, Guyana, y la Orden del Templo Solar no encuadran en las formas ni se explican por las causas clásicas que acompañan a las conductas suicidas comunes. Estamos pues, ante un comportamiento de etiología distinta, característico de la era postmoderna.

El término de suicidio colectivo ritual es adecuado para referirse a los suicidios masivos que tienen una motivación preeminentemente religiosa: aquellos casos en los cuales el suicidio se practica y acepta por los participantes de una organización religiosa como un rito esencial incorporado en su sistema de creencias.  Así, los 39 integrantes de la secta Puerta del Cielo se quitan la vida como parte de un ritual que, según su ideología, les permitiría alcanzar una nave espacial que para ellos significaba el ser librados, entre otras cosas, de su propio cuerpo y de las tentaciones de este mundo. [33]

Los miembros de la Orden del Templo Solar se autoinmolaron como parte de un rito de alto contenido simbólico que incluía el fuego porque habían abrazado la idea de que sólo así podrían llegar al planeta Sirius. [34]

Jim Jones, por su parte, no desarrolló inicialmente un sistema de creencias que incluyera un rito tal. Sin embargo, la obediencia ciega e incuestionable a sus órdenes sí era parte esencial de su ideología. Como elemento de su sistema de valores, la obediencia absoluta a cualquier indicación suya era prácticamente una condición salvífica. [35] Lo mismo sucedía con los davidianos. [36] Ambos terminaron generando eventualmente una ideología religiosa suicida.

Muy similar en cuanto a incorporar la obediencia incondicional como parte central de su doctrina religiosa fue Shoko Asahara, fundador de La Verdad Suprema en Japón. [37] Como se ha dicho antes, este último caso se ha incluido en este estudio a pesar de no haber inducido a un suicidio colectivo, para mostrar que los mecanismos que generan violencia autodestructiva en una comunidad religiosa, son los mismos que pueden generar violencia a gran escala contra la sociedad. El estudio del profesor Robert J. Lifton sobre Aum Shinrikyo expone detalladamente los peligros que este y otros grupos de estructura e ideología similar representan  en términos de actos terroristas a gran escala. [38] Particularmente perturbadores son los escenarios que anticipa Lifton al observar las radicalizaciones, fanatismo y secrecia de gurus totalitarios con pequeños pero eficientes ejércitos de incondicionales a su servicio. El uso de armas bacteriológicas, radiológicas, y químicas para llevar a cabo cruzadas apocalípticas por parte de agrupaciones extremas, muestra Lifton, ha dejado de ser un escenario de ficción. La Verdad Suprema, después de todo, inaugura la era del terrorismo religioso con armas químicas, luego de fallidos intentos con agentes bacteriológicos.

Análisis

El suicidio colectivo ritual es un evento atípico desde el punto de vista histórico y sociológico. Hizo su aparición y aumento en incidencia según se acercaba el fin del siglo XX. Este fenómeno y los casos ya mencionados de terrorismo sectario no son sucesos propios de una determinada cultura o grupo étnico. Personas de muy diversas razas y trasfondos culturales han participado en ellos. [39] Dichos casos tampoco son privativos de un determinado país, pues han ocurrido en naciones tan distintas como Francia, Suiza, Canadá, Guyana, México, Estados Unidos, Sierra Leona y Japón.

Mitos y falacias

Este mosaico de culturas echa por tierra una hipótesis que ha sido divulgada en forma irresponsable por líderes políticos y algunos investigadores en nuestro país. Dicha tesis, publicitada en medios de comunicación y espacios académicos a raíz del suicidio de los integrantes de Heaven´s Gate, sostiene lo siguiente: Que los suicidios colectivos rituales ocurren solamente en sociedades altamente modernizadas. [40] Estas declaraciones son palpablemente contrarias a los datos que revela una revisión, aunque sea superficial, de la casuística sobre este tema. Guyana, Sierra Leona y México difícilmente podrían ser clasificados así. [41]

El caso de Heaven´s Gate, en California, y previamente el de la Orden del Templo Solar, también echaron por tierra otro mito popular.

El mismo afirma que las sectas destructivas tienen éxito en su proselitismo principalmente por el enfoque de sus actividades, al reclutar personas provenientes de sectores socioeconómicos marginados. También aduce que estos estratos son los más proclives al fanatismo. Dicha presuposición es falsa, pues los datos indican claramente que los integrantes de un culto suicida pueden provenir de cualquier estrato socioeconómico y nivel intelectual. [42]

Los seguidores de Marshall Applewhite eran adultos, exitosos financieramente, en una sociedad altamente competitiva como la americana [43] , esto presupone una buena dosis de capacitación técnica, disciplina y conocimientos prácticos. Nada de eso impidió que atentaran contra su vida. Aum Shinrikyo reclutó graduados de las mejores escuelas de Japón, incluyendo a brillantes científicos. Algunos de ellos podrían ser catalogados como verdaderos genios. [44] Ni su preparación, ni su inteligencia evitaron que participaran en acciones criminales ordenadas por el líder de su agrupación.  Sus desarrollados intelectos fueron tan sólo herramientas para intentar llevar a cabo el sueño del gurú de desencadenar un apocalipsis y poder cumplir así sus propias predicciones. Recuérdese también que Christian Bonet, un afamado psicoterapeuta suizo, se suicidó en 1995 con otros integrantes de la Orden del Templo Solar, en Francia.

Los trabajos de Lifton, Hochman y Langone, han demostrado científicamente que es posible utilizar técnicas coercitivas de manipulación psicológica e influencia social que pueden inhibir el juicio crítico y los procesos normales de razonamiento en una colectividad religiosa y un régimen totalitario. [45] Singer y Clark, por su parte, han demostrado clínicamente las técnicas que inducen estados disociativos en miembros de sectas. [46]   Esto termina de derrumbar la falacia anteriormente mencionada y al mismo tiempo aporta una base científica para explicar por qué personas cultas e inteligentes pueden llegar a participar en suicidios rituales o en actos de terrorismo religioso inducido.

Rango de edades

La autoinmolación por razones religiosas no respeta edades. Marshall Applewhite tenía 65 años y sus seguidores fluctuaban entre los 20 y los 72. [47]

Entre los davidianos predominaban los adultos jóvenes y aunque en Waco también murieron niños, poco se sabe acerca de qué tan voluntariamente lo hicieron. [48] En el caso particular de Jonestown, en Guyana, existen declaraciones grabadas previas al suicidio colectivo, en donde menores de edad manifestaban su decisión de morir si Jim Jones así lo creía conveniente. [49]

La hipersugestibilidad en menores de edad es un hecho clínicamente demostrado. [50]

Trasfondo religioso

El trasfondo religioso de los participantes en suicidios colectivos rituales o actos de terrorismo religioso contra la sociedad, ha sido tan variado como las distintas ideologías que se fundieron para dar lugar a cada uno de dichos movimientos. Razones de espacio nos impiden ocuparnos de esto en detalle, sin embargo, para los propósitos de este estudio es conveniente tener al menos un panorama general del perfil de las agrupaciones más relevantes que se han mencionado.

A continuación una síntesis al respecto.

 


 

Clasificación

Fundamentalista Para-Cristiano

Pseudo-Cristiano Sincrético.

Esotérico-Sincrético

 

Creencias Distintivas

Sincretismo entre doctrinas clásicas del Adventismo del Séptimo Día y los oráculos personales del líder.  Eclecticismo selectivo entre doctrinas antinominianas y ascéticas.  Se sacralizó la poligamia en el liderazgo.

Sincretismo entre Carismatismo–Pentecostal y doctrinas marxistas.  Después evolucionó hacia el politeísmo.

Esoterismo, ocultismo y misticismo combinados con ciencia ficción.

 

Líder Principal

David Koresh (Nombre real: Vernon Howell)

Rev. Jim Jones

Luc Jouret / Dimambro

 

Nombre del Grupo Religioso

Rama Davidiana de los Adventistas del 7° día.

Templo del Pueblo

Orden del Templo Solar

 



 

Clasificación

Sincretismo Hinduista-Nueva Era

Budista-Hinduista

Platillista-Gnóstica

 

Creencias Distintivas

Hinduismo,

Reencarnacionismo

Misticismo oriental

Combinados con conceptos New Age.

Budismo. Creencias hinduistas panteístas con culto de adoración a Brahma-Shiva (deidad femenina hindú que representa la destrucción).

Ciencia Ficción

Dualismo Gnóstico

Ascetismo

 

Líder Principal

Bhagwan Shree Rajneesh

Shoko Asahara

Marshall Applewhite

 

Nombre del Grupo Religioso

Sanyassines

Aum Shinrikyo

Puerta del Cielo

Síntesis

Al sintetizar la información hasta aquí revisada, tenemos que el suicidio colectivo ritual, como se ha definido en este trabajo, es un suceso que aparece y crece en las últimas décadas del siglo XX. Como patología social no tiene antecedentes históricos, y las similitudes que pudiéramos encontrar con otros eventos son sólo superficiales y de etiología distinta. Los suicidios colectivos rituales se han suscitado independientemente del estrato socioeconómico y cultural de los participantes, han ocurrido en distintos países e involucrado a hombres, mujeres y niños de diferentes razas, trasfondos religiosos, escolaridad y edades, de todos los niveles intelectuales.

Los líderes religiosos, aunados a los sistemas de creencias en que se generaron las dinámicas que llevaron a estos hechos, encuadran en diferentes clasificaciones. Se ha tratado en general de grupos eclécticos: en unos predominaban las doctrinas New Age; en otros, las budistas, las esotéricas e incluso las paracristianas. En ocasiones fueron sistemas sincréticos altamente diversificados que no encuadran en las clasificaciones más comunes que nos ofrecen las distintas disciplinas que estudian el campo religioso. Esto no descarta la posibilidad de que el fenómeno estudiado pudiera presentarse en grupos religiosos menos heterodoxos, o en los llamados institucionalizados (algunos de hecho lo eran).  El profesor Carlos Garma, de la Universidad Autónoma Metropolitana, ha argumentado públicamente al menos en una ocasión que los suicidios colectivos no pueden ocurrir sino en movimientos religiosos que aún no están institucionalizados. Dicha hipótesis es contraria a la casuística. El Templo del Pueblo, de Jim Jones, era para cualquier estándar un movimiento institucionalizado, lo mismo que La Verdad Suprema en Japón.

La ideología del suicidio ritual:  un acercamiento a las causas

La razón por la que no se puede limitar este fenómeno exclusivamente a grupos religiosos como los antes mencionados es ésta: la causa subyacente de los suicidios rituales no se encuentra en sí en los sistemas de creencias que se sincretizan para formar sectas como el Templo del Pueblo o La Verdad Suprema.  Las corrientes ortodoxas de hinduismo, budismo, esoterismo y cristianismo no incluyen como parte de su credo y liturgia un rito de tal naturaleza y de hecho algunos de sus principios se oponen al suicidio. La causa se encuentra más bien en tres factores específicos relacionados entre sí que han estado presentes sin excepción en todos los suicidios colectivos estudiados. Los mismos se han hallado igualmente en los casos de terrorismo urbano que llevaron a cabo Verdad Suprema y los sanyassines.  Dichos factores trascienden los distintos sistemas de creencia en que operan, de tal manera que se pueden considerar la causa común. Son lo que podríamos llamar la ideología del suicidio colectivo ritual. Esta tríada puede estar barnizada exteriormente de budismo, gnosticismo, New Age o cristianismo, pero en sí, no es ninguna de estas creencias ni ninguna combinación de las mismas, sino el producto de una manipulación selectiva de sus principios para intentar justificar serias psicopatologías del liderazgo. [51]

De la observación del fenómeno de autoinmolación colectiva inducida por ideas religiosas y de los casos de Aum y Rajneesh, se establece que independientemente del grupo de que se trate, siempre han estado presentes los siguientes elementos indispensables para consumar los hechos.

Primero: un líder mesiánico, en el sentido restrictivo del concepto.

Segundo: una colectividad de personas dispuestas a obedecer a ese líder en forma ciega e incondicional.

Tercero:  un hecho desencadenante.

En otras palabras, nunca han ocurrido suicidios rituales colectivos sin que hayan estado presentes en forma clara estos tres factores. Esto, independientemente de la presencia o ausencia de otras variables.

Para hacer un acercamiento objetivo al tema es vital tener definiciones conceptuales precisas de cada uno de los factores causales y comprender sus respectivas interrelaciones. Sólo de esta manera se pueden inteligir las causas de los suicidios colectivos rituales y, en su caso, diseñar estrategias para intentar prevenir la pérdida inútil de vidas humanas.

Definiendo el concepto de liderazgo mesiánico

El uso laxo que frecuentemente se hace del término líder mesiánico en nuestra cultura ha hecho que el concepto se preste a interpretaciones ambiguas. Así, se habla de líderes políticos con discursos “mesiánicos”, cuando éstos promueven un proyecto político que consideran el único viable para solucionar una determinada situación. “En este partido político no caben los mesianismos”, puede ser interpretado como una crítica a un dirigente que, proyectando una imagen fuerte de liderazgo, comienza a sobresalir entre los demás. No es en este sentido informal, en el que debemos entender el concepto de líder mesiánico para los propósitos de este estudio. Más bien, como se mencionó anteriormente, necesitamos definir el sentido lingüístico restrictivo del término. Para ello es necesario analizarlo etimológicamente, en su contexto histórico original, dándole pleno valor a su significado histórico y simbólico. 

Desarrollo y aplicación del concepto lingüístico de Mesías

La palabra Mesías proviene del hebreo mashiac. Significa literalmente ungido. Según la raíz verbal de dicha palabra, Mesías es “aquél sobre el cual es derramado aceite”. [52] Este concepto tenía desde tiempos antiguos, un profundo significado simbólico entre los hebreos, que fueron quienes transmitieron a la cultura occidental el vocablo. El mismo traía originalmente consigo la idea de ser apartado, consagrado, para realizar una encomienda por disposición divina. [53] El término Mesías se aplicaba en la era antiguo testamentaria a los reyes, a los sacerdotes del linaje aarónico, y a los profetas. Una implicación directa del uso que se le daba al vocablo era la de ser distinguido como un individuo especial.

En resumen, el concepto hebreo de hace tres mil años siempre tuvo implícito un triple significado. Uno: una misión o encomienda divina, especifica que cumplir. Dos: ser considerada una persona especialmente señalada, favorecida por Dios para llevar a cabo dicha tarea. Tres: la idea de estar apartado, en un sentido ritual de consagración, de los demás seres humanos, para tal misión.

Como puede apreciarse hasta aquí, el término Mesías o Ungido no se aplicaba en general, en forma exclusivista a una sola persona, sino más bien a ciertas elites (sacerdotes, reyes o profetas).

Sin embargo, paralelamente se fue desarrollando un sentido totalmente restrictivo del término en lo que se denomina teológicamente, profecía mesiánica. Así, textos históricos como el Talmud y las Escrituras Hebreas hablaban no sólo de distintos ungidos, sino de El Ungido o El Mesías que habría de venir. [54] Diversos pasajes del texto sacro de Israel, así como las interpretaciones rabínicas en años posteriores consignadas en la Mishna, aplicaron el término el Mesías a una sola persona: al que Dios enviaría para salvar a Israel. [55] Además de este uso exclusivista y de su distinción con el concepto más amplio, las interpretaciones de distintas escuelas a través de la historia añadieron, basados en el estudio de los textos anteriores, aún más dimensiones al significado. Dicha persona sería de origen divino; es más, sería Dios mismo en cuerpo humano [56] y por lo tanto poseería un sinnúmero de poderes sobrenaturales que incluirían el otorgar salud milagrosamente, conocimientos suprasensoriales y dispensar perdón de pecados. [57] El Mesías venidero, según las doctrinas rabínicas, no sería un ungido más; sería el salvador en exclusiva y englobaría todas las características del concepto hebreo hasta aquí explicadas. Sería también un gobernante en el ámbito político. [58]

En los inicios de la Era Común, hace aproximadamente dos mil años, estas características le fueron atribuidas por muchas personas en Judea, Galilea y Samaria a Jesús de Nazaret. Sus seguidores vieron en él el cumplimiento de la profecía mesiánica de las Escrituras Hebreas. [59] Esto fue lo que dio origen al cristianismo. El título El Cristo (del griego Ho Christos) es el equivalente lingüístico del concepto hebreo de El Mesías (Ha Mashiach). [60]

Fue precisamente en esta época de la historia cuando el significado del concepto Mesías se empezó a consolidar y se restringió aún más su uso. El cristianismo, por razones obvias, comenzó a usarlo en forma exclusiva para referirse a Jesús de Nazaret como redentor único, indispensable para la salvación de las almas [61] (véase la teología juanina en Juan 5 y Juan 14:6).  Desde entonces, y con algunas aportaciones de la teología paulina, el término Christos alcanzó su definición restrictiva completa. Conforme se expandió el cristianismo en el Imperio Romano y posteriormente su influencia alcanzó la mayor parte de la cultura occidental, el vocablo se latinizó y prácticamente quedó restringido su uso para referirse a Jesucristo.

En lenguaje moderno, un Mesías o líder mesiánico en el sentido filológico correcto, es alguien a quien se le atribuyen las características anteriormente mencionadas.  Haciendo un breve sumario, son las siguientes:

1.      Una persona especial.

2.      Visión y encomienda divinamente determinadas para cumplir en este mundo.

3.      Escogido de entre otros seres humanos para llevarla a cabo.

4.      Esta misión es salvífica, redentora, y abarca el ámbito espiritual (la otra vida) y el material (sociedad y política).

5.      Nadie más la puede llevar a cabo (exclusivista).

6.      Es un ser humano, pero al mismo tiempo es considerado divino.

7.      Tiene poderes sobrenaturales para curar, iluminar el alma, dar vida eterna, perdonar pecados, salvar a la humanidad, etc.

8.      Su existencia y actividades son indispensables para lograr lo anterior.

Las anteriores son las características mínimas para clasificar a un individuo como líder con pretensiones mesiánicas, al menos en un sentido religioso. Sólo se deben sumar dos características más que nos aporta la historia de Jesús.

  9.   Fue incomprendido. [62]

10.   Fue injustamente perseguido. [63]

Un líder religioso que es percibido por otros como poseedor de todas las anteriores características, puede ser considerado mesiánico.

Un ser humano que reclame tener esos atributos es un líder con pretensiones mesiánicas independientemente de que se agrupe o no en torno a él un grupo de seguidores. En contraste, un líder social o caudillo político que encabece un proyecto que considere o proponga como el único o más viable en determinadas circunstancias, no clasifica como líder mesiánico. Tampoco entran aquí aquellos líderes religiosos como los sacerdotes católicos y ortodoxos, ministros protestantes, guías espirituales esotéricos y otros.

Recapitulando, la existencia de un líder mesiánico es la primera constante observable en todos los suicidios colectivos rituales y en muchos casos de terrorismo sectario. Éste es el primer factor de riesgo.

Segundo factor: obediencia incondicional

El segundo factor indispensable para que ocurra un suicidio colectivo ritual es la existencia de una colectividad dispuesta a obedecer de manera incondicional a su líder religioso. Ésta es la otra variable presente en todos los casos hasta ahora estudiados. La naturaleza sine qua non de este factor para que se genere un suicidio colectivo es tan evidente que no se requiere de mayor explicación. Tan sólo debemos recordar que las muertes de Jonestown, Waco, Rancho Santa Fe y la Orden del Templo Solar, ocurrieron como consecuencia de que una orden dada por un dirigente espiritual fue obedecida. Lo mismo se puede decir del ataque al metro en Japón que realizó La Verdad Suprema.

En este contexto, la obediencia incondicional se define como una disposición continua, en la que una comunidad religiosa está dispuesta a someterse a los dictados de su liderazgo, independientemente de la naturaleza del contenido de los mismos. Existen sólidas investigaciones acerca de las distintas técnicas psicofisiológicas de persuasión e influencia social que pueden llevar a seres humanos, independientemente de su coeficiente intelectual y cultura, a una condición tal. [64] No nos detendremos a analizar a profundidad el cómo, pues, ya existen suficientes estudios enfocados a ello, sino más bien repararemos en el hecho observable que siempre es uno y el mismo: obediencia incondicional.

Distinción entre la obediencia incondicional y la obediencia condicionada

La obediencia incondicional debe distinguirse de otras formas de sumisión y control social que llevan implícitas en sí mismas límites, condiciones y mecanismos internos de regulación.  

El Estado, la familia y aquellos individuos que son considerados en determinados grupos sociales como autoridades religiosas, interactúan con las personas con base en patrones de autoridad y obediencia. Sin embargo, ésta acostumbra ser una obediencia condicionada a factores como la razonabilidad de las demandas, la credibilidad, la autoridad moral y el grado de poder que de dichas instituciones se percibe que emana. Aunque el Estado, la Familia, la escuela y las jerarquías religiosas piden obediencia, sus facultades están acotadas por normas y leyes. Ésta es, pues, una obediencia condicionada y acotada.

La naturaleza de la obediencia incondicional es totalmente distinta. En ésta, no hay normas ni leyes que delimiten las demandas de las autoridades sobre las personas. La única condición que opera es la credibilidad y el grado de poder que se percibe que emana del liderazgo. En el ámbito religioso estos dos factores son extremadamente subjetivos.

La obediencia incondicional es un requerimiento clásico en los sistemas totalitarios. El poder de los mismos, en términos de influencia social y psicológica, es muchísimo mayor cuando se trata de instituciones religiosas dirigidas por quienes son considerados Mesías. [65] Las razones que sustentan esto son obvias.

Cuando una comunidad realmente percibe a un individuo como Mesías, para ella, su poder y autoridad trasciende por mucho al de cualquier institución social, llámese Estado, familia, o aun religión. El impacto que tiene en la mente y la conducta humana adscribirle valor absoluto a un determinado principio percibido como divino, fue descrito por William James en términos como éstos:

Sin embargo, cuando creemos que Dios está ahí, y que él es uno de los demandantes, la perspectiva infinita se abre... Los ideales se vuelven imperativos, y nos empiezan a hablar con una nueva objetividad y significado. [66]

Una comunidad ve en el líder mesiánico un poder ilimitado del que a menudo depende, según cree, su bienestar o castigo eterno, y del cual pueden provenir maldiciones y bendiciones temporales, y aun daño en el futuro de familiares y generaciones venideras. La felicidad, la seguridad eterna y temporal de la persona y sus seres queridos pueden estar en juego cuando se trata de desafiar la autoridad de un Mesías. Tal amplitud y trascendencia de poderes no se puede comparar con los limitados alcances del que ejercen otras autoridades sociales. De allí que el grado proporcional de influencia psicológica esté dado en relación directa con el grado de poder percibido por los seguidores de un líder mesiánico. Y a poderes omnipotentes, miedos y admiraciones, servilismos y confianzas, de la misma magnitud. 

Una vez que una persona o comunidad ha decidido obedecer incondicionalmente a un líder religioso con estas características, está prácticamente a merced de los dictados arbitrarios de una autoridad sin límite.  Todo dependerá entonces de hasta dónde o hacia dónde el dirigente desee llevar a las personas.

Obediencia ciega y acrítica

La obediencia incondicional puede o no, acompañarse de obediencia acrítica, aunque es un hecho que suelen ir de la mano. 

Puede existir la obediencia incondicional y estar motivada por alguna razón hasta cierto punto comprensible desde la perspectiva religiosa del adepto a una secta. Marshall Applewhite sostuvo una serie de silogismos que sonaban convincentes para sus seguidores, con el fin de inducirlos a acciones como la inhibición de su sexualidad a través de la castración, el homicidio y finalmente la autoinmolación. [67]

Contextualizado en la dinámica interna que vivía este grupo antes de suicidarse, los argumentos de su líder les parecían razonables y sonaban convincentes, independientemente de que partieran de premisas falsas. Una nave espacial tripulada por seres extraterrestres pasaba cerca de la tierra en esos momentos para llevarles a la felicidad eterna. La única manera de llegar a ella era dejar atrás sus “envases” (lenguaje técnico de Heaven’s Gate para referirse al cuerpo humano). La forma de dejar esos envases era quitarse la vida a través de un complejo rito simbólico. Applewhite explicó, dio la indicación y fue obedecido por aquellos que lo consideraban un dios encarnado. La felicidad futura y el ser librados del sufrimiento que para ellos conllevaba el poseer un cuerpo, fueron algunas de las motivaciones de los integrantes de Heaven’s Gate para quitarse la vida.

Dicho de otra manera, hay un tipo de obediencia incondicional que suele ir acompañada de una argumentación y hay otra que no.

La obediencia incondicional y además acrítica se da cuando las personas deciden obedecer, dejando de utilizar su razonamiento para evaluar el contenido de las indicaciones que reciben. Una condición similar se ha definido en el ámbito de la psiquiatría médica como obediencia automática y es considerada como un síntoma clínico grave de patología mental. [68]

En el caso particular de las sectas con perfil totalitario, los procesos de razonamiento de los integrantes están, en cuanto se refiere a evaluar órdenes de su líder, severamente disminuidos o suspendidos. [69] Esta condición es bastante específica y no necesariamente aplicable a otras esferas de la vida de estas personas, aunque en ocasiones sí las afecta. [70]

Al no analizar la naturaleza de lo que se les pide, las personas se encuentran en una posición de completa vulnerabilidad, ya que ni siquiera es necesaria una argumentación, aunque sea torcida, para convencerlas de la conveniencia de hacer, o dejar de hacer lo que el líder diga.

Es obedecer lo que sea, sin cuestionar, sin analizar, y ahorrándole de paso al líder religioso el trabajo de intentar justificar sus órdenes e indicaciones. Es obedecer, independientemente del código de ética del individuo, de las normas de sociedad que lo rodea o de la religión que dice profesar. En palabras de un seguidor de Aum Shinrikyo, la voluntad del gurú es la ley.

No es necesario enfatizar el peligro que corre una comunidad al llegar a una condición tal de sumisión.  Innegable es también que la misma deja a la autoridad religiosa en inmejorables condiciones de ejercer control absoluto para explotar a sus seguidores a voluntad.

Psicología del control  absoluto de la voluntad

Las investigaciones psiquiátricas del eminente Dr. Robert Lifton y Margaret Singer, profesora clínica emerita de la Universidad de California, Berkeley, sobre las metodologías poco éticas para influir la conducta social, demuestran que éstas crean condiciones adecuadas para que distintos liderazgos puedan controlar la conducta de otros seres humanos. [71] En el caso particular que estamos analizando, el factor miedo y el concepto de mesianismo se interrelacionan y potencian mutuamente para poner en marcha determinados mecanismos psicofisiológicos e inhibir los procesos normales de razonamiento y las facultades de juicio crítico de las personas, volviéndolas especialmente susceptibles a la manipulación y al control. [72]

A grandes rasgos, uno de los mecanismos que provoca esto es el siguiente.  El primer paso (brevemente esbozado en páginas anteriores) es que exista un grupo social que acepte las pretensiones mesiánicas de un líder religioso. Esto genera como consecuencia lógica que se perciba a dicha persona como la deidad misma o, en su defecto, como un representante en exclusiva de origen divino. En ese momento, la totalidad de los atributos simbólicos del concepto de deidad son transferidos al líder por el grupo de creyentes (entre ellos la idea de autoridad absoluta, y de normar en forma infalible principios de bien y mal).

De ahora en adelante el código ético y los preceptos de conducta los determinará el dirigente como una autoridad absoluta e incuestionable, creando un sistema de valores total que estará por encima y a menudo en contradicción con las leyes civiles, los preceptos de la religión que el líder diga representar (si es el caso) y aun de la conciencia misma de los individuos. Existe una nueva ley: los dictados del líder.  No importa qué tan caprichosos, arbitrarios, dañinos o contradictorios sean, éstos serán percibidos como de origen divino, con toda la fuerza que esto implica en la psique del ser humano. Esta nueva ley tiene en otros casos, una naturaleza distinta a lo que regularmente interpretamos como ley, pues no requiere ser consistente y puede cambiar de día a día o de momento a momento, sin que necesariamente requiera una justificación y sin que el líder corra el riesgo de perder credibilidad.   

Investigaciones sobre los escritos internos del mormonismo. La Iglesia de la Unificación del reverendo Moon, y la Sociedad Watch Tower de los Testigos de Jehová pueden ayudar a entender mejor este fenómeno. En dichas organizaciones, sus fundadores y/o dirigentes han exigido a sus fieles a través de la historia obediencia incondicional y a veces acrítica. Veamos algunos ejemplos:

“Si su líder le ordena hacer algo, hágalo.  No es asunto suyo determinar si es correcto o incorrecto”. [73]

Heber C. Kimball, líder mormón.

“Mantenga su mirada sobre el presidente de la iglesia. Si alguna vez dice que haga algo, y está equivocado, y usted lo hace, el Señor le bendecirá por ello”.  [74]

Ezra Taft Benson, apóstol de los mormones.

“Yo soy vuestro cerebro. Toda persona y toda congregación que se oponga a la Iglesia de la Unificación decaerá gradualmente y finalmente desaparecerá” [75]

Sun Myung Moon

“Si vamos a caminar en la luz de la verdad, no sólo debemos reconocer a Jehová como nuestro Padre, sino a su organización como nuestra madre. Hoy también, Dios requiere obediencia, honor y respeto de sus hijos. Estos deben someterse no sólo al Dios viviente, sino igualmente, también a su organización.” [76]

Testigos de Jehová                  

Acompañada de la solicitud de obediencia incondicional y a veces acrítica, algunos líderes sectarios suelen añadir, como en el caso del reverendo Moon citado arriba, amenazas de destrucción contra los que no sigan sus indicaciones. Los siguientes ejemplos de apóstoles históricos del mormonismo hablan por sí mismos:

“No se puede hablar mal de los ungidos del Señor y retener el Espíritu Santo en el corazón”. [77]

“Cuando nuestros líderes hablan, la reflexión ya ha sido hecha. Cuando proponen un plan es el plan de Dios. Cuando señalan el camino no hay ningún otro que sea seguro. Cuando indican la dirección debería ser el fin de toda controversia. Dios no obra de otra manera. Pensar que así pudiera ser, y no arrepentirse de inmediato, puede costar la propia fe, puede destruir el propio testimonio, y hacer de la persona un extraño en el reino de Dios”.  [78]

Es característico también que los líderes mesiánicos establezcan, implícita o explícitamente, reglas para evitar que su conducta sea evaluada por sus seguidores. La idea es crear un espacio de libertad absoluta para maniobrar a voluntad al inculcar en la mente de sus seguidores que por su posición de dirigentes ellos se encuentran más allá de todo parámetro ético. [79]            Por lo general, este adoctrinamiento es phobocéntrico como se puede constatar en los ejemplos anteriores. 

El miedo como factor psicológico de control

Los seguidores de grupos con filosofías como éstas vivirán como consecuencia en una atmósfera continua de temor a no obedecer las órdenes, a romper las prohibiciones, o simplemente a analizar la conducta del gurú en turno. El temor a las represalias celestiales penderá sobre sus conciencias como una espada de Damocles en todo tiempo. Se temerá aun en pensar en la posibilidad de cuestionar la conducta personal del líder religioso. Esto no es sólo la consecuencia natural de percibir al líder como Mesías, y por ende no querer cuestionar a la deidad (o arriesgarse a cometer semejante osadía). Este tipo de liderazgos suele instrumentar técnicas bien estudiadas para desalentar cualquier actitud crítica hacia sus enseñanzas y/o estilos de vida. [80] Con esto, la atmósfera de temor en dichas comunidades religiosas tenderá a aumentar.

Una característica muy particular de estos sistemas es el hecho de que los líderes mesiánicos tienden a redefinir radicalmente los esquemas éticos de la sociedad para adaptarlos a sus intereses personales.                Es frecuente inclusive que inviertan los mismos, con todo lo que esto implica.

Dependiendo de la radicalidad de las nuevas demandas de los líderes mesiánicos, el grado de conflicto de conciencia que a su vez se generará en los seguidores será mayor. [81] Éste a su vez será otro factor para generar un estado de estrés permanente.  Cualquier ser humano sujeto por algún  tiempo a tensiones de esta índole, pronto sufrirá de fatiga crónica. Si el conflicto de conciencia se induce en forma brusca y es de determinada magnitud, puede provocar un síndrome de stress postraumático, condición que afecta el balance de serotonina a nivel cerebral y las funciones mentales. [82]

El estrés sobre del sistema nervioso, sobre todo cuando ha sido provocado por romper el código ético en la conciencia del ser humano, agota los sistemas energéticos. [83] Todo esto interfiere directamente con las funciones cerebrales, particularmente inhibiendo los procesos de razonamiento [84] y provocando alteraciones neurovegetativas. [85]

Las frecuentes descargas de cortisol y adrenalina traen como consecuencia bajas inmediatas en los niveles sanguíneos de glucosa; [86] la glucosa es imprescindible para el buen funcionamiento cerebral. Aunque los niveles de glucosa sanguínea tienden a normalizarse después de una descarga de adrenalina, esto toma tiempo. Si los ciclos se repiten, esto aumentará la fatiga. Si el estrés es constante y de determinada magnitud, esto puede generar síntomas psicóticos que impidan hacer valoraciones correctas de la realidad externa. Si se toma en cuenta que estará influida por procesos grupales de regresión, una colectividad en esas circunstancias puede ser considerada como funcionalmente psicótica.

A esto se pueden añadir, según sea el caso, los efectos de estados inducidos de disociación y euforia, la deprivación de sueño, dietas hipoproteicas con contenido deficiente de vitaminas de complejo B, y técnicas de hiperventilación que disminuyen los niveles de dióxido de carbono en la sangre con la consiguiente disminución del flujo sanguíneo cerebral, o cualquier combinación de las anteriores. [87]

La inhibición fisiológica de los procesos de razonamiento favorece la sugestibilidad, disminuye la capacidad de tomar decisiones en forma lógica, y hace propensas a las personas a actuar en forma irracional.  Todo este cuadro favorece el control del individuo y crea condiciones idóneas para que otras personas manipulen su comportamiento. En una atmósfera como la anteriormente descrita, cualquier grupo de personas entrará en una función B (beta) que impide pensar.  Esto es, su conducta será gobernada entonces esencialmente por afectos y acciones impulsivas y no por ideas racionales. En tal caso, seguirá sin cuestionar cualquier instrucción que se le dé.

Qué determina la potencialidad suicida

La obediencia incondicional y un líder religioso con pretensiones mesiánicas son el binomio siempre observable en los suicidios colectivos rituales.  Mientras un sinnúmero de variables puede estar o no presente, la existencia de este binomio es imprescindible.  No ha habido un solo caso documentado de suicidio colectivo ritual sin él. Por lo anterior, todo sistema religioso en que se identifiquen ambos factores es potencialmente suicida.

La potencialidad en este caso se define como un indicador de que las condiciones están dadas para que el suicidio colectivo pueda ocurrir.

Dado que se requiere de la presencia de ambos factores para hablar de potencialidad, se sobreentiende que si uno o los dos están ausentes, ésta aún no existe.  Tener claro este principio es indispensable para prever escenarios y en su caso diseñar estrategias para intentar prevenir dichos sucesos.

Con todo lo anterior, existe una obvia diferencia entre la potencialidad de que un suceso ocurra y el hecho consumado en sí. La potencialidad no debe de confundirse con la predicción. Los académicos que no comprenden la distinción entre estos conceptos necesitan repasar sus apuntes de metodología de la investigación. [88]

Tercer factor: el factor desencadenante

En el terreno de los suicidios colectivos, la diferencia entre un grupo religioso potencialmente suicida que consuma el hecho y otro que no lo ha ejecutado, radica en un tercer factor: el factor desencadenante.

La observación establece que existen grupos religiosos que reúnen las condiciones para ser clasificados como potencialmente suicidas, pero que no han consumado el hecho. El que ocurra esto último dependerá en estos casos de que se presente o no el tercer factor. Este hecho desencadenante puede ser producto de una experiencia mística, de una confrontación con la sociedad (real o imaginaria) o de cualquier otra variable. Siempre, sin embargo, consistirá en una indicación dada por el líder.

Examínense los casos de Jim Jones, en Guyana, y de David Koresh, en Waco, Texas. Analícese el de la Puerta del Cielo. Pasaron años antes de que se suscitaran los suicidios colectivos; sin embargo, desde el día en que apareció el binomio líder mesiánico y gente dispuesta a obedecer incondicionalmente, las semillas de la tragedia ya estaban allí. En el caso de Marshall Applewhite el factor desencadenante tardó 22 años en presentarse [89] , con Koresh fueron 9 años [90] y con Jim Jones, 13. [91]

Es aquí donde está equivocada la hipótesis de la investigadora Renée de la Torre al sugerir que se requeriría primero de un discurso inductivo por parte del líder principal para considerar a la iglesia La Luz del Mundo como potencialmente suicida. [92] Dado que existe abundante evidencia de que el binomio líder mesiánico-obediencia incondicional está presente desde hace tiempo en dicha organización, [93] la confusión de conceptos es evidente en esta postura, pues el requisito que se busca corresponde al hecho desencadenante, no a los dos factores que se necesitan para considerar a un grupo religioso como potencialmente suicida.

El discurso al que De la Torre se refiere, se debe considerar más bien parte del factor desencadenante, el cual puede hacer su aparición de un día a otro, sin necesidad de mayor elaboración y, mucho menos, de estar accesible a los investigadores sociales. [94]

En realidad las investigaciones de De la Torre acerca del discurso en La Luz del Mundo aunado a otros estudios al respecto, ayudan a esclarecer además del carácter autoritario de la organización, el mesianismo de su líder principal y su clasificación como un sistema total, según el concepto de Irwin Goffman.

En otras palabras, dichos estudios realmente ayudan a confirmar la potencialidad suicida en La Luz del Mundo, cuando se examinan en el marco teórico correcto y en el contexto de la información disponible a los investigadores desde 1996. [95]

El prescindir de un enfoque interdisciplinario para intentar comprender fenómenos complejos como el suicidio colectivo motivado por causas religiosas, ha sido, entre otras, la causa que De la Torre y otros investigadores no hayan podido llegar a conclusiones válidas al evaluar el tema de la potencialidad suicida en La Luz del Mundo en el contexto de la polémica que suscitaron las declaraciones de algunos de sus integrantes en el marco del suceso de la Puerta del Cielo. Dichos integrantes de La Luz del Mundo declararon estar dispuestos a suicidarse en caso de que su máximo líder, Samuel Joaquín, se los llegara a pedir. [96]

El anterior es un  ejemplo de cómo una metodología deficiente puede ocasionar que el investigador social, en vez de adelantarse a los sucesos y aportar hipótesis para intentar prever escenarios futuros, se quede esperando a que aparezca un factor, que de estar presente, ya hubiera generado una tragedia.

El suicidio colectivo ritual: la culminación de un proceso

Los sistemas de creencias que utilizan métodos para inhibir el juicio crítico de sus seguidores, pueden ser identificados cuando están moviéndose en dirección del suicidio colectivo. Un indicador puede ser estudiado en los casos de Waco, Guyana y Rancho Santa Fe, en donde la obediencia incondicional del grupo era puesta a prueba gradualmente. En estos tres casos se exigía que se confirmara en los hechos la decisión implícita de obedecer en todo al líder. Para ello se demandaban muestras visibles cada vez más radicales de dicha disposición.

Como evidencia de la rendición total de los seguidores a sus designios, David Koresh logró dos cosas que llaman poderosamente la atención. Una de ellas fue el convencer a sus discípulos de que para él era lícito tener relaciones sexuales con varias mujeres de la secta al mismo tiempo. Padres, madres y familias enteras accedieron a entregar aun a sus propias hijas, (adolescentes o prepúberes) para complacerle. [97]

La gran mayoría de los davidianos nunca objetaron estos hechos, incluidos los padres de las jovencitas.  Tampoco ellas mismas. Este hecho es significativo, ya que la sociedad americana, en particular la del estado de Texas tiene, si no conceptos homogéneos en cuanto a valores, al menos leyes y algunos principios comunes que tienden a rechazar este tipo de conductas.

El caso de La Luz del Mundo

Una situación con similitudes sorprendentes se ha dado en el caso de La Luz del Mundo en México, en el seno de una cultura machista y de valores tradicionalistas, como la jalisciense. En “Un estudio psicoanalítico sobre la relación líder-feligresía en La Luz del Mundo”, el Dr. Mascareñas Ruiz, catedrático de psiquiatría de la Universidad Autónoma de Nuevo León, reporta el establecimiento de ritos internos, en los cuales menores de edad y jóvenes solteras son objeto de violaciones y abuso sexual, por parte del máximo líder de la agrupación, Samuel Joaquín Flores. [98] La naturaleza ritual de estas prácticas, que en la mayoría de los casos están restringidas a la elite conocida como “los incondicionales”, ha sido confirmada por la doctora Sylvia Marcos, especialista en Psicología de la Religión por la Universidad de Harvard y profesora de genero y religiones en Claremont Graduate School en California. [99]

Como en el caso de Waco, la práctica de dichos abusos, ha sido no sólo aceptada pasivamente, sino considerada una bendición divina por padres y familiares de algunas de las víctimas. [100]

Los ritos al interior de La Luz del Mundo, al igual que el caso de Jim Jones y Shoko Asahara, han incluido también la intimidación y la presunta eliminación de disidentes críticos de la organización. [101] Uno de los casos de tortura ritual mejor documentado en nuestro país es precisamente el de Moisés Padilla Iñiguez, quien fue secuestrado en 1998 después de que se publicara una entrevista con él en la Revista Académica para el Estudio de las Religiones. En la misma, Padilla, ex miembro de La Luz del Mundo, narra el abuso sexual de que fue objeto por parte de Samuel Joaquín cuando era menor de edad. La argumentación religiosa que le fue dada es similar a la que utilizaron David Koresh y Jim Jones para violar los derechos humanos de sus fieles. [102] Inmediatamente después de la publicación de la entrevista, Padilla Íñiguez fue secuestrado fuera de su casa en Guadalajara. Fue hallado al otro día desnudo y al borde de la muerte con una pérdida de dos litros de sangre, producto de múltiples heridas que le fueron producidas durante un elaborado rito de tortura. [103] Previamente a este suceso Padilla había sido objeto de dos golpizas en las cuales se le advirtió que se abstuviera de hablar contra el “Varón de Dios”. [104] Moisés Padilla vive hoy asilado en el extranjero. Su madre y otros familiares pertenecen aún a La Luz del Mundo y apoyan públicamente al líder.

Waco: poligamia y castidad

Los anteriores son ejemplos de cómo la subcultura creada por el binomio líder mesiánico-colectividad sumisa total, modifica en forma rápida e importante la conducta de un grupo social, independientemente de los valores de la cultura en que se desenvuelve. En el caso de Waco constituyen también una demostración de la disposición real a obedecer cualquier orden que provenga del líder. En condiciones normales, los padres de familia estarían dispuestos a oponerse a alguien que deseara abusar sexualmente de sus hijas e hijos menores de edad. Se sentirían ofendidos al recibir una propuesta semejante, y agraviados de conocer que han sido objeto de violación. Sería atípico encontrar padres en la cultura texana que independientemente de su religión, no ofrecieran algún tipo de resistencia (legal, argumentativa, física) antes de resignarse a dejar a sus hijas prepúberes formar parte de un harem. Aun en el caso de una situación forzada, sería todavía más difícil convencerlos de que el acto es éticamente correcto y religiosamente grato a Dios.

Sin embargo, David Koresh logró hacer todo esto y más. Y es que como indican los estudios de la Dra. Singer, en la dinámica interna de una secta de esas características, los koreshes son percibidos como poseedores de un poder superior al de la fuerza física, al de las armas o aun al de la capacidad de privar de la vida a un ser humano. [105] Su poder es percibido por sus seguidores como una realidad trascendente y omnipotente.

Un segundo logro importante del líder de los davidianos, fue el solicitar y lograr que todo sus seguidores se abstuvieran de tener relaciones sexuales con sus legítimos cónyuges o con cualquier otra persona. [106] Compárese esto con la profunda problemática existente en el sacerdocio católico romano del clero regular en el que los integrantes del mismo, aun haciendo un voto juramentado de carácter sagrado para ellos, tienen altos índices de actividad sexual, la cual se desborda frecuentemente en actos ilícitos según el derecho canónico, y criminales según las leyes de la mayoría de los países. [107] Tal es el caso también del protestantismo en Estados Unidos, que aunque promulga una moralidad estricta, no ha evitado que los índices de relaciones sexuales prematrimoniales entre sus feligreses vayan a la alza o que frecuentemente se rompa el precepto de castidad o fidelidad conyugal por parte de ministros evangélicos. [108]

En contraste, el quebrantamiento a las normas establecidas no era común en los grupos de Koresh o de Jim Jones. Allí, el sistema total controlaba en forma absoluta lo más íntimo del ser humano con resultados asombrosos.

Control de la conciencia y  sustitución de sistemas de valores

De hecho, mente y voluntad estaban bajo tal grado de influencia en dichos grupos, que los conceptos clásicos de bien y mal podían cambiar de un día a otro y ser aceptados en general, sin cuestionamientos.

El matrimonio y la familia eran valores sociales apreciados por integrantes del Templo del Pueblo. Un día, Jim Jones decretó la disolución de todos los matrimonios. [109] De ahí en adelante, para los habitantes de Jonestown era pecaminoso el sostener relaciones íntimas entre esposos. La comunidad simplemente aceptó de inmediato el nuevo valor. Por su parte, el homosexualismo y la infidelidad conyugal eran consideradas en el mismo grupo, conductas prohibidas. [110] Jim Jones, sin embargo, practicaba ambas y su comportamiento fue aceptado y hasta sacralizado por los que las conocían. [111]

Es precisamente esta capacidad de cambiar y sustituir los valores de un grupo social en forma tan rápida y radical, aunada a la sumisión incondicional a cualesquiera preceptos que los líderes mesiánicos decidan decretar, lo que hace extremadamente peligrosas a este tipo de subculturas.

Soslayar por razones políticas el impacto de estos factores fue la razón por la cual científicos sociales y autoridades gubernamentales que tenían conocimiento de las anomalías que en dichas sectas ocurrían, no se adelantaron a los acontecimientos, y por ende fallaron en prevenirlos, teniendo ante sus ojos elementos suficientes para hacerlo. [112]

Conclusiones

Los suicidios colectivos rituales son el resultado de un proceso. La obediencia incondicional de los seguidores de un autoproclamado Mesías puede medirse objetivamente a través de hechos observables como los mencionados hasta aquí. Acciones como aprobar que seres queridos sean objeto de abusos sexuales o someterse gozosamente a procedimientos contra natura (caso de la castración voluntaria de algunos seguidores de Applewhite), la existencia de comunidades religiosas que cambian en forma súbita y acrítica de valores a capricho de un dirigente religioso, han sido el preludio en todos y cada uno de los casos de suicidio colectivo ritual conocidos hasta ahora. Sin embargo, el proceso que lleva al desenlace final es de duración variable y es difícil determinar el momento exacto en que ocurrirá.

Lo cierto es que una vez dadas las condiciones que establecen la potencialidad suicida de un grupo religioso, en cualquier instante se puede generar el factor desencadenante y el suicidio se llevará a cabo.                La totalidad del proceso puede tardar años o unas cuantas horas. Pero una vez que se ha puesto en marcha, la vida de muchos seres humanos, incluidos niños, dependerá entonces de una sola cosa: la aparición del factor desencadenante. Y éste a su vez dependerá de lo que suceda en la mente de un solo individuo: el líder mesiánico.

Un sinnúmero de variables exógenas y endógenas, de índole ética, social, cultural, política, religiosa y de salud, pueden influir, pero al final todo dependerá de una indicación: la del dirigente religioso.

Tomando en cuenta que la psiquiatría médica clasifica invariablemente a los líderes con pretensiones mesiánicas como individuos con complejas patologías mentales, el asunto se vuelve todavía más delicado.              Los diagnósticos más comunes en que encuadran este tipo de personalidades son los trastornos delirantes  con delusión de grandeza [113] y el narcisismo maligno. [114] Ambos son desequilibrios de la mente que involucran delirios paranoides de persecución. [115] La pérdida de contacto con la realidad es característica del primero; la conducta sociopática lo es del segundo.

En resumen, la vida de toda una comunidad que se halla inmersa en una situación tal se encuentra en estos casos pendiendo únicamente de la decisión de una mente patológica e inestable. Una alucinación auditiva o visual, un delirio paranoide ante un enemigo inexistente, el afán de exaltación desmedida, a través de inmortalizar su memoria o simplemente un capricho, un desequilibrio hormonal o un error de exegética, pueden ocasionar que se dé la fatídica indicación. Ésta, proveniente de quien es percibido por sus seguidores como un ser divino, de inmediato se convierte en un imperativo absoluto que da lugar a un suicidio colectivo.

El hecho de que ocurra una autoinmolación masiva inducida por un ser humano es en sí un tema que naturalmente llama la atención de investigadores de diferentes disciplinas. Este tipo de hechos atrae la atención y no sin razón, de la opinión pública y de los medios de comunicación por el peligro que representa para la sociedad. Es explicable que sean los suicidios rituales, sucesos que generen tanta atención. Su novedad, su relativamente repentina aparición en el escenario sociorreligioso de fin de siglo, las extrañas mezclas ideológicas que los provocan, la figura misteriosa de los autoproclamados Mesías que siempre va ligada con sus vidas secretas, por lo general plagada de escándalos y conductas contradictorias, son sólo algunos de los factores que hacen que sean considerados más noticia que, por ejemplo, el caso de un niño de ocho años que muere porque sus padres le impiden una transfusión de sangre por causa de sus creencias religiosas.

Es obvio que los peligros más comunes de seguir a liderazgos con pretensiones mesiánicas no están de ninguna manera circunscritos al suicidio colectivo ritual

Por lo mismo, no debe circunscribirse el estudio de las comunidades con estas tendencias a ese solo fenómeno como si se tratara del único problema asociado. Sin embargo, tampoco debemos minimizarlo y mucho menos ignorarlo. Todo indica que se trata de una patología social que ha llegado para quedarse como lo indica su aumento en incidencia. Lo anterior reclama mayor investigación científica en este campo para diseñar estrategias efectivas para prevenir la pérdida inútil de vidas humanas. Particularmente, estrategias educativas para informar a la sociedad acerca de los peligros que representan los sistemas religiosos que utilizan técnicas de manipulación psicofisiológica para inhibir el juicio crítico. Dado que invariablemente las agrupaciones que han generado suicidios colectivos y actos de terrorismo se han amparado bajo el lema de la tolerancia religiosa para realizar actividades ilícitas, se hace necesario también abrir una discusión académica sobre este tema para establecer qué criterios deben regular la actividad religiosa cuando ésta se ejerce al margen de la ley o violando los derechos humanos.

Apéndice A

Waco: ¿suicidio o conspiración gubernamental?

Notas actualizadas sobre el caso de David Koresh

En su libro A Documentary History of Religion in America since 1865, Edwin S. Gaustad afirma inequívocamente que lo que ocurrió el 19 de abril de 1993, en Waco, Texas, fue un suicidio masivo inducido por David Koresh. La posición del Dr. Gaustad, profesor emérito de Historia de la Religión de la Universidad de California, ha sido compartida por muchos especialistas en la materia. Sin embargo, dudas sobre el origen del incendio que terminó con la vida de Koresh y 85 de sus seguidores comenzaron a generarse casi inmediatamente después de la tragedia, especialmente por la forma en que el FBI manejó el caso. El asunto se complicó más aún por factores propios del sistema político y jurídico norteamericano.  Demandas de los familiares de las víctimas contra el gobierno para obtener compensaciones monetarias, críticas de republicanos y demócratas contra la procuradora de Justicia, Janet Reno, y el factor de las milicias religiosas y el poderoso lobby de la industria armamentista en Estados Unidos, ayudaron a que se generara un clima de confusión que alentó todo tipo de teorías conspirativas. En diferentes versiones, estas hipótesis argumentaban que más que un suicidio masivo, los habitantes del Rancho Monte Carmelo habían sido objeto de un plan del gobierno federal para asesinarlos por haber repelido a tiros la incursión de agentes federales que pretendían ejecutar una orden de arresto, por acopio de armas, contra Koresh. La discusión se polarizó y naturalmente atrajo lo mismo a periodistas que a investigadores de la religión. Durante los últimos años, sin embargo, se han aportado nuevas informaciones que auguran no sólo el final jurídico del caso de los davidianos, sino el fin de la polémica en su dimensión académica. El nombramiento de un comisionado especial independiente para reabrir el caso y examinar detalladamente qué fue lo que pasó el 19 de abril de 1993, y su subsecuente informe emitido el 21 de julio del 2000, no acabarán del todo con las especulaciones. Serán importantes, sin embargo, para evaluar más objetivamente el caso, pues la nueva información disponible derriba una serie de mitos que rodeaban el suceso de los davidianos y en cierta forma ha contribuido a despolitizar el caso.    

Quizás el error fundamental al examinar Waco, fue la adopción casi inmediata de una posición maniquea entre los investigadores. Una falacia lógica de falsa disyuntiva se percibe como el origen de este error. En un lado estaban los exoneradores a ultranza de Koresh y los davidianos. En el otro, la posición contraria. En medio, sin embargo, estuvo siempre un cúmulo de evidencia objetiva accesible, y hoy más que nunca, a los investigadores de la religión. La más relevante, y que por motivos de espacio es necesario resumir, es la siguiente:

1)     Los davidianos habían desarrollado una elaborada teología apocalíptica que incluía la idea de morir a manos de las fuerzas gubernamentales de Estados Unidos en una confrontación armada. Esto es central para entender Waco y ningún análisis serio puede omitir este punto.

2)     La doctrina de Koresh incluía la creencia de que resucitarían como seres de fuego para vencer a las fuerzas enemigas.

3)     Esta visión escatológica era central para la cohesión interna de grupo y el punto climático de la existencia del mismo. Para ese momento habían vivido y se preparaban diariamente con adoctrinamiento y entrenamiento paramilitar.

4)     En el reporte del 21 de julio de 2000, el jurista y ex senador John C. Danforth, comisionado independiente para la investigación del caso, se confirma que fueron los davidianos quienes prendieron fuego al complejo del Rancho Monte Carmelo, el 19 de abril de 1993.

5)     Los peritajes de los médicos forenses determinaron que las causas primarias de la muerte de 21 seguidores de David Koresh, el día del incendio, fueron autoinfligidas por arma de fuego o arma blanca (un caso). El resto murió como consecuencia directa del incendio.

6)     Se ha confirmado en el reporte del comisionado independiente, la posición de que el día del incendio, el FBI nunca disparó contra los davidianos. Los hallazgos del reporte de John Danforth fueron corroborados en esencia por el juez de Distrito, Walter S. Smith. El 20 de septiembre de este año, después de un largo proceso legal, Smith dictaminó contra las demandas de los familiares de los davidianos, sustentando la tesis de que se trató de un suicidio.

7)     David Koresh se consideraba a sí mismo y se presentaba ante sus seguidores como el Mesías y había construido un sistema totalitario con bastante control sobre la conducta de sus seguidores.

La evidencia anterior es conclusiva en el sentido de que el caso de Waco fue en efecto, un suicidio masivo organizado por David Koresh como parte de un rito religioso. Al igual que en otros casos notables similares, hubo un componente homicida, pues había menores de edad a quienes se impidió salir y algunos incluso recibieron impactos de bala por parte de los mismos davidianos.

Esta conclusión no exonera de responsabilidad ni al FBI ni a otras agencias federales estadounidenses por la forma en que manejaron el conflicto sectario, ni pretende hacerlo. La torpeza e irresponsabilidad principal estriba en haber intentado ejecutar una orden de aprehensión contra Koresh a sabiendas de que había decenas de niños en el rancho y que los davidianos estaban bien armados y entrenados. La evidencia indica que Koresh pudo haber sido arrestado en forma discreta en cualquiera de sus incursiones fuera del Rancho Monte Carmelo, pero aun así se decidió poner en peligro la vida de las familias que integraban la comuna y la de los mismos agentes federales que resultaron muertos en el primer tiroteo.

David Koresh por su parte, tenía años de incurrir en diversos ilícitos como corrupción de menores y abuso sexual de niñas. Asimismo, seguía acumulando un impresionante arsenal de armas del cual se adjunta una lista al final (véase apéndice B). El mismo incluía ametralladoras AK-47 con lanzagranadas, decenas de fusiles y pistolas de alto calibre, miles de cartuchos y granadas de fragmentación. Que ocurrió un suicidio colectivo como rito es un hecho. Que su comisión fue probablemente acelerada por la impericia del manejo gubernamental, es también verdad. Pero Koresh no estaba jugando al entrenar a sus paramilitares sectarios.  Él sabía que estaba cometiendo ilícitos y que tarde o temprano habría una confrontación. Waco es el ejemplo de la clásica profecía autocumplida. Es también una muestra del daño que puede causar el no entender las dinámicas internas de un grupo totalitario dirigido por un líder mesiánico.

 

Bibliografía Selecta del apéndice A

Chryssides, George D. “New Religions: A Defense of Intolerance?”. Faith and Freedom  49 (1996) p. 41-46.

Interim Report to The Deputy Attorrey General concerning the 1993 confrontation at the Mt. Carmelo Complex, Waco, Texas By Special Counsel John C. Danforth  (July 21, 2000) [P/O N° 2256-99].

Gaustad, Edwin S. “A Documentary History of Religion in America since 1865”.  Second Edition.  Grand Rapids, Mi: Eerdmans, 1993.

 Samples, Kenneth et al. “Prophets of the Apocalypse”.  Grand Rapids, Mi: BakerBooks, 1994.

Wessinger, Catherine (Comp.) Millennialism, Persecution and Violence: Historical Cases”.  New York: Syracuse University Press, 2000.

 

Apéndice B      

Lista de armas decomisadas a David Koresh y los davidianos

A continuación se reproduce un resumen del armamento y equipo militar de Koresh y los davidianos. El arsenal fue decomisado por el Texas Department of Public Safety e incluye entre otras cosas ametralladoras AK-47 y M-16, granadas de fragmentación, pistolas de alto calibre, silenciadores y cientos de miles de cartuchos para arma de fuego. El reporte, fechado el 13 de julio de 1995, incluye el análisis del laboratorio del FBI de los tipos de granadas y componentes especiales para la fabricación y tráfico de armas. Una buena parte de la información es de naturaleza técnica.

ILLEGAL WEAPONS RECOVERED

Machine guns

The FBI determined that 46 semiautomatic firearms had been modified to fire in full automatic mode: 22 M-16 Type Rifles 20 AK-47 Type Rifles 2 Heckler and Koch SP-89 2 M-1 1/ Nine.

The FBI also determined that two AR-15 lower receivers had been modified to fire in full automatic mode.

Silencers: 21 Sound suppressors or silencers Hand Grenades 4 Live M-21 Practice Hand Grenades.

The possession of lawfully manufactured machineguns, silencers, or grenades requires the owner to register the weapon with the Bureau of Alcohol, Tobacco & Firearms. None of the compound's residents were registered to own such a weapon, therefore it would have been illegal for them to possess these weapons.

TOTAL WEAPONS RECOVERED (Including Weapons Mentioned on Previous Page).

FIREARMS Rifles and Rifle Components 61 M-16 Type and 2 M-16 Lower

Receivers 61 AK-47 Type 34 AR-15 Type and 2 AR-15 Lower Receivers 13

Shotguns --12 gauge 11 7.62MM FN FAL Type 10 Mini-14 Type 7 37rnm.        

Flare Gun/ Launcher Type 6.30 Carbine Calber US Carbine, Model Ml 6 Assorted

Rifles 5 M-11/Nine 5 M-14 Type 3 Galil 2 Heckler and Koch SP-89 1 Air

Rifle 1 Heckler and Koch MP-5 1 Sten submachine gun.

Pistols and Revolvers 23 Beretta 13 Glock 8 Assorted Revolvers 6 Safari Arms 6 Assorted Pistols 5 Sig Sauer 5 Walther 2 Taurus.

EXPLOSIVES

Hand Grenades 4 Live M-21 Practice Hand Grenades 400+ Modified M-21 Practice Hand Grenade bodies; the bodies of these had been threaded and plugged but lacked a main charge or fusing system. 11 M-69 Practice Hand Grenades; the bodies of these grenades exhibited indications of attempted modifications. 219 Grenade Safety Pins 243 Grenade Safety Levers

Rifle Grenades 200+ Inert M31 Practice Rifle Grenades.

FIREARMS ACCESSORIES AND PARTS

Silencers: 21 Sound suppressors or silencers.

Flash Suppressors: 18 Flash Suppressors.

Firearms Barrels. 17 M-16/AR-15 Type (5.56n~~in) 8 M-16/AR-15 Type (9mm caliber) 3 M-16IAR-15 Type (.45 ACP caliber) 1 M-16IAR-15 Type (5.56mm) 2 Ruger. 22 Caliber 1 M-60 machine gun 112 Gauge Shotgun 1 Taurus, Model 92, 9mm pistol barrel 1 Sig Sauer 9mm pistol barrel.

Pistol Slides 1 Sig Sauer Model.

Revolver Parts 1.38 Special caliber cylinder.

Bolt Carriers 39 M-16 24 AR-IS 2 MP-5 2 AK-47 1 FAL 1 Unknown.

Bolts 15 AK-47 7.22 LR conversion 3 M-16/AR-15 1 FN FAL (1).

Bolt Assernblies 3 M-11!Nine 2 M-16 1 AR-iS 1 MAC-lO 1 Shotgun.

Recoil Springs and Guides 3 Glock 2 Sig Sauer 1 Beretta 1 M-11 1 Nine.

Stripper Clips 29 Stripper Clips.

Accessories 6.22 LR Caliber Conversion Kits.

Hammers 31 AK-47 18 M-16 12 AR-iS 4 M-11/Nine 2 Sig Sauer 1 Beretta.

Hammer Springs 3 AK-47.

Buffer/ Recoil Springs 36 M-161 AR-iS 4 AK-47.

Selector Switches 9 M-16 3 AR-iS 1 Unknown.

Sears 1 M-11/Nine.

Auto Sears 8 AK-47 4 M-16 1 FN FAL.

Auto Sear Springs 12 AK-47.

Disconnects 7 AK-47 1 M-16.

Trigger/Trigger Mechanisms/Trigger Housings 17 M-16 6 AR-15 3 M-60 3

M-1 1/ Nine 2 MP-5 2 Sten 1 AK-47 1 Heckler & Koch 1 M-14 1 Smith &

Wesson.

1 Beretta 1 Shotgun.

Ammunition Magazines 289 7.62 x 39mm AK-47 Type 248 .223/5~56mm

M-16/ AW15 Type 108 Sten Gun Type 88.308 Caliber FN FAL Type 72 M-14

Type 61 Beretta Model Type 92 58.308 Caliber of Unknown Type 28 Ruger

Mini-14 Type 22.22 Caliber 17 UZÍ Type 16 USAS-12 Type 13.45 Caliber

11 Glock 11 MP-5 11 Sig Sauer P226/ P228 9 Unknown Type 7.308 Caliber

Galil Type 6 Walther PPK 5 9mm Unknown Type 4.50 Caliber 3.30 Caliber

U.S. Carbine 3.380 Auto Caliber 2 9rnm Smith & Wesson 1 AK-74 Type 1

Grendel.

Ammunition Containers 220 Metal Boxes (Various Calibers) 15 Wooden

Boxes (Various Calibers). 4 Buckets (Various Calibers). 1 Cardboard Boxes

(Various Calibers).

Magazine Springs 360 M-16/AR-15 42 FN FAL .308 Caliber Type 35 AK-47 28

9mm Magazine Springs of Unknown Type 15 Unknown 10 M-14 6 M-1

Carbine 3.

.50 Caliber 1 Mini-14 Magazine 1 Glock.

These lists do not include dozens of other items recovered from the Compound such as dust covers, extractors, front and rear sights, gun cleaning equipment, bolt release levers, compensators, .50 caliber belt links and numerous other parts.

Bibliografía Selecta General

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[1]      Para más sobre el concepto de Goffman sobre las llamadas instituciones totales véase: Erving Goffman. Asylums: Essays on the Social Situacion of Mental Patients and other Inmates (New York: Anchor, 1961).

[2]     Elio Masferrer.  ¿Es del César o es de Dios?  Religión y Política en el México Contemporáneo. Disertación doctoral. Escuela Nacional de Antropología e Historia. México. (Cap. IV, Religión, Poder y Sexualidad) pp. 26-27.

[3]      M.R. Mullins: “Aum Shinrikyo as an apocalyptic movement”. En Millenium, Messiashs and Mayhem (editado por Robbins y S. Palmers) (New York: Routledge, 1997). p. 320.

[4]      Mullins op. cit., Benjamin Beit-Hallahmi. The Ilustrated Encyclopedia of Active New Religions, Sects, and Cults.  (New York: Rosen publishing, 1998)  21 ex miembros están desaparecidos, aunque a estas alturas se les considera  prácticamente muertos.

[5]      Véase el artículo del Dr. Benjamin Beit-Hallahmi, profesor de Psicología en la Universidad de Haifa, Israel, “Integrity and Suspicion in NMR Research”. Su estudio está basado en la investigación “Advocacy and Research on New Religios Movement”, presentada en la reunión anual de la Society for the Scientific Study of Religion, San Diego, California, 1997.

[6]     Ibíd.

[7]      Stephen A. Kent, profesor del departamento de Sociología de la Universidad de Alberta, Canadá, y Theresa Krebs, investigadora de la misma institución, explican ese problema en “When Scholars Know Sin: Alternative Religions and their Academic Supporters”. Skeptic, (Vol. 6, No. 3, 1998) pp. 36-43.

[8]      Para una panorámica sobre el rol del sincretismo en la religiosidad de Uganda, véase a Keike Behrend en La Guerre des Espirits en Ouganda: Le Movement du Saint-Esprit d’Alice Lakwena (Paris: L´Harmattan, 1997).

[9]      Tanto la Orden del Templo Solar como la secta japonesa Verdad Suprema y el Templo del Pueblo, en Guyana, participaron en actos sistemáticos de eliminación de disidentes antes de cometer respectivamente suicidios masivos o ataques terroristas.

[10]    Tobias ML, Lalich J. Captive Hearts Captive Minds.  Alameda: Hunter House, 1994: p. 70.

[11]     Pasaron 15 años entre Jonestown y Waco y de allí en adelante se han venido presentando eventos de  suicidio colectivo consumado o tentativo cada año. En 1997 la curva ascendente alcanzó un pico máximo cuando un nuevo caso de la Orden del Templo Solar casi coincidió con el de Heaven's Gate.

[12]     Samples K, de Castro E, Abanes R, et al. Prophets of the Apocalypse. Grand Rapids: Baker Books, 1994: p. 15. Hasta ahora la investigación más completa de la ideología de los davidianos que documenta la existencia de una elaborada escatología suicida en la ideología religiosa de Koresh.  La doctrina de David Koresh incluía un calendario de eventos en donde se suponía que después de muertos, los davidianos se transformarían en seres de fuego que acabarían con los ejércitos que protagonizarían el Armagedón.

[13]     Ibíd. pp. 24-25.

[14]     Para una panorámica accesible para todo publico de los lados mas oscuros de esta secta, véase: Harris JA. “Mystery of a Killer Cult”. Reader´s Digest, December 1997: pp. 53-60.

[15]     Abanes R. Op. cit., pp. 15-21.

[16]     Kaplan DE, Marshall A. The Cult at The End of The World. New York:Crown Publisher, 1996: pp. 244-52.

[17]     Ibíd. pp. 279-80.

[18]     Para un análisis sobre las definiciones y formas de clasificación de las sectas destructivas véase: Erdely J. “Sectas Destructivas:  Definiciones y Metodología de Análisis”. Revista Académica para el Estudio de las Religiones, 1997; Tomo I: pp. 3-23.

[19]     Al respecto se puede consultar el video documental Fear is The Master, producido por Jeremiah Films (Hemet, California 1986); un análisis de la comuna del gurú Bhagwan Shree Rajneesh, en Oregon, y sus problemas con la justicia en Estados Unidos.

[20]     Ídem.

[21]     Ídem.

[22]     Fofana L. “Sierra Leone’s Battle of the Magic Men”. Mail and Guardian, South Africa, February 20, 1997.

[23]     Abanes R. Op. cit., pp. 343-48.

[24]     Gleick E. “The Marker We´ve been waiting for”. Time, April 7, 1977: p. 17.

[25]     Thomas E. “Web de la muerte”.  Newsweek, 9 de Abril de 1977: p. 14. (Edición en Español).

[26]     El 13 de diciembre de 1990 se suicidaron 12 personas durante un culto religioso en Tijuana, B.C. Se trataba de los seguidores del padre Mejía, un sacerdote espiritista. La noticia fue cubierta por distintos medios. Un resumen se transmitió en el programa Detrás de la Noticia, con Ricardo Rocha, en el reportaje Sectas: una reflexión obligada (4 de mayo de 1997).  En cuanto al caso de Corea, véase por ejemplo el diario The Chicago Tribune. “Doomsday Minister, 6 Cultists Found Dead”, (October 6, 1998).

[27]     Russakoff D, Kovaleski F. “An Ordinary Boy’s Extraordinary Rage” The Washington Post, July 2, 1995.

[28]     Al respecto, véase la Enciclopedia Británica. Book of the year 1996. Edición en cd-rom multimedia, 1998. Respectivamente las secciones: Law, Crime and Law Enforcement y World Affairs: United States.  La eventual confirmación del evento de Waco como una de las motivaciones principales de McVeigh es actualmente un asunto de dominio público.

[29]     Leenaars AA. “Suicide: a multidimensional malaise”. Suicide Life Threat Behav. 1996;  26 (3): pp. 221-36.

[30]     American Psychiatric Association:  Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders. 4th edition. Washington, DC: American Psychiatric Association, 1994.

[31]     The New Encyclopaedia Britannica. 15th edition. Chicago: Encyclopaedia Britannica, 1995; Tomo VII: p. 905.

[32]     Cameron N, Rychlak JF. Personality Development and Psychopathology. 2nd edition. Boston: Houghton Mifflin Company, 1985: p. 122.

[33]     Gleick E. Op. cit., p. 17.

[34]     Abanes R. Op. cit., p. 24.

[35]     Tobias ML. Op. cit., p. 71.

[36]     Samples K. Op. cit., p. 70.

[37]     Kaplan DE. Op. cit., p. 15.

[38] Destroying the World to Save it: Aum Shinrikyo, Apocaliptic   Violence, and the New Global Terrorism. New York: Metropolitan Books, 1999.

[39]     El mosaico étnico y cultural hasta ahora está conformado al menos por anglosajones, asiáticos, caucásicos, latinos, africanos, eslavos y afroamericanos. Ha incluido al menos australianos, suizos, mexicanos, franceses, coreanos, japoneses, estadounidenses, ingleses, canadienses, alemanes y africanos.

[40]     Así lo declaró por ejemplo el antropólogo Carlos Garma en una entrevista en La Jornada (20 de julio de 1997, Suplemento Semanal. p. 12). El entonces subsecretario de Asuntos Religiosos de la Secretaria de Gobernación, Rafael Rodríguez Barrera, llevó esta postura más allá cuando dijo en una entrevista, el 4 de abril de 1997, que en México no podría ocurrir un suicidio como el de Puerta del Cielo (noticiario Al Despertar, Canal 2. Conductor: Guillermo Ortega. Reportaje de José Sámano). Sin embargo, la casuística desmiente tanto a Garma como a Barrera, pues como se mencionó anteriormente, existe ya un caso documentado en México y por lo menos otro sospechoso en el poblado del Charquillo, S.L.P., municipio de Venado, en el que murieron 30 personas durante un culto religioso. Además de lo anterior está comprobado otro caso que ameritó una investigación de gobernación en 1991, cuando el máximo líder de La Luz del Mundo, en Guadalajara, hizo una críptica declaración que provocó conmoción en la colonia Hermosa Provincia, sede de dicho grupo. La investigación de Gobernación incluyó medidas para vigilar el manejo del pan y el vino durante una ceremonia anual de la secta, por sospecharse que la declaración del líder constituía una predicción suicida y podría envenenarse a la comunidad (Mascareñas CO, Mascareñas J., “Un Estudio Psicoanalítico sobre la Relación Líder Feligresía en la Iglesia La Luz del Mundo”. Revista Académica para el Estudio de las Religiones, 1997; Tomo I: p. 111).

[41]     Al respecto de México, véase la nota anterior. Sierra Leona es un país en intensa crisis económica y sociopolítica. En el caso de Guyana se puede argumentar que la comuna de Jim Jones estaba conformada básicamente por gente trasplantada de Estados Unidos, sin embargo, gran parte de dichas personas provenían de estratos económicos empobrecidos.

[42]    Singer MT, Lalich J.  Cults in Our Midst.  San Francisco: Jossey-Bass, 1995.

[43]     Gleick E. Op. cit., p. 22.

[44]     Kaplan DE. Op. cit., p. 28.

[45]     Lifton R.  Thought Reform and The Psychology of Totalism: A study of “brainwashing” in China (Rev. ed.)  Chapel Hill: University of North Carolina Press, 1989.

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[46]     Ofshe R, Singer MT. “Attacks on Peripheral Versus Central Elements of Self and The Impact of Thought Reform Techniques”. Cultic Studies Journal, 1986 (3): pp. 3-24.

Clarck JG. “Cults”. Journal of the American Medical Association, 1979; 242 (3): pp. 279-81.

[47]     Gleick E. Op. cit.

[48]     Sample K. Op. cit.

[49]     Video documental Fear is The Master. Producido por Jeremiah Films (Hemet, California 1986).

[50]     Lyons-Ruth K, Zeanah CH, Benoit D. “Disorder and Risk for Disorder during Infancy and Toddlerhood”.  En: Mash EJ, Barkley RA. Child Psychopatology.  New York: The Guilford Press, 1996: pp. 457-91.

[51]     El trastorno delirante paranoide y/o con delusión de grandeza, la psicosis y el narcisismo maligno se encuentran entre los padecimientos psiquiátricos más comunes en liderazgos sectarios que asumen identidades mesiánicas. (Magid K, McKelvey CA. High Risk: Children Without a Conscience. New York: Bantam Books, 1989: p. 21.) (American Psychiatric Association op. cit., p. 658.).(Kernberg O. Condiciones Borderline y Narcisismo Patológico. Nueva York: Jason Anonson, 1976). El trastorno psicótico compartido es por otra parte, común a nivel de feligresía, pero éste no puede existir sin el rol de un liderazgo dominante con personalidad psicótica. (Merrin EL. “Trastornos Delirantes y otros Trastornos Psicóticos”.  En: Goldman HH. Psiquiatría General. 3ra. Edición.  México: El Manual Moderno, 1994: pp. 287-9).

[52]     Brown F, Driver SR, Briggs CA. The New Brown-Driver-Briggs-Gesenius Hebrew and English Lexicon.  Peabody:Hendrickson, 1979: pp. 602-3.

[53]     Ibíd. p. 602.

[54]     En el Talmud, véase Sanh. 99a y Sanh. 98 b. En las Escrituras Hebreas están Génesis 3:15, el Salmo 2:1, Isaías 11:1, y en forma directa, aunque sin usar el vocablo, Isaías 9:6.

[55]     Edersheim A. Vida y Tiempos de Jesús el Mesías. Barcelona: CLIE, 1987; Volumen II: pp. 689-732.

[56]     Sin duda, éste es uno de los aspectos más polémicos. Sin embargo, así lo refleja la tradición hebrea desde los tiempos antiguos. La Midrash incluso asignaba al Mesías el tetragrama YHWH, el nombre impronunciable de Dios (Midr. Tehil; ed Vars. p 3b.Citado por Edersheim [op. Cit] ). El Antiguo Testamento se refiere a la naturaleza divina del Mesías en pasajes como Isaías 9:6.

[57]     Véase Isaías 35:5-6 en cuanto a los eventos milagrosos. “Yalkut 1. 78 c. y 157 a en Ber. R. 95 y en la Midrash sobre el Salmo 146:8”, muestran que ésa era la interpretación rabínica del texto.  (Edersheim A. Op. cit.). En cuanto a la relación del Mesías con el pecado, véanse pasajes como el Salmo 110 acerca de su oficio sacerdotal.

[58]     Edersheim A, Op. cit. Tomo I: pp. 197-217.

[59]     Edersheim A, Op. cit. Tomos I y II.

[60]     La Septuaginta, traducción al griego de las Escrituras Hebreas del siglo II a. C., traduce Mashiac como Christos. Thayer JH. New Thayer’s Greek English Lexicon. Peabody, MA: Hendrickson, 1981 (edición de 1889), pp. 672-73.

[61]     Consúltese al respecto la Teología Juanina en pasajes del Nuevo Testamento como S. Jn. 5 y S. Jn. 14:6 The New-English Interlinear New Testament. Wheaton: Tyndale, 1990.

[62]    Mc. 3:21; Jn. 7:3-5. The New-English Interlinear New Testament. Wheaton: Tyndale, 1990.

[63]     1ª de Pedro 2:21-24. The New-English Interlinear New Testament. Wheaton: Tyndale, 1990.

[64]     Singer MT. “Group Psychodynamics”. En: Berkow R (ed,). The Merck manual. 15TH edition. 1987: pp. 1467-1471.

[65]     Singer MT.  “Cults: Implications for Family Therapist”.  In:  Mikesell RH, Lusterman D, McDaniel SH (ed). Integrating Family Therapy. Washington DC: American Psychological Association, 1995: pp.519-27.

Hochman J. Op. cit.

[66]    William James (1963), citado por Crosby, J. F., en “The Encounter of God and Man in Moral Obligation”, The New Scholasticism, Vol. LV, No. 3. 1986. p 347

[67]     El caso de la castración por procedimiento quirúrgico a la que se sometieron al menos seis integrantes de Heaven’s Gate, incluyendo el propio Marshall Applewhite, tiene su origen en la filosofía gnóstica dualista que formaba parte del sistema de creencias del grupo, en particular, el rechazo al cuerpo humano. Esta idea eventualmente llevó al líder a rechazar la sexualidad (la forma en que el cuerpo humano se reproduce) y el mismo cuerpo per se, al considerarlo incompatible con la salvación y la espiritualidad. De allí el nombre de “envase” que se le asignó, dando a entender que el mismo no era realmente parte de su ser.

[68]     Goldman HH. Psiquiatría General. 3ª. Edición. México: Manual Moderno, 1994.

[69]     Singer MT. “Coming out of the Cults”. Psychology Today, 1979: 12: pp. 72-82.

Langone MD (ed.). Recovery from Cults. New York: Norton, 1993: pp. 22-47.

Hochman J. Op. cit.

[70]     Singer MT. “Coming Out of the cults”. Op cit. Por ejemplo, una persona puede suspender sus procesos de análisis exclusivamente cuando recibe una instrucción de su líder religioso, pero utilizarlos adecuadamente para evaluar el contenido de las instrucciones de su jefe en el trabajo.

[71]     Lifton R. Op. cit. 

Ofshe R, Singer MT. Op. cit.

[72]     Clark JG. Op. cit., p. 280.

Singer MT. Op. cit., p 76.

[73]     Journal of Discourses, vol. 6, p. 32. Citado por Decker y Hunt (Decker E, Hunt D. Los Fabricantes de Dioses. Miami: Betania, 1987: p. 37.)

[74]     Ezra Taft Benson, al hablar ante el estudiantado de la Universidad de Brigham Young en el salón de reuniones del Marriot Center, el 26 de febrero de 1980, en un discurso transmitido en vivo por la emisora KBYUFM. Citado por Decker y Hunt. Op. cit., p. 38.

[75]     Grafstein L. “Messianic Capitalism”. The New Republic, 20 de febrero de 1984, p. 16.

[76]     La Atalaya, 1º de mayo de 1957, p. 274. La Atalaya es el órgano oficial de comunicación doctrinal entre la cúpula gobernante y su feligresía.

[77]     The Improvement Era, Ward Teacher’s Message. “Sustaining the General Authorities of the Church”. Junio de 1945, p. 1. Citado por Decker y Hunt. Op. cit., p. 42

[78]     Ídem.

[79]     Véase la nota anterior sobre el mormonismo. También Paul G. Fata, ex seguidor de David Koresh, refleja esta ideología al afirmar que no se debe juzgar a un líder por su conducta moral (Lacayo R. Reportaje sobre David Koresh y la secta de Waco. Time, 15 de marzo de 1993, pp 34-35). Un caso similar es el de La Luz del Mundo, grupo religioso con base en Jalisco. Los doctores Mascareñas y Mascareñas registran en su estudio psicoanalítico sobre la relación líder-feligresía en La Luz del Mundo, el caso de Moisés Padilla, quien fue abusado sexualmente por Samuel Joaquín, máximo líder del grupo. La argumentación que recibió posteriormente al abuso sexual encuadra en esta categoría (Mascareñas J., op. cit., pp. 85-122).

[80]     Para un tratamiento más detallado de ese  tipo de técnicas, véase: Jorge Erdely, Pastores que Abusan, segunda edición aumentada (Miami: Unilit, 2002).

[81]     Singer MT. “Coming out of the cults”.  Op. cit.

[82]     Southwick SM, et al.  “Psychobiologic Research in Post-Traumatic Stress Disorder”.  Psychiatr Clin North Am, 1994; 17 (2): pp. 251-64.

[83]     Baruk H. Psiquiatría Moral Experimental. México: Fondo de Cultura Económica, 1960: p. 245.

[84]     Clark JG. Op. cit.

[85]     Ídem.

[86]     Jubiz W. Endocrinología Clínica. México: Manual Moderno, 1981: pp. 89-148.

[87]     West JL, Singer MT. “Cults, Quacks and Nonprofessional Psychotherapies”. En: Kaplan HI, Freedman AM, Sadock BJ. Comprehensive Textbook of Psychiatry/III. 3rd edition. Baltimore: Williams and Wilkins, 1980: pp. 3245-58.

[88]     La confusión de conceptos puede ser incluso un problema semántico. Sin embargo, la misma no se justifica en el ámbito científico. El diccionario Webster’s ofrece una clara definición del término potencial. “Having the capacity or strong possibility for development into a state of actuality”. Websters Third New International Dictionary. (Unabridged) Springfield: G&C Merriam, 1976.

[89]     Gleick E. Op. cit., p. 18.

[90]     Samples K. Op. cit., p. 43.

[91]     Melton JG. Encyclopedia of American Religions. 5th edition. Detroit: Gale Research, 1996: p. 710.

[92]     En entrevista con El Universal (Primera plana, 12 de mayo de 1997). De la Torre declaró que no consideraba potencialmente suicida a dicha organización. Posteriormente este autor le preguntó en qué basaba dicha afirmación y expuso su hipótesis de la necesidad de un discurso inductivo previo.

[93]     Existen cartas internas de dicha organización, fechadas desde 1972, en las cuales se confirma la existencia de un numeroso grupo interno que hace votos de obediencia incondicional al líder de La Luz del Mundo. Francisco Méndez, ex pastor de la organización, quien además fue persona de confianza del fundador, afirma que esto data desde 1964, año que coincide con el inicio del delirio mesiánico de Samuel Joaquín, según se ha documentado médicamente (Mascareñas J. Op. cit.).

[94]    De la Torre conoce de primera mano la capacidad de ocultar información que tienen los sistemas totales que desarrollan sus actividades en la secrecía.  Su libro Los Hijos de la Luz: Discurso Identidad y Poder en La Luz del Mundo es un buen ejemplo de ello. A pesar de la valiosa información que recopila, el trabajo no reporta el desarrollo histórico del grupo de los incondicionales, el cual es clave para entender el discurso y funcionamiento interno de la organización. De la Torre nunca contó con libertad al entrevistar a los integrantes de La Luz del Mundo, en Guadalajara, pues regularmente había una persona enviada por el liderazgo para monitorear sus actividades (De la Torre R. Los hijos de la Luz. México: ITESO, 1995: p. 50).

[95]     Disponible, esto es, en forma general y procedente de fuentes primarias verificadas. Antes de 1996 había distintos indicios que se habían filtrado al exterior de La Luz del Mundo sobre la existencia de los incondicionales, ritos de abuso sexual y represión de disidentes. El delirio mesiánico de su actual líder era ya del dominio de los científicos sociales. (Masferrer E. “Los Destellos de la Luz. Crónica de una Polémica Inédita en Nuestro País”. Revista Académica para el Estudio de las Religiones, 1997; Tomo I: pp. 57-83.) (Mascareñas J. Op. cit.)

[96]     Becerra R. y Reyes L. Entrevista videograbada con cuatro miembros activos de La Luz del Mundo. 18 de agosto de 1995. Col. Hermosa Provincia, Guadalajara, Jalisco. Archivo del Centro de Investigaciones del Instituto Cristiano de México.

[97]     Samples K. Op cit., p. 53.

[98]     Mascareñas J. Op cit., p. 95.

[99]    Marcos S. “La sombría luz del poder religioso”. La Jornada (Suplemento mensual Doble Jornada), 2 de marzo de 1998: p. 7. También confirmado en comunicaciones personales.          

[100]   Entrevista con Karem León, ex integrante de La Luz del Mundo, 18 de mayo de 1997. Archivo del Centro de Investigaciones del Instituto Cristiano de México.

[101]   Son del dominio público las denuncias de ex miembros de La Luz del Mundo que fueron testigos oculares de una golpiza propinada por la guardia personal del máximo líder religioso de La Luz del Mundo a Ignacio Castañeda, pastor de la misma agrupación, en 1981, lo cual presuntamente le ocasionó la muerte (El Universal, 21 de mayo de 1977, Primera plana). Asimismo, Moisés Padilla fue golpeado y torturado después de hacer públicas sus declaraciones acerca del abuso sexual sufrido por parte de Samuel Joaquín (La Jornada, 22 de diciembre de 1997, pág. 39) (El Universal, 20 de diciembre de 1997, pág. 15) (Siglo 21, 16 de julio de 1997, pág. 10) (El Universal, 11 de febrero de 1998, pág. 11) (La Jornada, 11 de febrero de 1998, pág. 43)

[102]   Entrevista en video con Moisés Padilla, miembro de La Luz del Mundo desde su niñez, realizada el día 22 de mayo de 1997 en Guadalajara, Jalisco. Archivo del Departamento de Investigaciones Sobre Abusos Religiosos (México, DF).

[103]   Atendido en el Antiguo Hospital Civil de Guadalajara, cuando ingresó el 10 de febrero de 1998, presentaba 69 heridas producidas por arma punzocortante que interesaban piel, tejido celular subcutáneo, músculo, arterias, venas y nervios periféricos que le produjeron una pérdida de dos litros de sangre (Reporte médico del 16 de febrero de 1998 realizado por el Dr. Alfonso Ruiz Velazco Rosas, médico adscrito al servicio de Cirugía de Tórax y Cardiovascular del Antiguo Hospital Civil de Guadalajara). La Procuraduría General de Justicia del Estado de Jalisco dictaminó que estas lesiones ponían en peligro la vida del agredido (Folio 54272, firmado por el Dr. Jesús Serrano Mendoza). El elemento ritual en las lesiones se desprende del peritaje del Dr. C. Mascareñas, basado tanto en el tipo de lesiones como en la reconstrucción de los hechos.

[104]   Al respecto se abrieron dos averiguaciones previas, ambas por golpes y amenazas (No. 14982/97 y No. 29828/97) en Guadalajara, Jalisco.

[105]   Singer MT, Temerlin MK, Langone MD. “Psychoterapy Cults”. Cultic Studies Journal, 1990; 7 (2): pp. 101-25.

[106]   Samples K. Op cit., p. 62.

[107]   Berry J. Lead Us Not Into Temptation. New York: Image Books, 1992.

[108]   Blackman RA. “The Hazzards of the Ministry”. Disertación doctoral sin publicar. Fuller Theologiacl Seminary, 1984.

[109]   Osherow N. Making Sense of the Nonsensical: An Analysis of Jonestown. Documento de la Universidad de Miami en Oxford, Ohio.

[110]   Rodríguez J. El poder de las sectas. Barcelona: Ediciones Grupo Zeta, 1997: p. 303.

[111]   Ibíd. p. 311

[112]   El gobierno federal había recibido denuncias específicas y verificables sobre lo que sucedía al interior del Templo del Pueblo.  Véase, por ejemplo, el afidavit de Deborah Layton Blakey del 15 de junio de 1978, firmado en San Francisco, California, antes de la tragedia de Jonestown (documento público del Departamento de Estado de  Estados Unidos).   

    [113]    Goldman HH. Op. cit.

    [114]    Kernberg, op. cit. (véase nota 41).

    [115]    American Psychiatric Association.  DSM IV. Op. cit.