La Guadalupana "Marca registrada"

Rodrigo Vera
Revista Proceso

La venerada imagen de la Virgen de Guadalupe ya no pertenece formalmente a los mexicanos, puesto que la Basílica de Guadalupe vendió, en "exclusividad", sus "derechos de propiedad" a la empresa estadunidense Viotran, dedicada a la transferencia de dinero entre México y Estados Unidos, cuyas oficinas centrales se encuentran en Orlando, Florida. Fue el rector de la basílica, monseñor Diego Monroy Ponce, quien vendió en 12.5 millones de dólares la exclusividad de la imagen a María Teresa Herrera Fedyk, representante en México de la trasnacional. Ambas partes celebraron el contrato el 31 de marzo del 2002, en la Ciudad de México. Ahí se estipula que Viotran es la única empresa que puede comercializar, mundialmente y por un primer período de cinco años, no sólo la imagen guadalupana, sino también la de San Juan Diego y el logotipo de la última visita del Papa Juan Pablo II a México. Sólo Viotran recalca el contrato-puede utilizar la imagen de la virgen en carteles, estampas, chamarras, encendedores, llaveros, tarjetas telefónicas, productos de madera y plástico, discos compactos, relojes de todo tipo, velas, veladoras, artículos de plástico y cerámica, textiles, laminados, objetos de oro y plata... y todo lo que se le ocurra.

La Basílica se compromete a que cada uno de estos artículos contará con una "bendición especial" de Diego Monroy o de Norberto Rivera Carrera, arzobispo primado de México. Y "las utilidades" de las multimillonarias ventas mundiales "se repartirán por partes iguales entre Viotran y la Basílica".

Sin embargo, los peritos en derechos de autor aseguran que este convenio es "totalmente ilegal", ya que, de entrada, la jerarquía católica "no es propietaria de la imagen" para venderla como si fuera el logo de una marca comercial.

Ramón Obón León, uno de los más prestigiados especialistas en derecho de autor, sostiene: "La basílica no es la titular absoluta de la imagen de la Virgen de Guadalupe, la cual pertenece a todo el pueblo mexicano. De manera que no puede haber exclusividad. Además de que la reproducción de la imagen siempre ha sido de dominio público".

Obón se apoya en la Ley Federal del Derecho de Autor, cuyos artículos 157 y 159 estipulan que "es libre la utilización" de las obras artísticas de carácter popular que "no cuenten con autor identificable", como es el caso de la guadalupana.

El perito ejemplifica: "Es como si quisiera venderse en exclusiva la imagen de Jesucristo. ¿Quién es el propietario de esa imagen? Pues nadie en particular, porque también es de dominio público y cualquier creyente puede reproducirla".

Por su parte, Jesús Ferral Novoa, director de Cronopolis, una organización social dedicada a defender el patrimonio cultural del país, coincide en que el contrato es a todas luces ilegal: "¡No puede ser! Este contrato contraviene el espíritu de todas nuestras leyes, entre ellas la misma Ley de Asociaciones Religiosas y Culto Público, que prohibe a las asociaciones religiosas tener fines de lucro. Resulta increíble que la Iglesia haya vendido a los estadounidenses la imagen guadalupana, uno de nuestros máximos símbolos de identidad nacional".

--¿Una traición?

--¡Por supuesto! Una traición muy grave y una ofensa a todos los mexicanos. No existen palabras para calificar ese acto de entreguismo. Es como si la jerarquía ca