El Tele-evangelista Paul Crouch denunciado por sostener relaciones homosexuales con su chofer, un pedófilo convicto y ex-adicto a la cocaína.

 

De acuerdo a la prestigiosa revista evangélica Christianity Today, el predicador neopentecostal estadounidense Paul Crouch no es sólo uno de los Tele-evangelistas más famosos de los Estados Unidos. Crouch es también un personaje controversial por su persistente mensaje de “confesión positiva” y teología de la prosperidad, una interpretación del Evangelio que asegura que la voluntad de Dios para cada creyente es llegar a ser millonario, o, al menos, rico.

Pero Paul Crouch es mucho más que todo lo anterior. Como fundador y presidente de Trinity Broadcasting Network, el Reverendo Crouch es el dueño de facto de la cadena televisiva religiosa más grande del mundo. De acuerdo a cifras publicadas en el número de septiembre de Christianity Today, el emporio de Paul Crouch, que tiene su sede en California, cuenta actualmente con 10,000 estaciones de televisión, incluyendo redes de trasmisión por cable afiliadas que trasmiten 24 horas al día internacionalmente a través de 43 satélites.

El mes de septiembre de 2004 resultó ser uno de los más críticos en la historia de la cadena televisiva, la cual depende financieramente de los donativos voluntarios de millones de creyentes de diferentes denominaciones. Una detallada investigación periodística, publicada en el diario Los Angeles Times en primera plana el día doce del mes pasado, reveló que, en 1996, Paul Crouch, presidente de TBN, sostuvo relaciones homosexuales con E. Lonnie Ford, uno de sus empleados de la cadena televisiva.

Lonnie Ford fue despedido un par de años después de su puesto como asistente de Crouch en TBN. Poco después, Paul Crouch y su equipo de abogados pagaron casi medio millón de dólares para que el ex-chofer de Paul Crouch, de 41 años, no revelara la presunta relación homosexual con el famoso Tele-evangelista. Un hombre de 70 años, casado y con hijos.

El meticuloso reportaje de Los Angeles Times puso en cuestionamiento público, no solo la moralidad del Tele-evangelista de prosperidad, sino la forma turbia en que Paul Crouch maneja el dinero de miles de fieles donantes evangélicos. Los 425,000 dólares que recibió Lonnie Ford para comprar su silencio, no salieron de los bolsillos de Paul Crouch, sino de las arcas de la empresa televisiva. Eso, a pesar de que el mismo Crouch se ha asegurado un salario de más de 800,000 dólares anuales, además de otros muchos beneficios.

Los registros de la televisora evangélica muestran también sospechosos pagos de deudas personales del chofer del Tele-evangelista. En octubre de 1996, precisamente alrededor de la fecha de los primeros encuentros homosexuales, TBN expidió un cheque por 12 mil dólares para esos efectos. El chofer de Paul Crouch fue recompensado también de otras maneras. Por ejemplo, se le permitió vivir sin pagar renta en uno de los departamentos ubicados en los cuarteles generales de la cadena televisiva.

Loonie Ford recibió más que favores económicos y vivienda gratuita. Su largo historial de problemas con la justicia estadounidense, pronto lo enredó en un lío judicial más, cuando fue arrestado por consumo de drogas e incumplir las condiciones de un juez que le había puesto en libertad condicional.

De acuerdo al reportaje de Los Angeles Times, el ministerio de TBN acudió de inmediato al rescate del nuevo amante de Paul Crouch. Oficiales de la cadena televisiva instaron al juez a que dejara libre a Ford. Ruth M. Brown, hermana de Crouch, así como el director de personal de TBN, escribieron cartas testificando al juzgado del buen carácter del chofer del Tele-evangelista.

No era ésta la primera vez que Ford esperaba sentencia por romper la ley. En 1994, Loonie Ford fue enviado a prisión 6 meses en el condado de San Bernardino, California, luego de haber sido hallado culpable de tener relaciones homosexuales con un menor de edad. Poco después de quedar libre, quedó preso de nuevo, esta vez en la cárcel del condado de Orange County, por posesión de cocaína.

En ambas ocasiones, extrañamente, Loonie Ford fue inmediatamente recibido de nuevo como empleado de la televisora religiosa, al salir de prisión.

En agosto de 1997, mientras estaba de vuelta en la cárcel tomando un programa de rehabilitación de drogas, ordenado por otro juez, Jay Jones, un alto oficial de TBN, escribió a los oficiales del sistema penitenciario informándoles que Loonie Ford era aun considerado trabajador de TBN, y que su puesto estaba seguro, aguardándole hasta que saliera libre.

Ford quedó desilusionado cuando cumplió su sentencia en febrero de 1998 y fue informado que, esta vez, no podría trabajar más en la televisora religiosa más grande del mundo. Esto marcó el punto de ruptura: Loonie no era más el amante protegido de Paul Crouch. Ford amagó, entonces, con demandar al presidente de TBN por despido injustificado y revelar detalles de su relación homosexual. Fue entonces cuando los abogados de la televisora religiosa, firmaron un acuerdo laboral con Ford, por 425 mil dólares. A cambio de dinero, Ford se comprometía a no iniciar una demanda contra TBN y a guardar silencio sobre sus aventuras sexuales con el famoso predicador de prosperidad.

Pero los ejecutivos de TBN se llevaron una sorpresa en abril del año pasado, al enterarse que Loonie Ford había escrito un libro entero detallando los encuentros íntimos que tuvo con Paul Crouch, quien tiene actualmente 70 años, 30 más que su ex-chofer.

De inmediato, los abogados de la televisora TBN se movieron a la ofensiva para impedir la publicación, ofreciendo esta vez comprar los derechos del libro por un millón de dólares. El abogado de Loonie Ford, Eugene Zech, pidió una cifra más elevada, y no llegaron a un acuerdo. El asunto terminó ante un tribunal de arbitraje para considerar si Loonie Ford podría publicar legalmente el libro, dado que en 1998 recibió casi medio millón de dólares a cambio de guardar silencio sobre su relación sexual con Crouch.

Paul Crouch ha negado los cargos de homosexualidad, y TBN ha insinuado que se trata de una campaña de fuerzas demoníacas para desprestigiar al Tele-evangelista y su ministerio. Hasta ahorita, su equipo de abogados ha logrado detener en las cortes de justicia, la publicación del mencionado libro.

A pesar de ello, ha sido inevitable que detalles hayan comenzado a filtrarse a la prensa, algunos provenientes de fuentes insospechadas. 

Los Angeles Times cita una declaración judicial fechada en 1998,  en la cual Mario C. Licciandello, ex-guardaespaldas del famoso predicador de fe y prosperidad, Benny Hinn, testificó formalmente ante un juez que Hinn relató a varios de sus empleados “sobre una relación sexual que Paul Crouch tuvo con su chofer”. A lo anterior, añadió que Crouch se justificó diciendo que los hechos ocurrieron “estando ebrio”.

Otro empleado de Benny Hinn, Rick Jones, un ex-oficial de policía y ministro ordenado que trabajó para Hinn, corroboró la declaración de Mario Licciandello: “Le causó tanta repugnancia que se levantó de su asiento y se fue caminando”, dice Los Angeles Times.

En un interesante análisis de Ted Olsen, la prestigiada revista evangélica Christianity Today (13/09/2004) insinúa la paradoja de que los testimoniales más creíbles para el auditorio de Crouch, provengan precisamente del campamento de Benny Hinn, quien no sólo coincide con Crouch en la teología de fe y prosperidad, sino que tiene uno de los programas más vistos en la televisora TBN y es una persona cercana a Paul Crouch.

Olsen observa astutamente que si los miles y miles de donantes que sostienen a la televisora religiosa de Crouch se ven influidos por el artículo de Los Angeles Times, podrían forzarlo a renunciar. Eso podría traer consecuencias financieras devastadoras para la cadena televisiva evangélica más grande de todo el mundo.

Si eso sucede, la trasmisión de los programas del mismo Benny Hinn estarían en riesgo.

Crouch, recuerda Olsen, es famoso por sus profecías “mortales” contra sus críticos. En 1997, Crouch oró públicamente lo siguiente: “Dios, proclamamos muerte contra cualquiera cosa o persona que levante su mano contra este ministerio que te pertenece a ti...”

Finalmente, concluye Olsen, después del reportaje de Los Angeles Times la cuestión será esperar a ver si los donantes de Crouch ven la historia publicada por ese diario “como una revelación, o un ataque demoniaco...”. La historia, sostiene por su parte Los Angeles Times, “ya no es solamente un rumor”.

El problema es escandaloso, no sólo porque los 425 mil dólares que TBN pagó en 1996  para que no se divulgara la presunta relación homosexual de Paul Crouch con su empleado, procedían de los donativos de sus fieles. El problema es que ese dinero, aunado al ofrecimiento de un millón de dólares extras, por Dennis G. Brewer, abogado de TBN, para comprar los derechos del libro de Loonie Ford, parece una admisión tácita de culpa.

Y la indiscreción de Benny Hinn corroborado con su staff sobre el affair del Tele-evangelista, apuntan precisamente en esa dirección.

Los Angeles Times documenta que el mismo abogado de TBN, Dennis Brewer, escribió en 1998 sobre el impacto que causó al hijo menor de Paul Crouch descubrir el secreto:

“Estoy devastado. Tengo que enfrentar el hecho de que mi padre es homosexual”

 

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