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Esta es la continuación del Artículo Un
Estudio Psicoanalítico sobre la Relación Líder-Feligresía
en Dr.
César Mascareñas de los Santos
Si el caso de Samuel Joaquín es un narcisismo maligno (NM), las repercusiones sobre los que le rodean podría llegar a ser aún más graves. Los enfermos de NM son personas que pueden aparentar ser muy empáticas, y de esta manera lograr la manipulación de los demás. Pero en el fondo, tiene como fin dañar a las personas a su alrededor.58 Es decir, son controlados por deseos de destrucción predominando el afecto negativo sobre el positivo.59 Esto podría explicar ciertas conductas aberrantes y desviaciones en el caso del máximo líder de La Luz del Mundo, como son: el placer en las conductas sádicas60 como la violación, la pedofilia, golpear mujeres para disminuir sus tensiones nerviosas,61 propinar mordidas a jovencitas,62 etc. El sadismo es la característica diferencial entre esta patología y otros tipos de Narcisismo que son menos graves.63 Si nos encontramos ante un caso de Narcisismo Maligno, toda la estructura jerárquica, la ostentosa simbología y proyecciones grandiosas de imagen institucional que son características en La Luz del Mundo, sólo sirven para alimentar el Ego de Samuel Joaquín. De hecho dichas estructuras serían directamente fomentadas por él, para lograr ese mismo fin. Debemos recordar que semejantes apetencias desmedidas son sólo monstruosas sobrecompensaciones que se dan en casos como el de los Narcisos Malignos, pues en el fondo se sienten inferiores a los demás.64 Sin embargo en tales patologías difícilmente se acepta el hecho, creando como consecuencia este complejo sistema para intentar resolver conflictos internos.65 Si a esto añadimos un examen de los mecanismos que rigen la conciencia moral en el ser humano el caso del narcisismo maligno se vuelve aún más complejo. Está clínicamente comprobado que aunque ciertos individuos parecen tener un anesteciamiento de la conciencia, la realidad es que esto es sólo en apariencia; se muestran insensibles ante el daño que provocan a otros, pero los narcisos saben el sufrimiento que ocasionan y reprueban su propia conducta. Esto genera a su vez impresionantes derivaciones para intentar acabar con el sentido de malestar que una conciencia violada acarrea en forma irremediable. Las manifestaciones clínicas de una conciencia culpable han sido bien estudiados por el Dr. H. Baruck en su obra clásica Psiquiatría Moral Experimental.66 En ellas se detalla particularmente la autojustificación desmedida como signo patológico. A mayor culpabilidad, explica Baruck, mayores y más vehementes serán los esfuerzos por presentar una fachada de moralidad. Por otra parte, la culpabilidad se expresará asimismo en un incesante esfuerzo por autojustificarse y sobre todo, persiguiendo a las víctimas a quienes se ha agredido. Posteriormente para desviar la atención de sus acciones añadirá aún más justificaciones, y la persona con conciencia culpable se asumirá a su vez perseguida; provocándose el clásico cuadro de perseguido-perseguidor de Trelat.67 Al respecto llama la atención un desplegado firmado personalmente por Samuel Joaquín que apareció recientemente en varios diarios de circulación nacional y en el extranjero a la vez. El mismo tiene aparentemente el propósito de dar respuesta a distintos y muy puntuales señalamientos que ex-integrantes de su organización han hecho públicos en los últimos meses ante distintos medios de comunicación en nuestro país. (Particularmente prácticas de abusos sexuales rituales y otros tipos de agresión). En dicho desplegado el líder de La Luz del Mundo se califica a sí mismo como: honesto, responsable, propagador de los valores cristianos, patriota, promotor de la libertad, defensor apasionado de la verdad y los valores humanos, propagador del derecho a la vida, luchador inflexible contra la mentira, la injusticia, la ignorancia, la inmoralidad y el desenfreno. Continuando con la apología, Samuel se considera un hombre humilde, de vida transparente y honorable; en su ánimo personal no hay intimidación ni amenazas contra sus detractores. En él no hay tampoco afán de defenderse, ni de calumniar y se refiere a su persona como poseedor de una moral intachable.68 En contraste, en la misma inserción periodística califica sin distinción alguna a las personas que han emitido críticas o denuncias acerca de su conducta con los siguientes adjetivos: perros rabiosos, mentes degeneradas, mentes perversas y sucias, desviados morales, perversos, resentidos, protagónicos, infectados, rencorosos, sedientos de venganza, calumniadores, difamadores, mentirosos, inventores de falaces argumentos, irresponsables, quienes, según el líder, expresan sus argumentos "en ese lenguaje de burdel, abominable y execrable" y los mismos "han adquirido trascendencia" ante la opinión pública por que considera que en los seres humanos hay "una natural predisposición morbosa de curiosidad malsana", para evaluar los temas de índole religioso. Ya sea que el
diagnóstico presuntivo se incline por el Trastorno Delirante Paranoide o establezca el Narcisismo maligno como la patología subyacente a la
conducta de Samuel Joaquín, lo cierto es que las investigaciones que se han
hecho muestran que estamos frente a un caso muy delicado, pues nos encontramos
ante un individuo que ejerce gran influencia sobre cientos de miles de
personas, pero que al mismo tiempo ha perdido contacto con la realidad. Por
otra parte se puede tratar de lo que Hochman define como un sociópata
altamente funcional,69 en una posición tal de influencia y poder, que tiene la capacidad de
destruir y devaluar a otros seres humanos sin importar las consecuencias, ni
mostrar el más mínimo pesar por sus acciones. Estos diagnósticos no son
excluyentes, inclusive es común encontrar la sociopatía en el narcisismo
maligno.
Impresión diagnóstica grupal: trastorno psicótico compartido La fuerza y la cohesión de un grupo social determinado, está dada por el tipo de liderazgo y por la identificación del grupo con él.70Siendo Samuel Joaquín una persona de raza indígena, 71 la identificación masiva de la mayoría de los integrantes de La Luz del Mundo con su líder es muy fuerte ya que "es de los nuestros", "es de la misma raza", "se identifica con nosotros."72 Esta característica ha facilitado la transmisión de los delirios paranoicos y de grandeza del líder hacia la feligresía y la comprensión de esta dinámica nos ayuda para corroborar el diagnóstico psiquiátrico grupal. Toda la evidencia clínica muestra que durante muchos años sectores de la Iglesia La Luz del Mundo han padecido lo que médicamente se conoce como un Trastorno Psicótico Compartido. Este padecimiento se caracteriza por la aceptación acrítica de las creencias delirantes del líder. Desarrollándose dentro de él, un patrón de conducta de Dominación-Sumisión, correspondiendo al líder la parte dominante y a la feligresía la parte sumisa.73En este caso la autoridad que ejerce el líder, le sirve para transmitir las ideas psicóticas al grupo sumiso. De esta manera el círculo de adeptos más cercano, comparte los mismos delirios de Samuel Joaquín. Esto en cuanto a las ideas delirantes acerca de su identidad mesiánica, grandeza personal y obsesiones persecutorias. Las personas afectadas, hasta antes de entrar en contacto con él, estaban prácticamente sanas. La intensidad en la gravedad del Trastorno Psicótico Compartido, esta dada por la cercanía con el Patrón Dominante. De tal manera que, a mayor contacto con el líder, el comportamiento psicótico transmitido, será mas fuerte.74
Transmisión colectiva de los delirios paranoides Los delirios paranoicos de Samuel Joaquín, han sido transmitidos a sectores de la feligresía, sobre todo a sus seguidores más cercanos, por medio de complejos mecanismos grupales. Es importante puntualizar que las ideas paranoicas en seguidores son secundarias a la disfunción psicológica del líder y al fuerte adoctrinamiento recibido dentro de la agrupación.75 Vale la pena recordar que en el caso más famoso de suicidio colectivo por motivaciones religiosas que registra la historia moderna, cientos de personas bebieron voluntariamente cianuro disuelto en Kool-Aid para quitarse la vida. Una de las causales de este evento fue el continuo adoctrinamiento paranoide que recibían de parte de Jim Jones. De hecho, esta fue la razón por que las más de 900 personas salieron de Estados Unidos hacia Guyana antes de la tragedia. Las ideas paranoicas transmitidas eran tan bien recibidas por el grupo, que ya habían practicado durante meses la forma en que iban a realizar el suicidio colectivo.76 Su líder les había dicho que había una conspiración del Gobierno contra ellos. 77 En contraste, el Gurú
Bagwan Shree Rajneesh, jefe de una comuna religiosa de cientos de personas, en
Oregon E.U., logró convencer a sus seguidores en contra de toda evidencia
objetiva, de que era necesario exterminar a los habitantes de una ciudad. La
población, era percibida según el esquema mental de Rajneesh como una temible
amenaza. El resultado fue el envenenamiento de una presa hidráulica y otros
actos delictivos.78
La conspiración mundial Existen diversas formas en que se observan las obsesiones paranoicas transmitidas por Samuel Joaquín a sus seguidores. Un ejemplo es el grupo de colaboradores más cercano, quienes perciben (sistemática e indistintamente de las evidencias que se presenten) a cualquier persona u organización que haga críticas a la iglesia, como "agentes satánicos", y "enemigos" que forman parte de fabulosos complots y conspiraciones.79 Como muestra de la conducta paranoica transmitida, voceros oficiales de la organización y miembros activos de La Luz del Mundo, perciben constantemente complots de dimensión mundial contra su iglesia y contra Samuel Joaquín. En fechas recientes, y a raíz de una serie de denuncias públicas sobre la conducta de su máximo dirigente, los portavoces de la agrupación a través de revistas de circulación interna han inculpado a un sin fin de organizaciones como fraguadores de dichas conspiraciones. El Vaticano, TV Azteca y Televisa, el periódico El Universal y La Jornada, el Opus Dei y los Jesuitas, Asociaciones Civiles, la iniciativa privada en México, la Secretaría de Gobernación, antropólogos e investigadores, iglesias protestantes norteamericanas y una entidad imaginaria a quien llaman El Anticristo, etc. Se han confabulado para "exterminar" (sic) a los cientos de miles de miembros de la iglesia La Luz del Mundo. Según su propia versión y sin aportar más prueba que el dicho de Samuel Joaquín, el complot existe y no les cabe la menor duda de que se está llevando a cabo, por más inverosímil o absurdo que sea el pensar en que grupos con intereses tan distintos y a veces antagónicos entre sí, se puedan concertar con fines de tan poca trascendencia. La transmisión de los delirios paranoicos de Samuel Joaquín a sus seguidores inmediatos, tiene también otras repercusiones. El grupo inmediato que escribe, publica y comunica la postura de la iglesia, a su vez tiene ascendencia jerárquica de autoridad sobre otros y esto facilita la transmisión del delirio a la feligresía en general. Esto es, un miembro común de La Luz del Mundo en Guadalajara, al leer la literatura editada por su liderazgo, oyendo 3 veces al día la misma historia y siendo coartado en su libertad de accesar información del exterior80 puede empezar a pensar que realmente puede existir un complot y una persecución mundial. De allí es fácil llegar a creer con total convicción en la existencia de enemigos concretos, aun cuando la realidad objetiva niegue la existencia de éstos. Delirios colectivos de persecución han provocado grandes tragedias en el ámbito religioso, como lo hemos mencionado anteriormente. En todo los casos, es el líder quien transmite a su feligresía los delirios paranoicos, a través del trastorno psicótico compartido. Como reaccionarán
sectores de la iglesia La Luz del Mundo conforme progresa la
psicopatología colectiva o qué nuevos delirios y qué tan rápido serán
transmitidos en un futuro a los fieles, es un cuestionamiento que surge al
examinar esta información ¿qué sucederá según se fortalezca la siege
mentality característica de eventos como los de Waco o de Verdad
Suprema en Japón? 81 La pregunta queda en el aire, pero un críptico mensaje en la
revista Concepto que edita La Luz del Mundo (agosto de 1997) nos
podría dar una idea: "México pagará muy duro su pecado" dice amenazante
el editorial (página dos) en respuesta a señalamientos críticos, de distintos
sectores de la sociedad mexicana hechas en los últimos meses.
Delirios de grandeza grupales No sólo los delirios paranoicos son susceptibles de compartirse. Cuando un grupo social tiene como líder a un individuo con delirios de grandeza, éstos también pueden ser transmitidos. La organización puede llegar a percibirse a sí misma como importantísima, grandiosa y omnipotente.82 En el caso de La Luz del Mundo, las pruebas recabadas indican que la grandeza que se autoadjudica Samuel Joaquín, también es transmitida a sus seguidores por medio de los mecanismos descritos en el Trastorno Psicótico Compartido. Al operar este mecanismo, el grupo recibe grandes gratificaciones debido a que: 1) Se proyectan en la grandeza de su líder, 2) Se consideran poseedores de una posición privilegiada y 3) Son diferentes a todos los demás por la exclusividad del grupo.83 Un buen ejemplo de esto se encuentra en la siguiente prosa, en donde la grandiosidad mesiánica del líder es apropiada por sectores de la feligresía: "El glorioso Hermano Samuel Joaquín... el hijo predilecto del Altísimo y elevado a la santidad más excelsa por su bondad congénita y su genio organizativo. La Hermosa Provincia perfumada flor del jardín del Creador... sus ramas purificadas se extienden, por todos los países del planeta... Transformándose la iglesia del Dios Vivo, en isla salvadora de toda la humanidad".84 Otra muestra de lo anterior es, de nueva cuenta, el delirio de persecución. Este no sólo indica la percepción paranoide del mundo exterior. También implica una conceptualización falsa y desmedida de la importancia del grupo en el contexto mundial. Dicho de otra manera, para que existan conspiraciones de la envergadura que proclaman los dirigentes de La Luz del Mundo, se sobreentiende que dicha organización es extremadamente importante. Tanto, según la apreciación de Samuel Joaquín, que se confabula el mundo entero 85 para tratar de borrarla de la faz de la tierra.86El complot internacional se debe, según La Luz del Mundo "a su limpieza", a "su pureza doctrinal", a un intento de frenar "su expansivo crecimiento"; la envidia de los enemigos de la secta y el odio de seres invisibles,87 se aducen como explicación ante los fieles y se adopta como realidad por muchos adeptos. Es más fácil que un
grupo social funcione como psicótico a que lo haga un solo individuo, pues en
grupo es más sencillo que se despierten los niveles primitivos de la mente.88
Si tomamos en cuenta que es en este lugar donde residen los sentimientos y
emociones,89 el participar de actividades grupales, aunque se trate de gente funcionalmente
psicótica, puede ser intensamente gratificante. Cualquier persona dentro de la
organización, puede dejar de funcionar normalmente al ser gobernada por el
grupo, que al ser delirante, lo envuelve en la psicosis colectiva.90 En La Luz del Mundo, se han observado este tipo de
comportamientos. En su celebración de la Santa Cena en agosto de 1991, Samuel
Joaquín expuso en un momento intensamente solemne que Dios "le había pedido
la Iglesia".91 El críptico mensaje se hizo más claro cuando explicó que había tenido una
lucha con Dios, suplicándole que todavía no se la llevara y
que le diera otra oportunidad. De acuerdo a testigos
presenciales esto provocó una conmoción generalizada entre los miles de
asistentes; se oían lamentos y llantos incontenibles, los fieles caían por las
calles de la colonia Hermosa Provincia en súplicas vehementes por una nueva
oportunidad y agradeciendo la oportuna intercesión de su vicario. La conmoción
dio lugar a que la Secretaría de Gobernación investigara al respecto
preocupada por lo que podía suceder en la celebración el siguiente año.
Inclusive se tomaron medidas para asegurarse que el pan y el vino que se
distribuiría en la próxima celebración no fuera a ser el medio para que Dios se llevara a la Iglesia.92
Mecanismos de transmisión Alimentado por los delirios de grandeza, Samuel Joaquín ejerce un control completo sobre sus seguidores inmediatos. De tal manera que como se mencionó anteriormente, en el grupo de los incondicionales, él determina como se llevarán a cabo los matrimonios. Es decir, Samuel Joaquín decide el cónyuge de sus fieles en esta élite.93 El permitirle elegir a la persona con quien casarse es una demostración de la confianza depositada en él.94 El grupo de los incondicionales se identifica en mayor grado que el feligrés común con su líder debido a la cercanía especial con él, este es un elemento importante para la transmisión del Trastorno Psicótico Compartido a otros sectores de La Luz del Mundo. La particular estructura piramidal de autoridad y las líneas verticales y rígidas en que ésta se ejerce, hace de los incondicionales los representativos de Samuel Joaquín ante los miembros regulares de La Luz del Mundo. Los incondicionales son, en otras palabras, los transmisores de la voluntad divina, los ojos, las manos, la expresión de Samuel Joaquín, y en cierta forma participan, por su cercanía, de su misma imagen e identidad. Esto facilita la transmisión de las ideas delirantes y la psicosis. Esta relación de dominación sobre el grupo más general, les confiere autoridad especial y poder.95 La gran relevancia que tiene la figura de Samuel Joaquín en la mente de sus seguidores, el hecho de estar cerca de él (como el caso de las Vestales), los hace sentirse importantes, influyentes y con autoridad. Lo que a la postre retroalimenta el pensamiento delirante.96 Al analizar estas conductas y sus dinámicas, se entiende claramente la razón por la cual Samuel tiene un equipo de mujeres que le ayudan a cometer abusos de tipo sexual. Ellas saben que las violaciones son delitos, que son acciones que atentan contra la integridad de las personas. Y sin duda alguna reprueban y abominan la violación per se. Sin embargo, cuando el que comete dichos actos es el líder, para ellas (por el delirio de grandeza transmitido, y considerándose asistentes privilegiadas de quien ven como un ser divino) se convierte en un acto piadoso. Esto es debido a lo que simboliza en sus mentes Samuel Joaquín. Aunque la realidad objetiva les muestra el daño que se provoca, al tomar en cuenta la figura de su líder, niegan esta realidad y colaboran con los abusos. Están de tal manera psicotizadas que realmente creen que están haciendo un beneficio al servir al varón de Dios.97 Los colaboradores inmediatos de Samuel Joaquín, son los encargados de transmitir a la feligresía en general, los delirios de grandeza de éste y las ideas paranoides. Los pastores juegan un papel importante, así como la himnología de La Luz del Mundo. Dicha Iglesia celebra
cerca de 20 reuniones semanales (3 diarias, promedio). De esta manera el
asistente habitual, recibe un bombardeo continuo de información selectiva y
distorsionada. Lo anterior se conjunta con el estricto control que ejerce la
cúpula para impedir que reciban información de otras fuentes 98 y las restricciones para tener contacto con el exterior.99
Algunas repercusiones psicosociales Los delirios de grandeza en el Trastorno Psicótico Compartido (TPC) tienen repercusiones en la forma en la que los que lo padecen conceptualizan al mundo exterior. De tal manera que los que no veneran a la persona de Samuel Joaquín, o aquellos que hacen críticas o denuncias sobre él se consideran "irredimibles",100"réprobos",101 "impíos",102 etc. En otras palabras se perciben como enemigos, pues al hacerse críticas o rechazarse el culto a la figura central de dicha religión, se siente aludida la feligresía que se proyecta en la grandiosidad de su líder. Uno de los últimos desplegados de La Luz del Mundo en periódicos nacionales, refleja este mismo patrón de pensamiento. Son estos delirios los que producen que los sectores de dicha iglesia que ya participan del cuadro patológico, se comporten en ocasiones en forma antisocial.103 Por otro lado, muchos de
los que han sido sexualmente abusados, no se atreven a comentar sus
experiencias, ya que sería ir en contra de la persona que para ellos es la
divinidad misma, a la que han llegado a venerar. Temen hacerlo y el solo hecho
de pensarlo, les crea una severa angustia.104El
resultado de esto, son vidas frustradas con constantes depresiones y
pensamientos de culpabilidad. En realidad ellos, que son las víctimas de un
proceso psicótico, se sienten los culpables debido a la grandeza y pureza de su agresor.
Tratamientos y perspectivas a futuro El panorama observado indica que Samuel Joaquín y su grupo inmediato, por causa del TPC presentan una problemática de salud pública. La intervención médica de la Secretaría de Salud está plenamente justificada y es una obligación gubernamental, pues se trata de la propagación endémica de una patología verificable y peligrosa. Para llevar a cabo un tratamiento efectivo del Trastorno Psicótico Compartido la ciencia médica establece que es necesario separar a la colectividad sumisa de la parte dominante.105 Si esta separación no se lleva acabo, el padecimiento se perpetuará. En los casos en que se ha iniciado el tratamiento, la salud mental de los individuos que participaban de la psicosis delirante pueden ser fácilmente restablecidas.106 En el caso de la parte dominante, esta requiere de tratamiento médico y en ocasiones farmacológico para alcanzar su rehabilitación.107 Casos particulares que a título personal opten por el tratamiento médico, deben ser tratados de acuerdo a los criterios clínicos que la medicina ha establecido para los delirios y estados psicóticos. En el caso de las víctimas de dichas conductas, existen parámetros bien establecidos para el tratamiento de la Neurosis Post-Traumática, las depresiones y las disfunciones propias de aquellos que han sido objeto de agresiones sexuales. La ciencia médica se verá relegada a tratar, como ya lo ha venido haciendo, sólo los efectos y no la etiología, en el caso del Trastorno Psicótico Compartido en La Luz del Mundo de no implementarse medidas integrales por las autoridades competentes para solucionar la problemática de fondo. Esto es, los médicos seguiremos atendiendo las consecuencias de los delirios paranoides y de grandeza, de la psicosis y los narcisismos malignos, como son las violaciones, el estupro, las neurosis post-traumáticas, las depresiones y lesiones por conductas violentas, etc., como ha venido sucediendo desde hace años con las personas afectadas. Dada la inestabilidad y peligrosidad del líder principal y su círculo íntimo de colaboradores (condición inherente a los TPC’s), no es improbable que en un futuro, la ciencia médica se extienda a aportar diagnósticos forenses de personas que se suiciden por indicaciones del máximo líder, o que en su defecto maten a otros al llegar al extremo los delirios paranoides y los cuadros de psicosis colectiva. Desde la perspectiva de la medicina, el Trastorno Psicótico Compartido que se presenta dentro de La Luz del Mundo, es finalmente un problema orgánico que, a similitud de otras patologías, es susceptible de transmisión aunque por mecanismos distintos. En sentido epidemiológico, no hay diferencia entre un brote de cólera y una forma de locura contagiosa que se esparce causando daño a la sociedad. Por esta razón, el TPC debe ser tratado como problema de salud pública en forma eficaz e inmediata de acuerdo a los lineamientos que la ciencia médica establece y en el mayor interés tanto de los integrantes de La Luz del Mundo, como de la sociedad en general. Si por desconocimiento u omisión, o encubrimiento por intereses políticos, las autoridades competentes no tomasen cartas en el asunto como hasta hoy ha sucedido, la única alternativa de tratamiento seguirá siendo la atención especializada a aquellas personas que a través de los años han ido solicitando asistencia médica en forma particular. Aunque el alcance
colectivo de esta última opción es limitado, esta alternativa seguirá siendo
viable y altamente efectiva para tratar casos individuales o familiares. Notas Bibliográficas
Referencias Bibliográficas
Sobre los Autores Jorge Mascareñas Ruiz es Médico y Psiquiatra. Egresado de la Universidad Autónoma de Nuevo León y especializado en el Hospital Universitario de Monterrey. Subespecialidad en Psicoanálisis. Actualmente es Catedrático de Psiquiatría en la Facultad de Medicina de la U.A.N.L. y maestro del Post-grado en el Hospital Universitario. César Mascareñas de los Santos es Médico e Investigador. Egresado de la Universidad de Monterrey y especializado en el Instituto Nacional de Pediatría. Ha hecho aportaciones al campo de la ciencia médica, publicados en la Revista Mexicana de Pediatría y en dos libros de Investigación médica. Actualmente realiza su tesis para el grado de Doctor en Psicología con el tema: "Psicopatologías inducidas: Efectos en la mente de los procesos de adoctrinamiento en algunos Nuevos Movimientos Religiosos". |
