Droga, sexo y crimen en entrañas de la secta;
Samuel Joaquín, el "apóstol"

• Ha transgredido los límites de la autoadoración; "Soy el rey", suele gritar •
• Dejé la iglesia cuando supe que el líder había cometido violaciones, revela Flores González •

Marco Lara Klahr
(Primera de dos partes)

 
Tiene gustos peculiares el "Siervo de Dios". No ya las lluvias de pétalos de rosa que niñas lanzan a su paso. No bastan las emulaciones de coros celestiales en torno suyo. No ya las multitudinarias alabanzas a este "apóstol" tapatío. No es suficiente la escultura dorada que representa a un ángel postrado, la cabeza entre las alas, atento a su "divino mensaje" en los oficios religiosos. Cuatro testimonios de víctimas suyas bocetean el perfil de Samuel Joaquín, un hombre que ha transgredido los límites de la autoadoración, que fue "tocado" por la imagen de Alejandro Magno y, en medio de escenas de droga, lascivia y crimen, conduce a su rebaño bajo el manto de La Luz del Mundo.

 

"SOY EL REY", SUELE GRITAR.

Tres mujeres y un hombre estuvieron subrepticiamente en la ciudad de México. Por iniciativa propia, "para evitar que cientos de personas sufran más daño, quisimos venir a denunciar públicamente a Samuel Joaquín, y lo haremos por la vía judicial en Guadalajara", ciudad en la que vive.

Los cuatro, entrevistados por EL UNIVERSAL, nacieron o pasaron gran parte de su existencia en la colonia Hermosa Provincia, donde está asentada la "sede internacional" de la Luz del Mundo, nombre con el cual se conoce a la Iglesia del Dios Vivo, Columna y Apoyo de la Verdad, la Luz del Mundo, el segundo grupo religioso más importante en México, sólo superado por la Iglesia católica.

Fundada el 6 de abril de 1926 por Eusebio Joaquín González, el "Apóstol Aarón Joaquín", y actualmente encabezada por Samuel Joaquín, su hijo, la Luz del Mundo dice tener presencia en América y Europa, con 3,500 templos y cinco millones de seguidores, de los cuales 1.5 millones se concentran en México y, particularmente, en el estado de Jalisco.

De noche, en las fiestas de la Luz del Mundo, mediante un equipo de 300,000 dólares, el cielo de Guadalajara es iluminado con rayos láser lanzados desde su monumental templo, el cual tiene una altura de 83 metros, capacidad hasta para 15,000 personas, un zoológico en sus alrededores y se halla al centro de la Hermosa Provincia.

Es conocido el origen priísta de la Luz del Mundo, lo mismo que su voto corporativo incondicional al PRI y su proximidad con la vieja clase política jaliscience. Además, cada 15 de septiembre acude un representante del presidente municipal de Jalisco para dar "el grito" ante miles de aaronitas, como se autodenominan, en alusión a su fundador, los seguidores de esta Iglesia.

 

INCONDICIONALES

Fernando Flores González -el único de los entrevistados que revela su nombre- es un hombre fortachón, moreno, de 38 años. En sus 22 años de pertenencia, que terminaron en 1995, ocupó en la Luz del Mundo destacados cargos. Húmedas las mejillas, recuerda que fue atraído por el grupo religioso cuando cursaba la secundaria y con ese motivo debió abandonar a sus padres, católicos.

Tras su bautizo, a los 16 años, Fernando comenzó a ser "preparado" para formar parte del grupo de Los Incondicionales, al cual se integró en agosto de 1977.

En sus palabras, a causa de la oposición interna que encontró Samuel Joaquín para ocupar el liderazgo al morir su padre, formó una suerte de "Estado Mayor", de manera que personas de toda su confianza ejercieran las funciones operativas (administración y organización, finanzas, conducción de grupos y actividades ministeriales y de evangelización), además de consortes y asistentes privadas, bajo un "voto de obediencia irrenunciable".

Sucesivamente, Fernando fue subdirector de la secundaria y director de la primaria Benito Juárez, en Hermosa Provincia, coadjutor del Ministerio de Cultura y Educación Cristiana, y secretario general de la Federación de Colonos de Provincia en Jalisco, perteneciente al Sector Popular del PRI, brazo político de la Luz del Mundo y cuyo secretario general nacional es el ministro aaronita Rogelio Zamora Barradas, hoy diputado federal y candidato plurinominal a la Asamblea de Representantes del D.F.

Además, Fernando Flores fue contador de diezmos y ofrendas, director de la librería e historiador. Como el resto de Los Incondicionales, conoció las entrañas de la Luz del Mundo, pero salió, dice, cuando se enteró de que el "Siervo de Dios" -Samuel Joaquín- había cometido violaciones.

 

PAPÁ SAMUEL

En su carácter incondicional, vivía en Jericó 802-16, avenida principal de Hermosa Provincia, cuya parte trasera da a un gran jardín que comunica a las viviendas del líder y su séquito.

"Papá Samuel", como lo llaman los niños, controla todo. Fernando Flores, por ejemplo, dice que él no conoció a la mujer con la que se casó: "Me dijeron cuándo casarme. Vi por primera vez a mi mujer en el momento en el que entró al templo cubierta con un velo. Pude conocer su rostro hasta que terminó la ceremonia". Es por ello que Samuel Joaquín reitera frente a su grey que "yo soy, para las mujeres, su novio y su esposo; para los hombres, su novia y su esposa", además de pertenecerle los hijos fruto de los matrimonios que él "arregla".

Para cambiar de residencia, los miembros deben obtener una carta de traslado firmada por el líder. En 1991, Fernando solicitó permiso para ir a trabajar a Estados Unidos. Con su salario como director de la primaria de la colonia no podía ya mantener a su familia. Como nunca recibió respuesta, determinó irse por su cuenta. Entonces, su familia comenzó a ser acosada y él tuvo que volver.

Recuerda que el 14 de agosto de 1992, cuando se celebra el natalicio del fundador y la Santa Cena, que convoca a miles de creyentes del mundo, Samuel Joaquín dijo que "en un arrobamiento, entró en lucha con Dios, porque Dios le pidió la Iglesia. Entonces, la gente lloraba, gritaba y se desplomaba en las calles. Eso hace ese señor cuando se ve en aprietos".

Fernando sabía de la existencia de Las Vestales, grupo formado por una veintena de mujeres entre las cuales hay desde ex amantes de Aarón Joaquín, el fundador, hasta muchachas "ofrendadas" a Samuel Joaquín, que viven en su casa. Conocía de las constantes jaquecas y migrañas del "Siervo de Dios", y que en su oficina del gran templo estaba la entrada a un túnel que da a su casa, adonde, por cierto, los padres consideraban un honor que se permitiera entrar a sus hijos: "Mi hija fue invitada a la casa de Samuel Joaquín, que llamábamos La Casa Real, a darle de comer a los pájaros y a jugar con uno de los príncipes, como llamábamos a los hijos del pastor. Era motivo de regocijo y un gran honor que nuestros hijos fueron aceptados en La Casa Real". Había visto, además que al "Ungido" le gustaba que al entrar al templo le hicieran valla adolescentes seleccionadas por alguna que otra Vestal.

En cambio, aun cuando estaba siendo acosado por haber ido a trabajar a Estados Unidos, nunca sospechó lo que ocurría hasta que a mediados de 1992 recibió la visita de agentes de la Secretaría de Gobernación, los cuales lo interrogaron ampliamente, preguntándole, entre otras cosas, si conocía de abusos sexuales y violaciones cometidas por Samuel Joaquín. Él, por supuesto, negó que eso ocurriera. Pero poco después tuvo ciertas experiencias.

Alguna vez, Haidé Avelar Padilla, una de las Vestales, le preguntó: "Fernando, ¿aceptarías que te golpeara el Siervo del Señor con tal de que descansara?"

Y luego: "¿Si te pidieran que te acostaras con el Apóstol, aceptarías?". Y evoca con particular desagrado: "Una mañana estaba en la biblioteca y Samuel Joaquín me pidió que acomodara un libro. Me puse en cuclillas y en ese momento llegó él, me puso la mano en medio de las piernas y acercó tanto su rostro que me llegó el olor penetrante de su perfume ‘Vetiver’. En ese momento llegó un ministro y él se separó".

Por ese tiempo (1992), refiere el entrevistado, "me mandó llamar Samuel Joaquín, y cuando te llamaba, se trataba de correr, porque te hablaba el Siervo de Dios". El líder estaba en el balcón de La Casa Real, donde un coro de muchachitos, caminando en torno suyo le cantaba himnos "como Varón de Dios". En un arrebato, le gritó: "¡Fernando, ve y provoca a los jóvenes a que se me entreguen a mí! ¡Anda!".

Luego, con la duda sembrada por aquellos agentes de Gobernación, fue conociendo Fernando Flores González que había fiestas privadas, menores violadas, historias de abortos, filmación de actos sexuales y, sobre todo, que la propia mujer que Samuel Joaquín le había "dado" como esposa fue víctima de la lascivia de "El rey".

 

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Fuente:

Periódico: El Universal
Primera Plana
Martes 20 de mayo de 1997
México. D.F.