El ejemplo más
gráfico del emporio de la Iglesia la Luz del Mundo es el territorio que ocupa
la colonia La Hermosa Provincia en la ciudad de Guadalajara, una especie de
pequeño Vaticano que goza de extraterritorialidad y en la que imperan sus
propias leyes. El templo, rodeado por la colonia, tiene un valor de 65
millones de dólares y es más grande que la Basílica de Guadalupe.
En lo que una
vez fueron terrenos irregulares, fue construida La Hermosa Provincia, cuyas
calles están dispuestas de tal forma que confluyen en el templo más importante
de la Iglesia, cuya capacidad es de 16 mil personas, es decir, es más grande
que la basílica de Guadalupe.
De acuerdo con
las versiones de ex seguidores de esta organización, el control que se ejerce
sobre los integrantes es estricto. Imperan las reglas de la iglesia, la
escuela es controlada por sus seguidores, hay vigilancia y en alguna época se
impidió la visita a médicos. Dentro de la colonia hay un sector privilegiado,
integrado por unas 800 personas, a quienes se les llama "los incondicionales":
hacen compromisos en lo moral, lo espiritual y lo material". Los
incondicionales ofrecen promesa de castidad, humildad y obediencia a su líder,
no pueden acumular riquezas -deben compartir su dinero con la iglesia-,
tampoco pueden elegir a sus esposas y sus hijos deben ir a la escuela
primaria, secundaria y preparatoria de La Hermosa Provincia.
La iglesia
cuenta con un grupo especial "paramilitar", cuyos integrantes son reclutados y
reciben instrucción militar. Tienen grados militares y utilizan estandartes;
portan una estrella de David. Incluso efectúan su propio desfile militar en la
Hermosa Provincia.
Los aaronitas,
como son llamados también los seguidores, están obligados a dar su diezmo y a
consumir todo tipo de revistas y publicaciones que la Iglesia edita. De ahí
también su poder.
Para los incondicionales es delito tener propiedades y es una insolencia el
hablar directamente a Samuel Joaquín o "El Varón de Dios", quien recibe trato
de dios.
En la colonia
La hermosa Provincia las mujeres deben vestir de falda y usar el cabello
largo. Deben tener disposición para trabajar dentro de las tareas asignadas
por los líderes religiosos. Ex-seguidores, quienes pidieron mantener sus
nombres en el anonimato, refieren que cada domingo es cambiada una lista de
nombres con sus aportaciones económicas. "Esto es con el fin de que todos
digamos: cómo es que aquel que tiene menos dinero aportó más que yo". Se hace
una especie de subasta para obligar a los seguidores a hacer su máximo
esfuerzo económico. Incluso en las fiestas de febrero y agosto, las más
importantes, los fieles están obligados a viajar a Guadalajara para dar sus
regalos al "Siervo de Dios" y aquellos que por alguna razón no pudieron
trasladarse deben enviar el dinero que hubieran gastado en el pasaje y
alojamiento porque así será como "si estuvieran presentes".
TEMPLARIOS MODERNOS
A la usanza
monárquica, Samuel Joaquín tiene varios tipos de seguridad personal: El
primero es un equipo formado por 40 o 50 personas armadas que lo acompañan en
automóviles a cualquier lugar al que se desplace. El segundo es un grupo
especial "paramilitar", cuyos integrantes incluso son reclutados y reciben
instrucción militar.
Fernando
Flores, quien fue cronista de La Luz del Mundo por más de una década, recuerda
que el general José Hernández Toledo, entonces director general en la
Secretaría de la Defensa Nacional, ofreció a Samuel Joaquín entrenar a los
jóvenes en las estrategias castrenses. El general, quien también era seguidor
de esta secta, ayudó a integrar este equipo llamado de "protección social".
El equipo nació con uniformes tipo fascistas, con grados militares; utilizaban
estandartes, pero en lugar de suástica portaban una estrella de David.
Reconocían en Samuel Joaquín a su comandante supremo e incluso efectuaban su
propio desfile militar en la Hermosa Provincia, donde el pastor encabezaba la
ceremonia.
Actualmente
existe un tercer grupo, formado por unas 50 personas que hacen promesa de
cuidar de por vida el sepulcro de Aarón Joaquín, como lo hicieran los
templarios con el sepulcro de Cristo. Estas personas hacen promesa de velar
de por vida la tumba del padre fundador, pues la lápida tiene letras de oro y
hay temor de que alguien quisiera profanar sus restos.
En una ocasión,
el director de Seguridad Pública estatal, Servando Sepúlveda, durante la
gestión del gobernador Guillermo Cosío Vidaurri, llamó a algunos integrantes
de la iglesia para decirles que era ilegal que se tuvieran cuerpos de
seguridad armados hasta con R-15. Pero algunos de los funcionarios medianos
hicieron arreglos domésticos y el asunto ahí terminó. Ni se fueron los
guardias ni se entabló una investigación.
EL
MITO DEL NIÑO MUERTO
La historia de
la Luz del Mundo empezó en 1926, cuando la esposa de Eusebio Joaquín, entonces
un simple soldado que radicaba con su familia en Monterrey, tuvo contacto con
una iglesia de corte espiritual proveniente de Estados Unidos.
Apoyado por dos
personas que más tarde se hicieron llamar los profetas Saulo y Silas,
construyeron los cimientos de la iglesia Luz del Mundo, que mezclaba el
misticismo con principios evangélicos y que más tarde trasladaría su sede a la
ciudad de Guadalajara, Jalisco. En ese momento hubo un cisma y Eusebio Joaquín
ganó la mejor parte. Pronto cambió su nombre a Aarón Joaquín y vio crecer su
poderío hasta allegarse grandes riquezas, construir una mansión provista de
túneles secretos y pasadizos que comunican con otras construcciones.
En la década de
los cuarenta, cuando la Iglesia Luz del Mundo prohibía que sus allegados
acudieran a médicos, nació Samuel Joaquín y según el mito de la aureola
mística, estaba muerto. El padre lo ofreció a Dios y el niño comenzó a
llorar. Pero la historia es muy distinta. En realidad, Ramona Olivares, quien
entonces ayudaba a la familia, recuerda que la madre tuvo un parto difícil. El
niño no podía nacer y el padre salió corriendo por una puerta escondida a
buscar a la doctora Lidia Dally, quien asistió el parto.
En 1964 murió
el fundador y ascendió Samuel Joaquín, después de una reunión ministerial. El
momento del ungimiento se dio cuando su hermana mayor le puso el anillo del
padre en las escaleras de la casa de la Hermosa Provincia.
¿Y qué pasaría
si muriera Samuel Joaquín?, dice uno de los integrantes, si es él la razón de
ser de la Luz del Mundo. Pese a que no se trata de una dinastía, que no hay
derecho de pernada y que el sucesor debe ser un elegido por Dios, el pastor ya
tiene su propio testamento y de acuerdo con algunos testigos se sabe que el
posible sucesor será su hijo Nasson Merari Joaquín, uno de los siete que tuvo
en su matrimonio. El joven, pese a su corta edad, ya ha andado en giras
misioneras, ha encabezado actos religiosos y ha seguido los pasos de sus
padres.
EL
BRAZO POLÍTICO
Jorge Erdely,
investigador del fenómeno religioso, considera que una parte del crecimiento
de la Luz del Mundo se debe que desde hace 30 años se establecieron nexos
políticos con el partido gobernante, el PRI.
A cambio de
votos corporativos, el partido accedió a ofrecerle algunas prerrogativas. Por
ejemplo, cuando se fundó la Hermosa Provincia, con personas de escasos
recursos, la dotación de servicios fue inmediata. Mientras otras colonias
carecían de agua, luz o teléfono, en la hermosa Provincia se accedió a todo.
En la década
pasada se fundó la Federación Nacional de Colonos en Provincia, brazo político
de la CNOP en Guadalajara, y aunque hoy tiene afiliados a billeteros y
trabajadores, entonces los integrantes eran fieles y nada más.
Pronto los
integrantes de la Luz del Mundo no se conformaron con servicios y exigieron
puestos políticos. De ahí salieron diputados como Rogelio Zamora Barradas y
alguna que otra funcionaria del gobierno capitalino.
El poder sigue
creciendo, con influencia y amparos. No hay investigaciones sobre los abusos
religiosos y sexuales en contra de algunos de sus integrantes. Jorge Erdely
advierte: estamos ante el paraíso para las sectas.
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Fuente:
Periódico: La
Crónica de Hoy
Primera Plana
Lunes 18 de agosto de 1997
México. D.F.